Papa Francisco

San Judas TadeoNo pensemos, que es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea. Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos. Él no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios. Y así, mientras nosotros bajamos la guardia, él aprovecha para destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades, porque “como león rugiente, ronda buscando a quien devorar”.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Un Amor que no es una teoría: es una manera de vivir y de actuar. Me vais a permitir que os diga con claridad y con cierto pudor, pues solamente el Señor es ejemplo de seguimiento, una experiencia personal. Siendo joven sacerdote, cuando atendía a jóvenes con dificultad, pude ver que ellos no querían ser tolerados, deseaban ser amados, no aspiraban a una filantropía llena de palabras, sino a la única cosa que curaba sus heridas; y con ellos entendí lo que tan claramente dice el Señor: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13).

Cardenal Raymond Leo Burke

Actualmente, se suele confundir la persona del Papa con su oficio, algo que puede ser muy perjudicial, y cuyo resultado es el oscurecimiento del Oficio Petrino y un concepto mundano y político del servicio del Romano Pontífice en la Iglesia. La Iglesia existe para la salvación de las almas. Cualquier acto de un Papa que socave la misión salvífica de Cristo en la Iglesia, ya sea un acto herético o un acto pecaminoso en sí mismo, está sencillamente vacío desde el punto de vista del Oficio Petrino. Por lo tanto, aunque claramente causa un gran daño a las almas, no pide la obediencia de pastores y fieles. Tenemos que distinguir siempre el cuerpo del hombre que es el Romano Pontífice del cuerpo del Romano Pontífice, es decir, del hombre que ejerce el oficio de San Pedro en la Iglesia. No hacer esta distinción significa papalatría, y puede llevar a perder la fe en el Oficio Petrino divinamente fundado y sostenido.

Arzobispo Fulton J. Sheen

“Como la lucha se libra entre el reino del ateísmo de las masas y el reino de Dios, hay que invocar una vez más a san Miguel como lo invocaba Chesterton: “¡Oh Miguel, Príncipe de la mañana, que venciste antaño a Lucifer que quería ser Dios, sálvanos de nuestro mundo de diosecillos! Cuando el mundo se resquebrajó una vez porque en el Cielo reían sarcásticamente, tú te levantaste y arrancaste a los siete cielos el orgullo capaz de mirar con desdén a los más encumbrados”. De modo que ahora: Miguel, Miguel, Miguel el del dominio, Miguel el de la marcha sobre las montañas del Señor, ordena el mundo y depúralo de podredumbre y revueltas, gobiérnalo hasta que se aquiete; decreta solamente cuando el mundo esté desintegrado que lo único intacto es el Verbo”.

Arzobispo Samuel J. Aquila

También debemos asegurarnos de formar de manera cuidadosa a los seminaristas, así como lo hemos hecho en la arquidiócesis por largo tiempo. Sin embargo, todos los seminarios necesitan dedicarle una atención especial a la formación de nuestros futuros sacerdotes, a su educación en la castidad, para que ellos puedan desarrollar una auténtica madurez y acoger el celibato por el Reino de los Cielos, respetando y fomentando el significado nupcial de sus cuerpos (Pastores Dabo Vobis, 44). La castidad es un gran bien y necesita ser vivida. La revolución sexual que está ocurriendo en nuestra cultura, la cual dice básicamente “todo vale si los adultos lo aceptan”, no es el camino de Dios y solo nos conduce a donde estamos hoy. Debemos estar dispuestos a acompañar a las personas a la verdad de Jesucristo, que los hará libres para vivir las virtudes, que traen verdadera libertad, paz y alegría.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Esta deconstrucción de la persona humana, como bien explica Gabriele Kuby, viene desde arriba y no sigue simplemente las estrategias que en un principio derivaban del marxismo o del liberalismo. Ambos han sido fagocitados y puestos al servicio del capitalismo tecno-nihilista que culmina su objetivo superando los límites de la naturaleza de la persona -haciendo de ella mercancía- y ofrece la tecno-redención con sus propuestas posthumanistas y transhumanistas. Lo que está en juego, por tanto, es el futuro del hombre y la familia que lo sostiene.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (65)

Así, pues, Venerables Hermanos, según la doctrina y maquinaciones de los modernistas, nada hay estable, nada inmutable en la Iglesia. En la cual sentencia les precedieron aquellos de quienes Nuestro Predecesor Pío IX ya escribía: Esos enemigos de la revelación divina, prodigando estupendas alabanzas al progreso humano, quieren, con temeraria y sacrílega osadía, introducirlo en la religión católica, como si la religión fuese obra de los hombres y no de Dios, o algún invento filosófico que con trazas humanas pueda perfeccionarse.