Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Papa Francisco - EucaristiaEl Superior General de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa Abascal, ha dicho que: “el Papa no es el jefe de la Iglesia” universal y que los obispos son sus “pares”. En entrevista en inglés concedida a EWTN en Roma, donde participa del Sínodo de los Jóvenes que se realiza hasta el 28 de octubre, la máxima autoridad jesuita del mundo dijo que “No hay una jurisdicción para toda la Iglesia. Con mucha frecuencia olvidamos que el Papa no es el jefe de la Iglesia. Es el Obispo de Roma. Como Obispo de Roma tiene otro servicio para la Iglesia que es tratar de lograr la comunión de toda la Iglesia de la mejor manera posible”.

Eso lo ha dicho el padre Sosa.

El Concilio Vaticano I definió como un dogma de fe:

“Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal; o que el Romano Pontífice no es sucesor del bienaventurado Pedro en el mismo primado, sea anatema”. (Denzinger 1825)

(Afirmación del primado). “Por tanto, apoyados en los claros testimonios de las Sagradas Letras y siguiendo los decretos elocuentes y evidentes, ora de nuestros predecesores los Romanos Pontífices, ora de los Concilios universales, renovamos la definición del Concilio Ecuménico de Florencia, por la que todos los fieles de Cristo deben creer que la Santa Sede Apostólica y el Romano Pontífice poseen el primado sobre todo el orbe, y que el mismo Romano Pontífice es sucesor del bienaventurado Pedro, príncipe de los Apóstoles, y verdadero vicario de Jesucristo y cabeza de toda la Iglesia, y padre y maestro de todos los cristianos; y que a él le fue entregada por nuestro Señor Jesucristo, en la persona del bienaventurado Pedro, plena potestad de apacentar, regir y gobernar a la Iglesia universal, tal como aun en las actas de los Concilios Ecuménicos y en los sagrados Cánones se contiene”. (Denzinger 1826)

(Consecuencias negadas por los innovadores). “Enseñamos, por ende, y declaramos, que la Iglesia Romana, por disposición del Señor posee el principado de potestad ordinaria sobre todas las otras, y que esta potestad de jurisdicción del Romano Pontífice, que es verdaderamente episcopal, es inmediata. A esta potestad están obligados por el deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia los pastores y fieles de cualquier rito y dignidad, ora cada uno separadamente, ora todos juntamente, no sólo en las materias que atañen a la fe y a las costumbres, sino también en lo que pertenece a la disciplina y régimen de la Iglesia difundida por todo el orbe; de suerte que, guardada con el Romano Pontífice esta unidad tanto de comunión como de profesión de la misma fe, la Iglesia de Cristo sea un solo rebaño bajo un solo pastor supremo. Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación”. (Denzinger 1827)

El Concilio Vaticano II confirma la doctrina del I Concilio Vaticano en varios documentos. En el Decreto sobre el oficio pastoral de los obispos en la Iglesia, enseña:

“En esta Iglesia de Cristo, como sucesor de Pedro, a quien Cristo confió apacentar a sus ovejas y corderos, el Romano Pontífice goza, por institución divina, de potestad suprema, plena, inmediata y universal para el cuidado de las almas. Él, por tanto, como quiera que ha sido enviado como pastor de todos los fieles para procurar el bien común de la Iglesia universal y de cada Iglesia, tiene el primado de la potestad ordinaria sobre todas las Iglesias”.

El padre Sosa también ha dicho que el diablo no existe y que no sabemos exactamente lo que Jesús dijo porque en aquel tiempo no había grabadoras.

Hereje ¿Sí o no?