

Madre María Félix – Fundadora de la Compañía del Salvador (4)
09 viernes Nov 2018
Posted in Artículos - Contracorriente
09 viernes Nov 2018
Posted in Artículos - Contracorriente


09 viernes Nov 2018
Posted in Artículos - Contracorriente
En noviembre de 1504, Isabel, moribunda, dicta su famoso testamento. Dedica todo un párrafo a dictaminar normas sobre los indios. Es un texto fundacional de la Hispanidad. Dice:
«Por quanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concessión, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concessión nos es inyungido e mandado».
O dicho de otra forma:
-«nuestra principal intención» en las tierras descubiertas y por descubrir es procurar inducir a los pueblos de ellas a convertirse a la fe- tenemos (la Corona, los reyes de Castilla) que enviar religiosos, clérigos y personas doctas a instruir a los moradores de esas islas en la fe, y buenas costumbres (éstas incluían el matrimonio monógamo indisoluble, abolir el infanticidio y otros homicidios, abolir los sacrificios humanos, abolir el canibalismo y practicar una economía eficaz con artes y oficios).
09 viernes Nov 2018
Posted in Mensajes de fe
Obra Cultural
Una cosa he deseado, no sé si por ser esta ciudad tan grande se podría hacer, mas no se pierde nada en decirlo. Muchos muchachitos de diez y más años se quedan ordinariamente sin oír Misa los domingos y fiestas, y se están jugando o haciendo otros peores recaudos, y como tengan edad para ser obligados al precepto de la Iglesia, que manda oír Misa, es cosa de lástima verse cometer tantos pecados mortales públicamente. Decir a sus padres que los lleven a Misa es por demás, de ahí que quedan con indevoción cuando grandes, y dispuestos para hacer otros muchos pecados. Sería cosa conveniente que los llevasen los maestros de las escuelas a oír Misa, de algún sacerdote diputado para ellos, el cual les hiciese una plática de buenas costumbres, con algún buen ejemplo, y cómo se ha de oír Misa y lo que se ha de rezar. Y para ello era menester encomendar a los padres de los hijos que aprenden en la escuela, que los enviasen a dicha escuela para cumplir el «Mandamiento de Dios», pues los envían de entre semana para que sepan leer y escribir.
San Juan de Ávila
Reflexionemos un poco
Este párrafo del gran santo manchego, que tanto celo demostró toda su vida por la Sigue leyendo
09 viernes Nov 2018
Posted in Chispicas
Padre Martínez Cano, m.C.R.
* Dice San Pablo que Jesús «Aprendió sufriendo a obedecer». Es la piedra de toque: la obediencia a la Ley de Dios que lleva consigo el sufrimiento gozoso.
* Es verdad que los que viven en gracia santificante son hijos de Dios. Y también es verdad que hay un crecimiento en la filiación divina. Crece en el amor a Dios.
* San Pablo dice a los Efesios: «Sois ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios». Nosotros también. Pensarlo frecuentemente ensancha el corazón.
* En el recreo, veo a tres niñas de siete años, muy afanadas. ¿Qué estáis haciendo? Contestan: la cueva de Belén. Una: yo estoy haciendo las cortinas para que el Niño Jesús esté contento.