Javier Navascués entrevista al Padre Álvaro Sánchez Rueda

Sagrada Familia y niño musicoPodríamos decir que el sexo es la genitalidad determinada por la naturaleza o la biología, es decir, es lo que está marcado por el genotipo (el contenido genético cromosómico). El sexo es la genitalidad inmodificable y determina -o al menos debería- la sexualidad y el comportamiento sexual del sujeto, ya que se trata de un dato objetivo y dependiente de la naturaleza. La Ideología de género es una construcción artificial, ideológica, según la cual el sexo no determina la sexualidad o comportamiento sexual de la persona, ya que ésta, independientemente del dato objetivo de la biología o naturaleza, puede vivir su sexualidad según le parezca y no según lo determine la biología o sexología. En la ideología de género hay una anulación total del dato objetivo-biológico y una primacía -artificial- del dato ideológico. Para la ideología de género, los roles que tradicionalmente se atribuyen al varón y a la mujer -basados a su vez en la biología- son meras “construcciones sociales” o “culturales” que hay que “deconstruir” para construir un nuevo paradigma -la ideología de género- que rechaza de plano el dato biológico para tener en cuenta solo lo ideológico. Con el término “género” se hace referencia, por lo tanto, no a la sexualidad de alguien, sino a “roles socialmente construidos”, roles que dependen de la voluntad y de la libertad omnímodas del hombre.

En la cumbre de Pekín se diferenció a “sexo” de “género”: “El sentido del término género ha evolucionado, diferenciándose de la palabra sexo para expresar la realidad de que la situación y los roles de la mujer y del hombre son construcciones sociales sujetas a cambio”. Por una parte, “género”, entonces, no está asociado a “sexo”; por otra parte, es un “rol” que desempeñan hombres y mujeres, además de tratarse de una “construcción social sujeta a cambio”.

Con estos supuestos, los partidarios de la perspectiva de género pretenden suprimir las nociones que, desde el inicio de la humanidad, la humanidad misma ha tenido de sí misma; proponen la abolición de la distinción “varón-mujer”, desde el momento en que esta distinción no se basa en una naturaleza que justifique tal distinción: “no existe un hombre natural o una mujer natural (…) no hay conjunción de características o de una conducta exclusiva de un sólo sexo, ni siquiera en la vida psíquica”, dicen los partidarios del género. Al no existir ni esencia femenina ni masculina, se derrumba toda la sexualidad humana, tal como la entendemos desde los comienzos de la humanidad hasta ahora: “la inexistencia de una esencia femenina o masculina nos permite rechazar la supuesta superioridad de uno u otro sexo, y cuestionar en lo posible si existe una forma natural de sexualidad humana”. Éstas son afirmaciones de feministas.

(AHORA-INFORMACIÓN)