Montserrat

El mundo hispano americano

San Gregorio, TaumaturgoLa unidad del mundo hispanoamericano fue destruida, dice el autor, citando a David Brading, The First America, porque esa civilización católica y barroca “fue perturbada por las políticas de los Borbones que siguieron a Felipe V”, y también como dice Maeztu por la expulsión de los jesuitas que destruyó la unidad espiritual, el muro invisible de la Monarquía Católica en América, lo mismo en Tejas, California, Bolivia, Chiloé o Paraguay. Su derrumbe permitió a los portugueses, los franceses y los británicos un avance significativo respecto de las fronteras mutuas, y en América del Sur la destrucción de la Conquista espiritual del Paraguay, las más grandes obras de los jesuitas. (Cristian Garay – Verbo)

Verdad incontestable

Durante una meditación sobre la humildad me volvió la vieja duda de que un alma tan miserable como la mía, no cumpliría la tarea que el Señor exigía. En el mismo momento en que yo analizaba esa duda, el sacerdote que predicaba los ejercicios espirituales, interrumpió el tema de la prédica y dijo justamente lo que yo tenía en duda, es decir, que Dios elige generalmente a las almas más débiles y más simples como instrumentos para realizar sus obras más grandes, y ésta es una verdad incontestable. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Cuadriplicados los regadíos

Los españoles no sólo beben, sino que también riegan, principalmente gracias a la inmensa infraestructura hidráulica construida en un plazo récord durante la Era de Franco. En 1942, los regadíos afectados por obras estatales se extendían a 450.000 hectáreas, mientras en 1972 (antes del funcionamiento del trasvase Tajo-Segura que redotaría  47.000 hectáreas y pondría en nuevo riego otras 35.000 hectáreas) se elevaban a 1.655.000 hectáreas, o sea, en 30 años se habían cuadriplicado los regadíos estatales establecidos a lo largo de los dos milenios anteriores. (Gonzalo Fernández de la Mora – Razón Española)

Fueros y prerrogativas

Así, pues, señores, no se puede de ninguna manera atacar ni cercenar los fueros y prerrogativas regionales sin que la nación entera se resienta. Observad, señores, que la Nación, como yo he dicho algunas veces, es un río formado por afluentes que son las regiones; no ha nacido de una sola fuente, está formado por esos afluentes; los afluentes, aunque pierdan las aguas y tuerzan su cauce en arenales, pueden existir sin el río; el río sin ellos, no. Luego es política insensata la de secar los afluentes, creyendo que así se van a acrecentar las ondas del río. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

El personalismo

La filosofía político-jurídica moderna asume esta idea: el hombre es libre, su libertad es absoluta pues tiene el poder de autoafirmarse, autodefinirse. Si el hombre se define por la libertad así entendida, luego no tiene naturaleza, producto contingente de una potencia también contingente, es existencia antes que esencia, existencia que determina su esencia. “La asunción de la esencia del hombre como libertad negativa equivale, pues, a concebir al hombre como simple afirmación y despliegue de un poder no regulado por la racionalidad -colige Castellano- sino bajo el aspecto del cálculo, como “narración” de sí, como “hacerse” históricamente”. Sobre esta hipótesis se fundan los derechos humanos y es la raíz más o menos explícita del personalismo. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

No contagiarse

En todos estos casos debe el católico soportar con paciencia su dura situación; rodearse de todas las precauciones para evitar el contagio del mal ejemplo, como se aconseja en todos los libros al tratar de las ocasiones próximas necesarias; tener muy levantado el corazón a Dios, y rogar cada día por su propia salvación y por la de las infelices víctimas del error; rehuir todo lo posible la conversación o disputa sobre tales materias o no entrar en ellas sino muy pertrechado de armas ofensivas y defensivas. Buscar éstas en la lectura de libros y periódicos sanos a juicio de un prudente director. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Reverencia

El gran creador de formas que fue Beethoven tenía clara conciencia de su valor personal, pero nadie sentía mayor reverencia que él hacia las obras que producía su genio. El sentimiento de reverencia implica humildad, agradecimiento, apertura al carácter misterioso -dialógico- de la creatividad. En la misma medida se opone al afán manipulador. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)