Cruz - Corona de espinas - Túnica

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (25)

Una fraternidad sincera en la verdad histórica (7)

Acabamos de hacer hincapié en las excelentes intenciones de no pocos americanos al romper sus lazos con la Madre Patria. Sin embargo, no hay que olvidar que las sectas enemigas de la civilización cristiana no tardaron en hacer de los nuevos Estados fácil presa de sus maquinaciones. Las consecuencias de su nefasta influencia saltan a la vista. Toda persona sensata ha de reconocer cuán triste espectáculo nos presenta la América libre a lo largo de su historia. Una democracia desenfrenada, fundada en los principios de la Revolución francesa, destruye todo orden en el continente. Luchas fratricidas desangran a las naciones hermanas. La Iglesia es objeto de sinnúmero de vejámenes. Las sectas reinan soberanas en la política, la prensa y la enseñanza.

¿Cuál fue la causa de este lamentable estado de cosas? ¿Haber roto con España? No, no estuvo ahí la verdadera causa. La fuente de las desgracias de Hispanoamérica fue, en realidad, haber roto—al menos en la esfera pública—con su tradición católica, haber roto con los ideales de los conquistadores; en una palabra, ¡haber roto con los principios de la Hispanidad!

Los mismos hijos de América, conscientes de la verdadera historia de sus países, lo reconocen. Rafael Cubas nos dice de su patria: “Para los que sostienen que el Perú nace en 1821, allí está para responderles la triste realidad nuestra, que parte desde entonces; allí está la pobreza del espectáculo que ofrece desde el punto de vista de su trascendencia universal; allí están sus instituciones deficientes, que no satisfacen los anhelos populares”. Y el autor señala con decisión el remedio: la vuelta a las tradiciones católicas e hispánicas de su país. “Única base de nuestras esperanzas de salvación; único fundamento de nuestra trascendencia universal”.

En este mismo sentido hemos oído afirmar a Pío XII, en su radiomensaje al V Congreso Interamericano de Educación, el triste estado de la América española después de desgajarse del tronco que le dio vida.

“En no pocas zonas del Nuevo Mundo, los movimientos sociales y políticos, que siguieron a su independencia, vieron penetrar en el campo de la enseñanza ideas y principios que, partiendo de un liberalismo y de un laicismo que audazmente pretendían dominarlo todo, desembocaban en un monopolio escolar, con daño evidente de la integral formación Cristiana…”

(Radiomensaje al V Congreso Católico Interamericano de Educación, 12-I-1954).