Dios creador del Cielo y la tierra

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

El evolucionismo materialista, que afirma la existencia de una materia eterna e increada, y que explica el origen de todos los seres vivientes: plantas, animales y el mismo hombre (en cuanto al cuerpo y al alma), por una evolución mecánica de aquella materia eterna, se halla en contradicción con la verdad revelada por Dios.

El evolucionismo que afirma que los seres orgánicos han ido evolucionando a partir de formas primitivas, creadas por Dios, y que fueron evolucionando según el plan dispuesto por Él, es compatible con la verdad revelada. Sin embargo, con respecto al hombre, se ha de admitir que fue creado especialmente por Dios, por lo que respecta a su alma espiritual.

El hombre es más que un puro animal. En el hombre hay un alma espiritual que no puede venir por evolución de la materia sino por creación directa de Dios, porque la materia no puede dar lo que es superior a ella y no tiene.

Alfred Russell Wallace, contemporáneo de Darwin y coautor de la hipótesis evolucionista de la selección natural, dice: “Yo inferiría que una Inteligencia Superior ha guiado el desarrollo del hombre en una dirección definida y para un propósito especial”.

No son las hipótesis evolucionistas las que han dado lugar a la negación de la existencia de Dios. Sólo niegan la existencia de Dios las teorías materialistas que rebajan a los hombres a la categoría de bestias, como ha reconocido el más importante zoólogo del mundo P. P. Grasé: “El ateísmo no recoge lo humano: reduce al Homo sapiens a la condición de bestia”.

LOS CIENTÍFICOS Y LA EVOLUCIÓN

No olvidemos que la evolución tan sólo es una hipótesis, una mera suposición, y no algo científicamente demostrado. Los mismos partidarios del evolucionismo lo han reconocido: “El evolucionismo es una monstruosidad indigesta en la que no tengo más remedio que creer” (Jean Rostand, biólogo ateo).

Washburn, decidido partidario del evolucionismo, afirma: “Por si este resumen parece poco atrevido, quiero recordar al lector que la mayoría de los problemas referentes a la evolución humana siguen sin resolver. Al igual que ha ocurrido en el pasado, es posible que los investigadores se equivoquen precisamente en aquellos aspectos que más seguros están de acertar. Al presentar mis opiniones en esta forma, he intentado demostrar que nuestras ideas sobre la evolución humana se basan en datos a veces muy poco fidedignos. Los problemas con que nos encontramos se deben principalmente a que la mayoría de los fósiles de que disponemos son tan sólo fragmentos… la localización temporal de los restos también plantea problemas realmente impresiona el grado de emotividad que aún acompaña a los estudios sobre la evolución humana” (Scientific American XI, 1978).

Evolucionismo, ¿sí o no? en todo caso siempre será verdad lo que ha dicho Sir John Eccles, Premio Nobel de Medicina en 1963: “Yo creo que hay una Providencia Divina que opera sobre y por encima de los sucesos materiales de la evolución biológica”.