Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Virgen de Fátima

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (29)

La esencia de la Hispanidad es el catolicismo romano (4)

“Más alto que nadie, “Catolicismo” ha subrayado el papel de Francia en la vida de las naciones cristianas. Más alto que nadie hemos elogiado en estas columnas las grandezas de otros pueblos.

No somos exclusivistas y comprendemos perfectamente que hemos de conservar el espíritu abierto a todas las influencias culturales buenas. Por eso mismo, nos parece que la contribución de lo italiano, de lo español, de lo alemán, de lo africano o de lo asiático es susceptible de ser asimilado en la vida cultural brasileña. Pero esa asimilación ha de hacerse a base de lusitánicas. Ya que un Brasil que renunciase a lo que tiene de herencia lusitana dejaría de ser Brasil. Todo edificio que se construye teniendo por base la codicia de los placeres y de los bienes de la tierra, ha de arruinarse de esa manera. El sentido de lo ideal, de lo espiritual, de lo celestial, ¡quedó apagado casi completamente en tantos y tantos pueblos! Su torre de Babel, que se irguiera orgulloso, echa llamas por todas las ventanas, se estremece por todos sus fundamentos, y de su interior salen voces de discordia y gritos de dolor. No tenemos esa riqueza, pero tampoco tenemos esa maldición…

Y en toda esta tragedia universal, el mundo ibérico, en el cual Portugal y Brasil ocupan un lugar de importancia intercedida, conserva para el día de mañana riquezas inmensas de alma, de cultura, de bienes materiales, que todavía permanecen intactas. En una palabra, el futuro es nuestro”.

“Su mensaje (de la Virgen de Fátima) se dirige a todos los hombres. Pero se ha de tener bien en cuenta que su objeto inmediato es el pueblo portugués, y los que están más cercanos a Portugal por la sangre y por la historia. Nosotros, pueblos ibéricos o iberoamericanos, sufrimos, en no pequeña medida, del mal de toda la Humanidad de hoy. Es ésta una verdad que ha de ser proclamada íntegramente, y con toda fuerza. No nos libraremos de este mal, ni recuperaremos las virtudes ancestrales, sin un profundo robustecimiento religioso”.

“En consecuencia, para que la misión histórica que nos aguarda se cumpla realmente, es menester una urgente y completa reacción religiosa; la grandeza de Portugal, del Brasil, de España y de la América española es una grandeza cristiana. Y para alcanzarla, es necesario que prestemos pleno oído al mensaje de Fátima”.

“Como se ve, formamos un vasto potencial de fe, cultura y riqueza, que tiene por misión hacer sobrevivir en la tierra el ideal de una civilización de cara al Cielo”.