Jesús con un niño en brazos

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

¿Quién me ha puesto en el mundo? ¿Para qué? ¿A dónde voy? Cerrar los oídos y la boca, o no dar ninguna respuesta, es irracional. Decir “no me importa, paso” es de irresponsables. Lo racional, lo lógico, es estudiar el problema y aprovecharse de la solución. Los avestruces esconden sus cabezas antes los peligros.

La razón y la fe nos dice que hemos sido creados por Dios. El Cuarto Concilio de Letrán enseña qué: “Dios creó de la nada en el principio del tiempo ambas criaturas, la espiritual y la corporal, la angélica y la mundana, y después la humana, constituida como la unión del espíritu y del cuerpo”. Santo Tomás de Aquino, por medio de sus 5 vías, demuestra que la razón por si sola llega al conocimiento de la existencia de Dios.

Hay despistados que dicen que la ciencia ha demostrado que Dios no existe. Mentira Universal. Son muchos los científicos que creen en Dios y viven santamente.

Pasteur: “Porque he estudiado mucho, tengo la fe de un bretón; si hubiese estudiado más, tendría la fe de una bretona” (Bretaña es una región muy católica de Francia).

Marconi: Inventor de la telegrafía sin hilos, Premio Nobel: “Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración y creo no sólo como católico sino también como científico”.

Cauchy: Gran matemático, dijo: “Soy cristiano, es decir, creo en la divinidad de Jesucristo, como todos los grandes astrónomos, todos los grandes matemáticos del pasado. Soy católico. Y si me preguntáis la razón de ello, veréis que mi convicción no es el resultado de prejuicios de nacimiento, sino de un estudio profundo. Mis convicciones religiosas están profundamente arraigadas en mi espíritu y mi corazón; ellas son ante mis ojos verdades mucho más inamovibles que la del cuadrado de la hipotenusa y el teorema de Mac Laurin”.

La Sagrada Escritura narra la creación del hombre. Varón y hembra Dios los creó. Dios nos ha sacado de la nada. Dios es mi origen, mi dueño, mi criador, mi Padre Todopoderoso, infinitamente misericordioso. Hay quiénes insultan a los católicos. Y es verdad que, somos nada y miseria, pero ¡Vengo de Dios! ¡Soy de Dios! Dios quiere que seamos eternamente felices con Él en el Cielo. Lo seremos bajo la protección de María Santísima, Reina del Cielo y de la tierra.

Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó decir a Dios “Padre nuestro”. Es nuestro Padre del Cielo y nos creó a su imagen y semejanza. San Gregorio Niceno dice que nuestra alma es imagen de Dios en cuando que dotada de razón, puede conocer la verdad. Y fue creada a semejanza de Dios en cuanto puede amar la virtud y conformar sus obras y operaciones a las operaciones divinas. La imagen es imagen es indestructible; la semejanza de Dios puede desaparecer del alma; desaparece por el pecado mortal.

San Agustín nos dice: “¡Dios me creó, luego soy de Dios, me creo todo, luego todo cuando soy, de Dios soy!”. Sí, mi cuerpo, mis sentidos, mi alma, mis facultades, mí tiempo, hasta el último instante desde mi vida para Dios. Todo lo mío me lo ha dado Dios. Yo quiero ser todo de Dios.