1 Leyenda Negra
P. Juan Terradas Soler C. P. C. R.
Era lógico; esa chusma, esos bandidos, esos lobos hambrientos, no podían cometer más que horribles crueldades, matanzas sin nombre; en una palabra, uno de los crímenes mayores que registra la historia. Igual se ha de pensar, según la crítica adversa, de todos los españoles que les siguieron hasta 1825. Y eso a pesar de que, para Pío XII, “bajo un pecho de acero sabían conservar un corazón tiernísimo para su Madre”.
“¡Cuánto bien pudieran haber hecho los españoles a los mejicanos! Tenían para darles una religión dulce, y les llevaron una superstición furiosa. Habiendo podido hacer libres a los esclavos, sólo supieron




