Mi esposo se apagó tranquilamente el año pasado después de seis meses de enfermedad de leucemia y después de tener otros cuatro cánceres y una grave eventración. Antiguo hospitalario de Nuestra Señora de Lourdes, había pedido a la Virgen no sufrir y estar protegido. Permaneció consciente hasta el final y no ha sufrido nunca, para mayor asombro de sus médicos. Yo les dije que era su fe la que le había protegido. Permanecieron escépticos. En cuanto a mí, mientras pueda, seguiré viniendo para servir y dar las gracias a Nuestra Señora de Lourdes.

Janine (Francia)