María

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. (Efesios 1, 22)

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No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. (San Mateo 5, 17)

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Oí al ángel de las aguas que decía: “Justo eres, el que es y el que eras, el Santo, porque has realizado estos juicios”. (Apocalipsis 16, 5)

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En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. (1ª San Juan 3, 16)

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No hay, pues, condena alguna para los que están en Cristo Jesús, pues la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8, 1-2)

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Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor, y no a los hombres: sabiendo que recibiréis del Señor en recompensa la herencia. Servid a Cristo Señor. (Colosenses, 3, 23-24)

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A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente; En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo. No os toméis la venganza por vuestra cuenta, queridos; dejad más bien lugar a la justicia, pues está escrito: Mía es la venganza, yo daré lo merecido, dice el Señor. (Romanos 12, 17-19)

No imites lo malo

Querido amigo, no imites lo malo, sino lo bueno; quien hace el bien es de Dios, quien hace el mal no ha visto a Dios. Todos recomiendan a Demetrio, y esto responde a la verdad; también nosotros lo recomendamos, y sabes que nuestro testimonio es verdadero. Tendría mucho que decirte, pero no quiero hacerlo con tinta y pluma. Espero verte pronto y hablar cara a cara. La paz esté contigo. Te saludan los amigos. Saluda tú a los amigos, uno por uno. (3ª San Juan 11-15)