Mensaje de fin de año al pueblo español
El 30 de diciembre de 1972
Españoles:
Una vez más me cabe la satisfacción de saludaros y de tener con vosotros esta conversación familiar en el umbral de un nuevo año que se presenta, como el que ahora termina, con aspectos muy favorables, que superan con creces las inevitables dificultades y contratiempos inherentes a la vida de los hombres y de los pueblos, en los años difíciles que nos ha tocado vivir.
La Nación española sigue gozando de buena salud y camina a buen paso por la senda de la Historia, mereciendo cada vez más la admiración, aunque no siempre confesada, de quienes contemplan con ojos limpios nuestro incesante desarrollo cultural, social y económico, la solidez del Estado nacido el 18 de Julio y el enraizamiento de sus instituciones, garantía de la Sigue leyendo
Por otra parte, nuestra acción política ha de ser creadora, consciente de las nuevas circunstancias y peligros que la aceleración histórica de nuestro tiempo y la amenaza del materialismo ofrecen. Nuestra concepción cristiana de la vida, concepción occidental del hombre y la sociedad, está sufriendo el reto de una coyuntura competitiva en el terreno económico y social, y también en el de la eficacia política. Por todo ello, vuestra vocación ha de ser militante y vuestro ánimo creador. Queremos una estructura política robusta y actual, unos instrumentos de acción eficaces, una fe capaz de responder firmemente y con verdad a la apostasía, al escepticismo o a la traición. Queremos todo ello para salvar, de verdad, las esencias de la convivencia democrática, que de lo contrario está destinada a ser arrollada por la perfidia, la demagogia y el poder material del
Corresponde también al Consejo Nacional contribuir muy especialmente a la formación de nuestras juventudes en la fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional. Es precisamente en la juventud donde se concretan nuestras mejores y más ambiciosas esperanzas de futuro, pues son las nuevas generaciones las que, por razón natural, han de beneficiarse del esfuerzo que toda la comunidad nacional está realizando para alcanzar una Patria mejor. Pero, al mismo tiempo, han de prepararse para tomar en sus manos, con plena responsabilidad, la antorcha del relevo y proseguir el camino hacia la meta de una sociedad más justa, más libre, más culta.
A la fijación de estos criterios, concreción de los Principios a las circunstancias de cada momento, ha de contribuir en otra de sus funciones, el Consejo Nacional, ofreciendo al Gobierno sugerencias, mociones, informes, memorias, en incitación constante, para que tales criterios sean operativos, actualizados y eficaces en la defensa de nuestras instituciones, en la ofensiva dinámica de nuestro Movimiento, en la realización del espíritu del
Esto ha de hacerlo en diálogo permanente con el Gobierno. En esta segunda esfera de sus atribuciones, le corresponde al Consejo Nacional incitar y promover la acción del Gobierno. Y para el cumplimiento de estos fines, el artículo 23 de la Ley Orgánica del Estado confiere al Consejo Nacional tres instrumentos eficaces: las sugerencias, los informes y la evacuación de consultas. Mediante las primeras, incita al Gobierno a la adopción de las medidas convenientes a la mayor efectividad de los Principios del Movimiento y al desarrollo de las Leyes Fundamentales del Reino. Mediante los segundos, mueve y requiere al Gobierno a la acción política. Y mediante las terceras, al responder a las