INCITACIÓN CONSTANTE

Franco Milicia de CristoA la fijación de estos criterios, concreción de los Principios a las circunstancias de cada momento, ha de contribuir en otra de sus funciones, el Consejo Nacional, ofreciendo al Gobierno sugerencias, mociones, informes, memorias, en incitación constante, para que tales criterios sean operativos, actualizados y eficaces en la defensa de nuestras instituciones, en la ofensiva dinámica de nuestro Movimiento, en la realización del espíritu del 18 de Julio y en la determinación exacta, vivaz, siempre nueva, siempre revitalizada de nuestro Movimiento Nacional.

Grave y amplia tarea tiene ante sí, en esta nueva etapa, el Consejo Nacional, en la determinación, afianzamiento, fundamentación, desarrollo y perfeccionamiento de nuestro Movimiento Nacional. Porque, junto a la renovación de sus organizaciones, le corresponde determinar fórmulas eficaces para encauzar, dentro de aquellos Principios, el contraste de pareceres sobre la acción política, estimulando la participación auténtica y eficaz de las entidades naturales y de la opinión pública en las tareas políticas.

A nadie que no esté sometido a dogmatismos trasnochados se le oculta la posibilidad de una participación auténtica en las tareas legislativas y en las demás funciones de interés general, a través de un sistema de representación orgánicamente constituido. Pero seríamos inconsecuentes y gravemente responsables ante la Historia y ante nuestro pueblo, si aceptásemos dentro de nuestro sistema la posibilidad de permitir cauces partidistas y disgregadores que nos llevarían a la repetición de situaciones cuya terrible experiencia creo innecesario recordar aquí. Deseamos y consideramos necesario el contraste de pareceres sobre la acción política, pero los cauces constitucionales por los que ha de realizarse están claramente determinados en nuestras Leyes Fundamentales; son los establecidos por el artículo 10 del Fuero de los Españoles, al consagrar el derecho que todos los españoles tienen a participar en las funciones públicas; cauces establecidos en el punto VIII de nuestros Principios Fundamentales, y que la Ley Orgánica del Estado y la Ley Constitutiva de las Cortes precisan en su extensión y límites.