Monseñor José Guerra Campos
Separata del «Boletín oficial del Obispado de Cuenca»
Núm. 5, mayo 1986
I Persecución
El 1939 la Iglesia energía de una situación creada por los años de guerra (1936-39) y por los años precedentes a la República (1931-36). La nota dominante fue la persecución sistemática, denunciada solemnemente por el papá y el Episcopado ante el mundo entero (1). La Constitución de la República y las leyes que la desarrollaron (1931-33) habían sometido a la Iglesia (a la institución y a los ciudadanos católicos) a las siguientes vejaciones (2):
Privación del derecho a la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y retirada de los crucifijos. Prohibición a las congregaciones religiosas de ejercer la enseñanza, apenas para liada por retrasos en la ejecución y iniciativas creadoras de nuevos colegios; en 1936 el Gobierno manda ocupar los edificios (3). Sigue leyendo
Es tan breve el espacio disponible, para un asunto de tanta mole como la vida de la Iglesia en casi 40 años, que forzoso será contentarse con una síntesis panorámica. Salir del aprieto reduciendo esta síntesis a un alegato o un juicio nos parece inadmisible, y más lo es cuando se hace desde supuestos extraños a la iglesia. Queremos ofrecer un panorama estrictamente histórico, en la perspectiva de la vida interior de la Iglesia: desde dentro de ésta y desde dentro del periodo contemplado. La extemporánea proyección de ideas de nuestros días sobre el pasado, no satisfecha con emitir valoraciones quizá arbitrarias, su planta, a veces, la misma historia.
Introducción
En su instrucción pastoral sobre la paz, del 20 de febrero de 1986, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, al referirse al quincuagésimo aniversario de la guerra que comenzó en España el año 1936, advierte que «no sería bueno que se convirtiera en un asunto del que no se pueda hablar con libertad y objetividad », y que «hay que desautorizar los intentos de desfigurar aquellos hechos». Rechaza igualmente la utilización de « una imagen distorsionada de lo ocurrido» para conseguir efectos actuales.