Pablo
Pudor y castidad (82)
La tradición patrística, litúrgica y teológica ha visto en la unión conyugal de Cristo con la Iglesia la síntesis de los más altos valores evangélicos, porque no hay amor mayor que el amor esponsal. El Esposo elige a su Esposa, y la Iglesia es la Señora elegida (2ª Jn 1). No se eligen los hermanos, ni los padres: la esposa sí es elegida. La Iglesia, en cuanto Esposa, está unida al Señor, pero es distinta de Él. El mutuo amor que une a Cristo y la Iglesia hace que ésta sea fiel, siempre obediente, y permanentemente fecunda en hijos para Dios. (José María Iraburu)
Ideología que sigue viva y sigue aspirando poder
En ese «podían» está la clave de todo el análisis histórico planteado en Memoria del comunismo, que lógicamente no se circunscribe a la cuestión religiosa. Además de una ideología letal, el comunismo, convertido por Lenin en una maquinaria política sin escrúpulos, es una inquebrantable voluntad de poder. Y lo malo es que no está muerto, señala Losantos al inicio del capítulo que consagra a Podemos como su realidad viva en España: «Si el mayor éxito del Diablo (o del Mal) es convencer a la gente de que no existe, la supervivencia del comunismo, pese a ser el peor monstruo político de todos los tiempos, con más de cien millones de víctimas, se basa en el acta de defunción y el consiguiente indulto moral que como cadáver exquisito, infinitamente investigable, le han extendido tantos historiadores”. (Carmelo López-Arias)
Una nueva forma de fidelidad
Hay una tercera, pregunta también pastoral: ¿Cómo quedan las cosas en el fuero interno y especialmente en el confesionario? Cuando se excusa a la conciencia de considerar la naturaleza intrínseca de un acto, y se pone directamente a luchar con las dimensiones subjetivas, circunstanciales y las consecuencias del acto, la requerida contrición, penitencia y absolución serán muy diferentes. Y esto también tendrá consecuencias para el fuero externo. Lo que antes se consideraba adulterio, y por tanto descalificaba para la comunión, ahora se considerará como una nueva forma de fidelidad, y por tanto válida. En cuyo caso, la misma Eucaristía hará de testigo de esta fidelidad que antes era infidelidad. (Douglas Farrow)
Ofrecer a Satanás los bebés que hayan sido matados
“Ofrecen a Satanás todos los bebés que hayan sido matados ese día. No importando el por qué las mujeres abortan…” «Si deseas obtener la aprobación de Satanás, para que te dé algo que quieres, matar a alguien es el mejor camino. Es la máxima ofrenda a Satanás; que mates a un no nacido es su máximo objetivo»… «todos los días, los grupos satánicos hacen su ritual -como una Misa Negra-, por lo general alrededor de la medianoche… donde ofrecen a Satanás todos los bebés que hayan sido matados ese día. No importando el por qué las mujeres abortan…” (Portaluz)
Escuelas supuestamente católicas
Hay muchas escuelas supuestamente católicas (digo muchas, no todas) que han sido las abanderadas del modernismo o, lo que es lo mismo, de la Iglesia del Nuevo Paradigma, desde hace más de cincuenta años. Los religiosos neoparadigmáticos no dudaron en cambiar la tradición y el carisma de sus fundadores por las novedades de la modernidad. La mayoría de esas órdenes religiosas (no todas) languidecen en una muerte lenta que prolongará su decadencia y su agonía hasta que desaparezcan. (Pedro L. Llera – INFOCATÓLICA)
Efectos paradójicos del postconcilio
El Papa emérito Benedicto XVI, cuando era cardenal, habló sobre uno de los “efectos paradójicos del postconcilio”: “El decidido impulso a la misión del obispo (en el Concilio) se ha visto atenuado, e incluso corre el riesgo de quedar sofocado, por la inserción de los obispos en Conferencias Episcopales cada vez más organizadas, con estructuras burocráticas a menudo poco ágiles. No debemos olvidar que las Conferencias Episcopales (…) no forman parte de la estructura imprescindible de la Iglesia tal como la quiso Cristo; solamente tienen una función práctica concreta”. (Obispo Dom Fernando Arêas Rifan)
El sacerdote, otro Cristo
Esta era la doctrina de siempre en la Iglesia: «el sacerdote, otro Cristo». No tenía ningún problema «de identidad» que venía a ser algo así como un preludio o anticipo de un problema «de género», que es lo que se impone hoy y ahora a todo el mundo. «Era», claro; porque tras el C.V. II la Iglesia Católica se infectó con un virus, un «ébola” maligno, que se llevó, de un total de más de cuatrocientos mil sacerdotes como había en todo el mundo, a más de CIEN MIL en cosa de siete u ocho años, que se dice pronto, durante los últimos años del pontificado del Beato Pablo VI. Una «mortandad» terrorífica e incuestionable. (José Luis Aberasturi)
«Es triste ver que, también esta vez, nuestra gente es atacada y asesinada precisamente en concomitancia con nuestra fiesta religiosa. Primero la bomba en Navidad, ahora una masacre de inocentes en Semana Santa. Rezo por los afectados y le pido a Dios que cambie los corazones de los involucrados en estos actos de terrorismo», dijo a Agencia Fides el padre Wajid Michael, sacerdote católico, que ha celebrado el funeral. (José Ángel Gutiérrez)
No duda en hablar de «holocausto católico»: «Yo no soy creyente, pero tampoco soy judío y pocas cosas me han conmovido tanto como el montón de zapatitos de niños asesinados en el gueto de Varsovia». Al describir ese holocausto católico, Losantos, que páginas antes ha señalado que «los masones Azaña y Martínez Barrio, Vidart y Companys» participaron «en la creación o aceptación del terror rojo» y que «el carácter anticatólico de la masonería es indiscutible y fue condenada como doctrina gnóstica en encíclica papal», destaca un hecho: ese terror rojo comenzó antes de la llegada de los soviéticos en apoyo del Frente Popular al estallar la guerra. Fue autóctono. Pero entonces, «¿qué unía a la izquierda burguesa y a la proletaria para perpetrarlo en común?». «A mi juicio», responde, «lo que une a organizaciones totalmente dispares en sus programas políticas es el odio asesino contra los católicos y el catolicismo, algo que usado hoy para exculpar al islam, debemos llamar cristianofobia». (Carmelo López-Arias)
Vivimos en una sociedad hipersexualizada, en donde la pornografía se ha convertido para muchos jóvenes en la gran educadora, a la que se puede acceder con una sencilla aplicación en el móvil e Internet está a la vuelta de la esquina. Las revistas pornográficas clásicas se han hundido, pues ya no es necesario ir al quiosco y comprarlas, sino que el acceso es inmediato a través de esas otras vías. La pornografía es demoledora, pues presenta un sexo inmediato, sin compromiso, a la carta y que destruye su grandeza y su profundo sentido dentro del mundo de los sentimientos… y crea una adicción que es más grave que la adicción a la cocaína, pues afecta a unos circuitos cerebrales, muy difíciles de borrar… e invita mentalmente al consumo de sexo, que rebaja a la persona y la convierte en animal. (Enrique Rojas)
Los obispos ecuatorianos hacen un llamamiento para que se liberen los tres periodistas ecuatorianos del Diario el Comercio, Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, secuestrados recientemente en Esmeraldas. La Conferencia Episcopal Ecuatoriana hizo pública una carta abierta con esta intención, ayer, 5 de abril de 2018, en la expresan solidaridad para con sus familiares y el pueblo en general por este «lamentable acontecimiento», describen los obispos. (Conferencia Episcopal Ecuatoriana)