Pablo

 Pakistán – Los yihadistas

San Norberto Arzobispo“Es triste ver que, también esta vez, nuestra gente es atacada y asesinada precisamente en concomitancia con nuestra fiesta religiosa. Primero la bomba en Navidad, ahora una masacre de inocentes en Semana Santa. Rezo por los afectados y le pido a Dios que cambie los corazones de los involucrados en estos actos de terrorismo”, dijo a Agencia Fides el padre Wajid Michael, sacerdote católico, que ha celebrado el funeral. (José Ángel Gutiérrez)

Educar

Educar es convertir a alguien en persona. Educar es seducir con los valores que no pasan de moda. Educar a una persona es introducirla en la realidad con amor y conocimiento. La educación sexual es enseñarle a alguien a gestionar su vida emocional con orden, jerarquía y capacidad para la entrega en el mejor sentido de la palabra. De forma moderna, abierta, liberal… pero sólida y con unos principios antropológicos firmes y de respeto al otro. La sexualidad bien entendida es el lenguaje del amor comprometido. La sexualidad es la parte física del amor. El sexo sin amor se devora a sí mismo. (Enrique Rojas)

Amar al prójimo

“Dios nos hizo a su imagen y semejanza” es un mensaje bíblico que nos recuerda nuestra capacidad de amar y por muy difícil que nos parezca a veces amar al prójimo, si reconocemos con humildad nuestros fallos y reiteramos nuestros mejores propósitos, ese es el Camino seguro que nos permitirá vivir y morir en paz en este mundo, confiados en Su promesa de Vida Eterna. (Carlos González Flórez – EL PAN DE LOS POBRES)

¿Debes? o ¿No debes?

Abordando éstas, el acto puede interpretarse como bueno sin referencia a su carácter intrínseco. La máxima de que nunca es lícito hacer el mal para que venga el bien -una máxima que distingue la ética católica de los sistemas éticos contrapuestos, como enfatizó San Juan Pablo II- se aparta, se abandona. Pero entonces la misma noción de conciencia desaparece en un agujero negro de subjetividad. La lección del Génesis 3 se pierde en las sutilezas y mentiras de la serpiente. (Dios realmente dijo ¿Debes? o ¿no debes?). El temor del Señor resulta que no es necesario para el principio de la sabiduría. (Douglas Farrow)

El demonio, siendo el padre de la mentira

Pienso también en una homilía de nuestro obispo greco-católico de Bucarest, cuando nos decía que el demonio, siendo el padre de la mentira, suele hacernos ver las cosas sin importancia en dimensiones gigantescas, y las que de veras cuentan como si fueran pequeñas e insignificantes. Pensemos en eso cuando nos sintamos desanimados delante de la maldad del mundo. Sí, es verdad, las cosas no van bien alrededor de nosotros, el mal parece ganar terreno cada vez más, y los cristianos tenemos que enfrentar enemigos poderosos. Pero hay una única cosa que realmente nos puede hacer daño: nuestro pecado. Así que seamos valientes al vivir y defender la fe de la Iglesia en su integridad. Tengamos confianza. Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? (María Virginia Olivera de Gristelli – CÁRITAS in VERITATE – INFOCATÓLICA)

Pudor y castidad  (81)

Cristo es el Esposo de la Iglesia. Jesucristo se une a la Iglesia tomándola como Esposa, como cuerpo suyo propio. Se une, pues, muy especialmente a toda aquella parte de la humanidad que, por obra de la gracia, cree en Él, le reconoce como Hijo unigénito de Dios, nacido eternamente del Padre, antes de todos los siglos; y le recibe como Enviado de Dios, como Salvador único del mundo. Y toda la humanidad está llamada a desposarse con Cristo por la fe y la caridad, es decir, por obra del Espíritu Santo. Sólo así puede renacer y salir de sus innumerables males. La Biblia nos muestra a Yavé como esposo fiel que se une con su pueblo en una Alianza de amor profundo, único e indisoluble (Is 54, 4-8; 61, 10; 62, 4s; Jer 2, 2. 20; 31, 3; Ez 16 y 23 Os l-3; Cantar; Sal 44; Sir 15, 2; Sab 8, 2). (José María Iraburu)

Matanza de católicos inspirada por la prensa

¿Por qué esa “matanza de católicos, inspirada por la prensa y defendida por los líderes más izquierdistas del Frente Popular, acabó siendo aceptada u ocultada, esto es, compartida, también por los supuestos moderados”? “¿Por qué tantos españoles de izquierdas -no todos, claro- se empeñaron en matar a los españoles católicos, que no habían hecho ni pretendido hacer lo mismo con ellos?”, continúa preguntándose Losantos: “Hasta 1934, porque, ocupando el lugar de Dios, querían disponer de la vida y hacienda ajenas. Desde 1936, porque querían y porque podían”. (Carmelo López-Arias)