Isabel
El Estado y las oligarquías
La única diferencia real es la existente entre los Gobiernos sin Estado y los Estados. Las estructuras de los primeros son más lábiles y flexibles y no facilitan el establecimiento de oligarquías permanentes –que cristalicen como decía Pareto-, llegando quizá a ser hereditarias, estamentales. En cambio, las estructuras científico-técnicas estatales favorecen de modo especial a las oligarquías, como venía a decir Carlos Marx, que era por eso antiestatista, pues establecen su propia legalidad. Lenin las utilizó en cambio para construir su nomenklatura doctrinalmente revolucionaria. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)
La mujer
Edith Stein
Un camino está abierto a todo creyente en todo tiempo: el camino de la oración. A quien toma en serio la verdad del «orad y recibiréis» se le concederá en toda oración, aunque no siempre enseguida, lo que piensa y quiere, adquirirá entonces la confianza y la fuerza para perseverar.
Afirmación gnóstica
La ciencia y la filosofía modernas niegan o desconocen que la creación tenga como causa final a Dios mismo; lo que excede al hombre (Dios) no se comprende su “para qué” (su fin) y lo que está al alcance del hombre está para que éste lo conozca, lo explote y se sirva de ello. Es la afirmación gnóstica según la cual el hombre sólo conoce lo que él produce o inventa (Hobbes, Rousseau). Roger Bacon, por aso, funge de modelo de la ciencia moderna (convencional, destaca Danilo Castellano) que tiene por fin mayor poder o dominio de la naturaleza; así como Maquiavelo es el fundador de la ciencia política moderna (convencional) pues tomó como centro de análisis al poder: su adquisición, conservación y acrecentamiento). (Juan Fernando Segovia – VERBO)
Corregir (82)
El castigo puede hacer un gran bien a las almas. “Habéis echado en olvido la exhortación que como hijos se os dirige: “Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por Él Pues, a quien ama, el Señor le corrige; y azota a todos los hijos que acoge. Sufrís para la corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrija?… Cierto que ninguna corrección es de momento agradable sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella…” (Hebreos, 12). (Jaime Solá Grané)
Pequeña empresa
Para continuar exponiendo lo que una concepción económica sana exige sobre la producción de la tierra, diré que una vez restituido el patrimonio de familia, el dominio rural, que es como la célula orgánica de la producción agrícola, será necesario coordinar de tal suerte el trabajo de las distintas familias, es decir: la explotación agrícola pequeña o mediana, que no se vea absorbida por la grande ni devorada por el terrateniente poderoso. (Javier de Miguel – VERBO)
Colaboración capitalista-marxista
El mismo profesor Sutton informa de cómo la Unión Soviética transportaba material bélico a los comunistas del Vietnam, con barcos de potencias occidentales. Dice así: “De noventa y nueve barcos usados por los soviéticos en el abastecimiento de Haiphong, durante la guerra de Vietnam, doce no han sido identificados. De los ochenta y cuatro barcos positivamente identificados, sólo quince fueron construidos, y sólo parcialmente, en territorio soviético. Los otros sesenta y nueve, todos buques-tanque y cargueros, fueron construidos fuera de la URSS. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)
La “cristianitas”
He omitido, hasta el momento, otro elemento crucial de la cultura europea. Decíamos antes, que lo que constituye el ethos de un pueblo son los bienes morales, políticos y también religiosos. Nos falta el elemento religioso. Si Grecia no pudo lograr que el bien humano trascendiera el orden de la ciudad, Roma no logró que su religión impregnara vitalmente la vida de los pueblos que se incorporaron a su orbe. Fue la cristianitas la que, empapando la humanitas romana, logró que la cultura europea fuera completa. (José Luis Widow Lira – VERBO)
Aulo Gelio no señala: no hay formación en las “buenas artes” sin la base de las buenas costumbres y de un orden social y político que la permita, es decir, de una vida, en estricto rigor, civilizada. Esa humanitas se fue transformando en el bien de todos los pueblos que pasaron a formar parte de la vida civilizada, en la medida en que Roma expandió su mundo político. En este sentido, los romanos hicieron lo que Alejandro no pudo: crear un orden político más amplio que el de la ciudad, aunque sin minar el orden propio de ésta. (José Luis Widow Lira – VERBO)
El término europeo alude, en el uso que aquí le daré, primeramente, a una realidad cultural o ética en el más completo sentido de la palabra, es decir, a un modo de ser de un hombre o de un pueblo que brota de la actividad que realiza. El ethos europeo incluye, me parece, lo que los antiguos griegos entendieron por paideia, es decir, la educación, entendida como la formación corporal, moral e intelectual de los hombres de acuerdo a sus propias capacidades y a su tradición histórica. La paideia sitúa a la razón en un lugar central de la organización de toda la vida práctica, y conduce a que ésta, trascendiendo de sí misma, quede coronada por una intensa actividad de la razón teórica. No es otra cosa lo que dio lugar a la filosofía y la ciencia, por un lado, y a los órdenes políticos y moral fundados en la razón, por otro. Esta fundación racional de la vida humana, hasta el día de hoy, me parece, no existe en culturas distintas a la europea. (José Luis Widow Lira – VERBO)
La representación democrática es hoy en día la autorrepresentación de los demagogos. No se representa al pueblo, al que se engaña o seduce, ni se gobierna para el pueblo sino para sus intereses y los de sus amigos y clientes. Y lo que se hace por el pueblo es sólo para seducirle y aficionarle al carpe diem mediante el panem et circenses. Naturalmente en su propio beneficio. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)
El ethos europeo actual, que sin lugar a dudas existe, se ha levantado, me parece, en una medida importante al margen y a veces en contra del ethos histórico. Las realidades más afectadas son la religión cristiana y el orden político tradicional que los Estados nacionales, desde el absolutismo monárquico al absolutismo democrático, han aplastado. (José Luis Widow Lira – VERBO)