Hace meses, estaba en la sala de espera del médico, una niña de cuatro o cinco años está sola, pintando sobre una mesa. Me acerqué y le di un librito «con ojos de niño». El joven padre me preguntó: ¿qué le ha dado a mi hija?
Hoy, que también estoy esperando mi turno para la visita, veo a tres niñas. Dos con sus jóvenes padres y otra mayorcita, con su abuelo. Pregunto al primero ¿me permite que le de este librito a su hija? ¡Encantado! A la mayorcita le di el rosario ilustrado en inglés. Se puso muy contenta. Y el abuelo también. La más pequeñita hablaba en árabe con su padre. Le ofrecí otro libro y lo acepto.




