padre canoP. Manuel Martínez Cano mCR.

Santa Isabel de la Trinidad, decía que “el tiempo no es más que la eternidad comenzada, en constante progreso”. Yo solía decir de joven que el tiempo no existe, existimos nosotros y la eternidad. Hemos nacido para siempre. Para ser felices eternamente en el cielo. El tiempo es “semilla de eternidad” (San Agustín). Sin la eternidad, sin Dios no me explico nada, absolutamente nada de la vida terrenal.

Claro que tampoco es fácil entender la eternidad. El genio universal de San Agustín se preguntaba: “¿qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si me lo preguntan y lo quiero explicar, no lo sé”. Decimos que el tiempo es “un concepto de razón”, un concepto lógico de nuestra mente, un ente de razón, que aplicamos a la duración del movimiento. El tiempo ¿existe? Existimos nosotros. Madre Trinidad Sánchez, dice: el tiempo no es más que la eternidad comenzada, en constante progreso”. El cardenal Razinger exclamaba “¡qué grande es aquí en la tierra el valor del tiempo!”.

La Venerable Rafaela María de Jesús Hostia, decía frecuentemente: ” Vivamos el momento presente”. Porque con demasía frecuencia claramente vivimos el momento presente: o anticipamos el futuro o recordamos el pasado. Aprendamos a vivir cada día instante con vibración eterna. Vivamos nuestra eternidad en el momento presente. Vivamos de amor a Dios y al prójimo. Santa Teresita del Niño Jesús experimentaba vivamente: “Jesús me guía y me inspira en cada instante lo que debo hacer. Instantemente en el momento en que lo necesito, me hayo en posesión de luces cuya existencia ni siquiera había sospechado”

¡Jesús, en Ti confío!

Nuestro Señor nos dice: “Bástale a cada día su propio afán”. Para qué quejarnos de un pasado que ya no existe o preocuparnos de un futuro que sólo pertenece a Dios, a su Divina Providencia. Lo santos alcanzaron las cimas de la perfección cristiana por su total abandono a la voluntad de Dios, santificando el momento presente. En realidad todo es gracia. Aprovechémonos de la gracia divina en cada instante de nuestra vida y seremos santos. Fuera ensueños y lamentaciones inútiles: Jesús tú sabes que te amo.

San Juan XXIII nos dice: “Puedo hacer bien ahora lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida. Sólo por hoy trataré de vivir sólo el día sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez… Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias sin pretender que ellas se adapten a mis deseos… Sólo por hoy creeré que Dios-Providencia se ocupa de mí como si nadie existiese en el mundo… Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este”.

Hermanos, hay que vencerse a sí mismo. El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, nos dice el Señor. Y la beata Jacinta de Fátima nos afirma: “si los hombres supieran lo que es la eternidad, harían todo por mudar de vida”.

¡Virgen Santísima protégenos!