Martínez Cano, m.C.R.
Santos
Nuestro Padre celestial no se cansa de decir, que sólo Él es santo: “Reconozcan tu nombre, grande y temible: ¡Él es Santo!” (Salmos 99, 3). Y es el mismo Dios quien nos dice: “Sed santos, porque yo, el Señor vuestro Dios soy santo” (Levítico 19, 2).
Dios hecho hombre, Jesucristo nuestro Señor, dice en el Sermón de la Montaña: “Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (San Mateo 5, 48).
Exactamente lo mismo nos enseña el Concilio Vaticano II. Pregunto: ¿por qué no oímos homilías que nos enfervoricen para ser santos? Sigue leyendo →