Padre Jesús González-Quevedo, S.I.
Salamanca, 1971
Es el consejo del Salmista: Quaerite Dominum…, quaerite faciem ejus semper. «Buscad al Señor…, buscad siempre su rostro, es decir su presencia» (Ps. 104, 4); pues el que ama, siente la ausencia del ama do. Consiste ésta en que nuestro Dios es un «Dios escondido» (Is. 45, 15) a quien ni los sentidos, ni el entendimiento, ni la misma contemplación infusa, llegan a conocer sicuti est, «como es» (1ª Jn. 3, 2). Sigue leyendo

