Cosicas 47

Mossèn Manel

* La conciencia delicada se distingue de la conciencia escrupulosa en que ésta ve pecado donde no lo hay, mientras que la conciencia delicada lo ve donde existe realmente, aunque sea muy pequeño.

* Todo buen cristiano debería procurar tener una conciencia delicada, pues evitando los pecados más pequeños, el alma se eleva fácilmente hacia las grandes alturas de la perfección cristiana.

* Los medios eficaces para reformar la conciencia laxa son: una sólida formación religiosa, huir de las ocasiones peligrosas y del trato con personas superficiales.

* Examen diario de conciencia, lectura de libros piadosos, meditación de los novísimos, fomentar el temor de Dios por medio de la oración y la frecuencia de los sacramentos.

* La conciencia es la regla próxima de nuestros actos morales y, como la felicidad temporal y eterna depende de la moralidad de los actos humanos, tenemos la obligación de formarnos bien la propia conciencia.

* Para formarse bien la conciencia se ha de ser siempre sincero, decir siempre la verdad, cueste lo que cueste; presentándonos en todas partes tal como somos realmente, sin doblez alguna.

Historia sencilla de la Iglesia (30)

Recapitulada por el P. Cano

– CONCILIOS ECUMÉNICOS, DIOCESANOS Y PROVINCIALES

Las controversias dogmáticas y las diversas herejías, que van surgiendo en el seno mismo de la Iglesia, dan lugar a la celebración de concilios ecuménicos, nacionales y provinciales. Estas reuniones del episcopado llegaron a constituirse como instrumento ordinario de la legislación eclesiástica.

A principios del siglo IV se convocan asambleas generales en las que está representada toda la Iglesia: son los concilios ecuménicos. El primero fue convocado por Constantino el Grande en Nicea (325) para resolver la cuestión arriana. Y hasta fines del siglo VII se convocaron otros cinco concilios, reconocidos por la Iglesia.

Lo más característico de los concilios ecuménicos son sus decisiones dogmáticas, que solían resumirse en los llamados Símbolos. Además, los concilios legislaban sobre disposiciones prácticas acerca de la vida eclesiástica y el culto divino. Las decisiones de los concilios tenían valor eclesiástico y civil, pues eran reconocidos como asambleas imperiales.

Además de los concilios ecuménicos se celebraron muchos concilios locales en los diversos territorios del Imperio Romano. A los que hay que añadir los concilios provinciales y los diocesanos, que desarrollaron un papel muy importante en el progreso de la disciplina eclesiástica.

– PRIMADO DE ROMA

El ejercicio de la autoridad suprema de los Pontífices de Roma aparece en la serie de conflictos religiosos que ocurrieron durante este período y en los concilios que se celebraron para resolver estos problemas. En todos los concilios ecuménicos el Pontífice Romano era un verdadero juez y última instancia que todos los cristianos reconocían.

Los concilios ecuménicos de Constantinopla (381) y de Calcedonia (451) reconocieron la supremacía del Romano Pontífice.

Los mismos Romanos Pontífices definieron claramente su autoridad judicial y jurisdiccional sobre toda la Iglesia. El primero que expresó claramente estos derechos es Gelasio I (492-496).

La Sede Romana es el fundamento seguro de la fe cristiana y el punto central de la unidad de la Iglesia. El Papa posee en toda su plenitud el poder legislativo y es el juez supremo en las cuestiones religiosas. El Romano Pontífice no puede ser juzgado por nadie.

A partir del siglo VI empezó a aplicarse al Romano Pontífice el título de Papa.

Al invadir Roma, los Emperadores bizantinos, se apropiaron del derecho de aprobación de la elección de los nuevos Pontífices, que ejercieron durante un siglo (560-682).

– EVANGELIZACIÓN DE DINAMARCA, SUECIA Y NORUEGA

La evangelización de Europa, que en la lección anterior dejábamos en Alemania, la seguimos con los países escandinavos.

Dinamarca. Los primeros misioneros enviados a Dinamarca, a principios del siglo VIII, fracasaron. La Providencia divina tenía reservado este mérito a San Anscario, que es considerado como el Apóstol del Norte, como San Bonifacio lo fue de Alemania. Primero desde su sede arzobispal de Hamburgo y después desde Brema, San Anscario continuó su redoblado esfuerzo evangelizador hasta su muerte, ocurrida el año 865.

Su sucesor, San Rimberto, continuó con éxito la evangelización de Dinamarca, que culmina con el Bautismo del rey Harald, el año 965. El triunfo definitivo del Cristianismo se consigue con Canuto I el Grande (1014-1035).

Suecia. El primer apóstol de Suecia fue San Anscario en los años 829-831, quien dejó establecida una iglesia en Birca. Una reacción violenta de los paganos terminó con la muerte de varios cristianos y la expulsión del obispo Gauzberto.

San Anscario restablece la iglesia de Birca. En 1008 se bautiza el rey Olaf y, poco después, fue creada la primera sede episcopal en Skasa. En 1080 el rey Inge destruyó el templo pagano más importante de Upsala, donde Erich IX el Santo erigió un obispado.

Noruega. Los incansables monjes misioneros de Inglaterra tienen también la gloria de la primera evangelización de Noruega. Invitados por el rey Hakon el Bueno (938-961) se dirigieron a aquella nación, donde predicaron el evangelio por todas las regiones. Los nuevos reyes apoyaron el Cristianismo. Con la construcción de una iglesia en Drontheim, que fue elevada a arzobispado en 1148, quedó la Iglesia sólidamente establecida.

Los reyes de Noruega mandaron predicadores a sus posesiones de las islas Faroes, las Hébridas, las Oreadas y a Islandia, que tuvo su primer obispo el año 1057. El año 985 fue descubierta Groenlandia, a la que pronto envía el rey Olaf Trygrason misioneros, quienes establecen el primer obispado en Gardar el año 1055. Descubierta Finlandia, se introdujo pronto el Cristianismo. Sin embargo, estas cristiandades fueron destruidas y desapareció hasta su recuerdo.

El nacimiento de la España moderna 49

Isabel y Fernando los Reyes Católicos

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA LEYENDA NEGRA (XI)

De Lustiger a “Justicia y Paz”

El reino lascasiano de la “Leyenda Negra” está en toda Europa por todas partes y sojuzga incluso a los mejores altos responsables católicos. El por otra parte excelente cardenal Lustiger, arzobispo de París, formado en la escuela laica, luego en los seminarios franceses de los años 50 y su muy pobre apologética histórica, es una de sus víctimas. “No siendo historiador”, como nos lo ha dicho personalmente en su obra de Choix de Dieu (1987), página 372, denuncia, bajo el efecto de la matraca ambiente, a “los conquistadores que obran por el fuego y la sangre”, como si no hubiese habido muchos de ellos que habían actuado con la mano tendida, ganando enseguida para ellos una infinidad de pueblos indígenas, desde los cempoaltecas a los tiaxcaltecas, los tarascas, los huancas y los cañarís. Y en la página 542 afirma que “los religiosos se han batido”, a veces hasta la muerte, contra los príncipes españoles, para defender a los indios”. Cuando los propios “príncipes españoles”, empezando por Isabel la Católica, han sido los protectores sistemáticos y decisivos de los indígenas. Como no ha dejado de demostrarlo el especialista americano Lewis Hanke.

El cardenal de la curia Etchegaray, antiguo arzobispo de Marsella, es otra víctima de esta persistente “Leyenda Negra”. Siendo presidente de la Comisión pontificia Justicia y Paz, fuente europea de las teologías de la liberación, los miembros extremistas de esta comisión le hacen firmar el 3 de noviembre de 1.988 un documento delirante titulado La Iglesia ante el racismo, del cual debe tratar pronto de excusarse en una carta a monseñor Amigo. En él se pretende, entre otras cosas, que los conquistadores españoles “comenzaron a elaborar una teoría racista para justificarse”. Cuando la teoría racista en cuestión era del filósofo pagano Aristóteles, bastante anterior a los conquistadores, como deberían saberlo. Teoría que veía, en ciertos hombres “inferiores en razón”, unos “esclavos por naturaleza”. Esta teoría recuperada no en España, sino en la universidad de París en 1510, fue combatida desde el año siguiente por el dominico español Matías de Paz; después en América, por su compañero igualmente español Antonio Montesino. Si ésta es después mencionada aquí o allá en la polémica colonial, no lo es con un espíritu racista, particularmente en Sepúlveda, sino como fundamento de una generosa “dotación de humanidad” según la fórmula del actual especialista O’Gorman, confirmada por los especialistas Losada, Parry y Carro. Además esta teoría nunca ha sido defendida por los conquistadores en su conjunto, con un espíritu racista, ni aceptada por los poderes que los controlaban. Es por tanto enteramente falso e injusto cargar con ello la conciencia de la Conquista española. Donde, por el contrario, la esclavitud de los indios fue sistemáticamente prohibida, como se ha visto.

Miguicas 295

Entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: «Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?» Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: «Extiende el brazo». Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con Él.

Padre Martínez m.C.R.

* Conciencia escrupulosa es la que con insuficientes e insignificantes motivos cree que hay pecado donde no lo hay, o que es pecado mortal lo que sólo es pecado venial.

* La mayoría de las veces, los escrúpulos obedecen a causas puramente naturales de tipo físico o moral. Pero algunas veces proceden de una disposición del mismo Dios (valiéndose de causas naturales o preternaturales).

* Para ejercitar al alma en la paciencia, humildad, y obediencia, o para efectos purificadores de sus pasadas faltas, o en vistas a un mayor grado de santidad, como ocurrió a San Ignacio de Loyola, San Francisco de Sales o Santa Teresita del Niño Jesús.

* El escrupuloso debe actuar contra sus escrúpulos enérgicamente porque si no le invadirán vanos temores. El escrupuloso debe obedecer al director espiritual, sin consultar a otros confesores ni consejeros.

* Y renunciar a sus propios criterios, aunque le parezca ver claro lo contrario de lo que el director espiritual le manda. Ya sonará la hora de Dios cuando Él lo estime conveniente y el alma escrupulosa saldrá de su dolorosa prueba vigorizada y purificada.

* Conciencia delicada es la que juzga rectamente de la moralidad de los actos humanos hasta en los detalles más pequeños.