Historia sencilla de la Iglesia (13)

Recapitulada por el P. Cano

– ADMINISTRACIÓN DEL MATRIMONIO Y LA PENITENCIA

Los matrimonios debían celebrarse siempre con la aprobación del obispo, en el templo o lugar de culto, dentro de la celebración de la Santa Misa.

El sacramento de la Penitencia del que ya los Apóstoles hicieron uso (2ª Tes 2, 6 y 14; 1ª Tim 1, 20), se practicaban con la confesión de los pecados mortales y veniales particularmente al sacerdote.

La confesión y penitencia pública la imponía sólo el obispo; y también sólo era el obispo quien recibía de nuevo en la comunión cristiana a los cristianos arrepentidos.

– LA EUCARISTÍA

El acto central del culto cristiano fue, desde un principio, la Eucaristía o Santa Misa. En ella se renovaba la memoria de la Ultima Cena y del sacrificio de la Cruz, con la conversión del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, que todos los que asistían podían recibir en gracia de Dios.

La ceremonia se dividía en dos partes: la Misa de los catecúmenos, que comprendía las preces y lectura de la Sagrada Escritura; y la liturgia eucarística, que comenzaba con una oración que hacían juntos todos los fieles y culminaba con la consagración, »fracción del pan», y la Comunión bajo las dos especies.

A los que no habían podido asistir a Misa, se les llevaba la Comunión a sus casas. En tiempos de persecuciones, los fieles se llevaban hostias consagradas a sus hogares para comulgar cada día.

La Santa Misa y las funciones litúrgicas se celebraban en casas particulares hasta fines del siglo II. A principios del siglo III aparecen las capillas o iglesias.

Las catacumbas, que sirvieron principalmente como cementerios cristianos, también eran lugares de culto cristiano. En ellas encontramos las primeras obras del arte cristiano, que representan hechos del Antiguo y Nuevo Testamento: el Buen Pastor, la Santísima Virgen con el Niño en brazos, mártires, etc.

– VIDA MORAL Y SOCIAL DE LOS CRISTIANOS

Lo que distinguía a los cristianos del resto de los ciudadanos romanos era la práctica de las virtudes. Cumplían fielmente sus deberes cívicos; evitaban la exageración en el adorno de la persona y aborrecían los afeites de ojos, mejillas, pelo y barba, a que tan aficionado era el mundo romano. Se divertían como los demás, pero evitaban los espectáculos inmorales.

La vida familiar era un reflejo de la altísima idea que los cristianos tenían del matrimonio y de los deberes que contraían; los matrimonios cristianos eran la admiración de los paganos.

Más que al matrimonio, los cristianos apreciaban la virginidad. Muchos cristianos, sobre todo clérigos y mujeres jóvenes, ofrecían al Señor su virginidad, renunciando perpetuamente al matrimonio.

– LA CARIDAD CRISTIANA

El distintivo más característico de las comunidades cristianas eran las obras de caridad. La organización de la beneficencia se estableció por todas partes: hospitales, orfanatos, refugios, albergues para forasteros. Los pobres y los enfermos eran los predilectos de la Iglesia, que los atendía con fraternal solicitud. Antes del Cristianismo no se conocía la caridad.

La frecuencia de los sacramentos era generalizada. De esta práctica sacaron los cristianos la fortaleza ante las persecuciones y el martirio.

El nacimiento de la España moderna 32

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA (XV)

Confirmación por la historia

Así se verificó esta “realidad espléndida” de la evangelización americana de la que habla San Juan Pablo II. Una realidad espléndida que la historia posterior confirmará con creces. En Perú, la cristianización de los indios se revelará tan profunda que la gran revolución contra el poder colonial, la de Túpac Amaru II, a finales del siglo XVIII, se hará en nombre del cristianismo. “En un trastoque completo de las referencias religiosas” en los indios, en relación a sus orígenes incas, como señala Nathan Wachtel, el historiador de la Visión de los vencidos.

 Y en Méjico, de 1925 a 1930, será la fortaleza del catolicismo indio, el Michoacán de los Tarascos y de Vasco de Quiroga, la que opondrá, durante la epopeya de los Cristeros, la principal resistencia invencida y heroica a la empresa de descristianización violenta de los “Sin Dios” jacobinos y bolchevizantes. Como lo señalaba incluso entonces el historiador de La conquista espiritual de Méjico, Robert Ricard.

Miguicas 278

«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa».

Padre Martínez m.C.R.

* La obra suprema en el apostolado, la obra suprema de Dios es la salvación de las almas.

* En la posmodernidad, la libertad no tiene límite. Como los endemoniados… esclavos del diablo.

* «A nadie le debáis nada más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la Ley» (Romanos 13, 8).

* Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8, 12).

* «Yo por mí nunca haré nada porque soy una calamidad; pero con la ayuda de la Virgen seré santa» (Teresita de la Virgen María).

* San Juan XXIII advirtió que la ignorancia de la verdad es la raíz de muchos males que envenena a los fieles y a las naciones. Empecemos a saber el Catecismo.

* Revolución en los carmelitas. Un novicio enseña a los veteranos: vestir el hábito, dos horas de oración mental y silencio en el claustro. El Joven Abel de Jesús les cantó las cuarenta a sus hermanos mayores en pleno capítulo general.

El octavo día 73 – EL “HUMO DE SATANÁS”. TENTACIÓN PRIMERA (III)

SAN PABLO VI

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

El Padre Santo, en su discurso del 23 de junio, dijo: «Algunos piensan que la Iglesia debería renunciar incluso a las certezas adquiridas para dedicarse únicamente a escuchar las aspiraciones del mundo.» Y el 29 de junio: «Ya no se confía en la Iglesia; se confía en el primer profeta profano que nos viene a hablar desde algún periódico o desde algún movimiento social.» He aquí una ilustración pintoresca de las palabras del Papa: si vamos mundo adelante y entramos en las habitaciones de algunos, pocos, sacerdotes y religiosos, comprobaremos que han desaparecido las imágenes de Jesús, de María y de los santos, y ocupan su puesto las de Che Guevara o de Mao Tse-Tung.

Hemos de vigilar, porque podemos vaciarnos de la fe por rendijas a las que no damos importancia, pero que dan entrada -como diría el Papa- al «humo de Satanás». Señales inconfundibles de que se está produciendo ese escape interior son la desgana misionera, la falta de aprecio de la fe y la vida religiosa por sí misma (no sólo por sus derivaciones temporales), el descuido y abandono de la comunicación personal con Dios (oración, sacramentos), la pérdida del sentido del pecado, que equivale al desprecio de la presencia y del amor de Dios.

Para terminar, recojamos otras dos notas señaladas por el Papa en el discurso antes citado: «Una falsa y abusiva interpretación del Concilio, que querría una ruptura con la tradición, incluso doctrinal»; un «pluralismo, concebido como libre interpretación de las doctrinas y coexistencia tranquila de afirmaciones opuestas…, prescindiendo de la doctrina sancionada por las definiciones pontificias y conciliares». (La marca del diablo aparece en que se reclama pluralismo en lo dogmático, que es palabra y verdad recibida de Dios, y en cambio se trata de imponer uniformidad en lo opinable: lo que son tácticas y planes humanos).

Reafirmemos nuestra fidelidad. Y que nos conforten las palabras de Jesús: «Confiad, Yo he vencido al mundo» (5); las palabras de San Juan: «Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe» (6); las palabras de San Pablo: «Fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del maligno” (7).

(21 de agosto de 1972).

Notas:

(5) Jn. 16, 33.

(6) 1ª Jn. 5, 4.

(7) 2ª Tbes. 3, 3.

Semillicas 280

Padre Cano, m.C.R.

* «Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame» (Salmo 7, 2).

* Dios castiga eternamente en el infierno donde queda de manifiesto su infinita justicia.

* Lo más cierto y claro que podemos decir: Dios es bueno, Dios me ama infinitamente, Dios es mi Padre.

* Salvar almas es lo más importante. Felicidad eterna en el eterno sufrimiento en el infierno. Depende de Dios y nosotros.

* Esa cosa llamada Estado es un grupo de hombres y mujeres que viven muy bien. No son dioses. Ni amos del mundo.

* El concepto de libertad progresista es negativo. Pues claro que puedo hacer lo que yo quiera. Viva la libertad negativa. Mejor viva la libertad.

* «Ser grande o pequeño no depende de nosotros. Dar actualidad al hacer que tenemos sí que depende de nosotros en cada instante, y el hombre está hecho de esta realización continua» (Armando Cartagena).