Hispanoamérica. La verdad 209

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 IV

FORMAS MAS EFICACES DE HACER RAZA Y TRABAJAR POR LA HISPANIDAD (1)

Perdonadme que reitere la palabra y el concepto de hispanidad, porque todos los valores espirituales de la América latina son originariamente españoles; porque estos valores han sido sostenidos durante tres siglos por la acción política y administrativa de España, y más aún por la acción misionera de España; y porque si los siglos pasados señalan a los pueblos sus caminos, faltaríamos a nuestra misión histórica si no hiciéramos hispanidad.

Cierto que otras naciones europeas han aportado a la América latina, sobre todo en el último siglo, su caudal de sangre, de esfuerzo, de civilización peculiar. Pero todas ellas no han dejado más que un sedimento superficial en la gran masa de la población americana; algo más denso en las modernas ciudades cosmopolitas. Pero las capas profundas de la civilización secular de estas Américas las pusimos nosotros, con la erección de sus más famosas ciudades, que se construyeron al estilo español; con los obispados y misiones, que irradiaron la vida espiritual de la Metrópoli hasta el corazón de las selvas vírgenes; con esos Cabildos o Municipios, a los que se concedieron iguales privilegios que a los de Castilla y León, institución de derecho político que no ha sido igualada en ningún país de Europa; con las Universidades, que lograron tanto lustre como las de Europa y que difundieron aquí la cultura en el mismo nivel que en el mundo viejo; con las encomiendas y reducciones, sobre todo las asombrosas reducciones del Plata, que llevaron a estos pueblos a ser tan felices como pueda haberlo sido pueblo alguno de la Tierra, pudiendo parangonarse las instituciones de derecho civil y político de estos países con las conquistas de la moderna democracia, sin los peligros de la atomización de la autoridad. Sobre estos pilares se levantó la civilización americana que, o dejará de ser lo que es, o deberá seguir por los caminos de la hispanidad.

Lo primero que hay que hacer para que España y América se encuentren y abracen en el punto vivo que les es común, que es su propia alma, es destruir la leyenda negra de una conquista inhumana y de una dominación cruel de España en América. Lo pide la verdad histórica; lo exigen las últimas investigaciones de la crítica, hecha sobré los documentos auténticos del Archivo de Indias por historiadores que tal vez fueron a bucear allí para sacar testimonios contra España; lo reclama la justicia, porque la leyenda negra es un estigma que no sólo deshonra a España, sino que puede perjudicarla en sus intereses vitales—iguales, a lo menos, a los de todo el mundo—sobre estas tierras que descubrió y civilizó y de las que tal vez se la quiera desplazar.

Valen, en este punto, todos los recursos que no se apoyen en una falsedad o en una injusticia. Las naciones no están obligadas a la ley del Evangelio que nos manda ofrecer la mejilla sana cuando se nos ha herido la otra. Verdad contra mentira; la vindicación legítima contra la calumnia villana; el sol entero de nuestra gloria en América para disipar los puntos negros de nuestra gestión.

Mostacicas 210

Don Manuel

* Contigo el Evangelio llegará al mundo entero. Ayuda a la Iglesia Necesitada.

* No está Dios lejos de nosotros. Porque em Él vivimos, nos movemos y existimos.

* «Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero» (San Juan de Cruz).

* Es pecado gravísimo el no querer conocer la Verdad. El ateísmo y el indiferentismo son pecados gravísimos.

* Vietnam: 78 nuevo sacerdotes y 250 religiosos y religiosas, las vocaciones brillan en las tinieblas de estos tiempos.

* «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda humana criatura. El que creyere y fuere bautizado se salvará, el que no creyere se condenará» (Mateo 16, 15-16).

* Dios quiere que seamos eterna mente felices. Nosotros debemos colaborar con Dios para salvarnos. El diablo quiere que vayamos al infierno. Antes morir que pecar.

Dominicas 202

«Una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

El Párroco

* Vemos a niños que imitan a sus padres. Buena señal. La admiración provoca la imitación.

* Los hombres somos diversos, cada uno con su físico y su psicología. No pretendamos ser como los demás.

* «El quien ha renunciado al combate de la fe, ha renunciado la santidad. Todos estamos llamados a la santidad» (P. Alba).

* El Cielo es un éxtasis eterno que sumerge el alma en una felicidad indescriptible ¡Ver, amar y gozar de Dios, eso es el Cielo!

* Debemos rezar mucho por los sacerdotes, por los pecados de los sacerdotes, por su infidelidades sacerdotales ¡Animaos! El Señor os espera en su Iglesia y en el Cielo.

* Stanley G. Payne en su artículo «memoria histórica» escribe lo siguiente: «Los socialistas habían participado en la matanza masiva de casi 7.000 religiosos durante la Guerra Civil Española, el mayor estadillo de violencia antirreligiosa del siglo XX, incluidos regímenes comunistas.

* Escribas y fariseos son guías ciegos e hipócritas, que cierran a los hombres el camino del Reino. Ni entran en él ni deja entrar. Sus proselitismo sólo consiguen hacer «hijos del infierno». Cuelan un mosquito y se tragan un camello. Su justicia es exterior sólo aparente, no interior y verdadera.

Basílica de Nuestra Señora del Cabo – Notre-Dame-Du-Cap (CANADÁ)

La milagrosa historia del santuario mariano más importante de Canadá

Allí, su primer párroco, el padre Paul Vachon, instituyó la Hermandad del Rosario, unos pocos años después, hasta que en 1714 se comenzó la construcción de un segundo templo, más grande, que sustituiría la pequeña capilla de madera.

Este segundo templo, que actualmente se conoce como “el viejo santuario”, todavía está en pie, y es la iglesia más antigua de Canadá en la que aún se celebra, a diario, la Santa Misa.

Pero cuando el padre Vachon murió, en 1729, la iglesia pasó cerca de 155 años sin tener un párroco permanente. No fue sino hasta 1864 cuando el padre Luc Desilets llegó al lugar. Allí, tuvo una experiencia que marcó definitivamente el futuro de esa comunidad, y del propio santuario.

Desilets escuchó un extraño ruido procedente del templo. Al entrar, descubrió que se trataba de un pequeño cerdito, masticando un rosario. La experiencia marcó profundamente al sacerdote, que interpretó el hecho como una señal del abandono espiritual en el que se hallaba la comunidad.

Así, decidió darle un nuevo empuje a la Hermandad del Rosario que el propio Vachon había fundado años atrás.

Se consagró a Nuestra Señora y comenzó el rezo del rosario después de cada Misa, invitando a los habitantes de la localidad a rezarlo además en sus casas.

Al poco tiempo, la iglesia ya no daba abasto para recibir a todos los fieles. Este fue el primer milagro de Notre-Dame-Du-Cap.

El segundo está relacionado con la construcción de una tercera iglesia, que ya era necesaria para albergar a una comunidad cada vez más grande.

Habiendo obtenido los permisos en 1879, los materiales de construcción tenían que ser llevados al sitio cruzando el río San Lorenzo en el invierno. Pero ese año el invierno no fue lo suficientemente frío, y el río no se congeló.

Los feligreses rezaron el Rosario continuamente, pidiéndole a Nuestra Señora que el río se congelase para poder traer los materiales de construcción.

Desilets le prometió a la Virgen que consagraría el templo en su honor si lograban traer el material antes de la primavera.

A mediados de marzo de ese año, una serie de delgadas placas de hielo se deslizaron desde el Lago San Pedro hasta llegar al Cabo de la Magdalena.

El vicario de la parroquia y varios miembros de la comunidad trabajaron para hacer un puente de hielo con estas placas (añadiendo nieve y agua), que se mantuvo en su sitio por toda una semana.

Así, con el llamado milagro del “puente del rosario”, los materiales lograron llegar a tiempo, sin contratiempos.

El 22 de junio de 1888, el tercer milagro tuvo lugar. Fue en el mismo día de la dedicación del que se convertiría entonces en el santuario definitivo.

Una hermosa imagen de la Virgen donada por un feligrés había sido entronizada ese día, y se le había colocado, ceremoniosamente, sobre el altar.

Al caer la tarde, Pierre Lacroix, un vecino de la zona que sufría de ciertas discapacidades motoras, pidió que le ayudasen a entrar al templo, para rezar.

El padre Desilets, y un fraile franciscano de apellido Janssoone le ayudaron, y se quedaron rezando con él, y la imagen de la Virgen abrió sus ojos, durante casi diez minutos. Los tres hombres lo vieron, desde distintos lugares del templo. Por el resto de su vida, Janssoone contaría cómo ese evento había cambiado su vida.