Sabaticas 202

«El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando».

El Consiliario

* Defendiste mi causa y mi derecho, sentado en tu trono como Juez Justo» (Salmo 95).

* De la Santa Misa debemos salir más reformados en el amor y más decididos a hacer apostolado.

* «Ama y haz lo que quieres» decía San Agustín. Porque de un acto de amor se siguen multitud de almas buenas.

* Si aprendemos a detener los primeros impulsos de las pasiones desordenadas, un placer aunque legítimo, iremos avanzando por el camino de la santidad.

* La Santísima Trinidad es el mismo Dios. Tres Personas distintas y un solo Dios verdadero. Es un misterio. No lo comprendo, pero no puedo decir: eso no es.

* «La Iglesia es el gran hogar de los hijos de Dios, donde todos nos sentamos a la mesa del Padre para saciarnos en abundancia de la vida Divina» (Trinidad Sánchez Moreno).

* «Tanto amó a Dios al mundo que le entregó su Hijo único» (Jn 3, 16). En Belén en la Cruz, en la Eucaristía. «Dios probó (demostró sinístesin) su amor hacia nosotros en que, siendo pecadores, murió Cristo por nosotros» (Rm 5, 8). «Y nosotros hemos conocido y creído la caridad que Dios los tiene» (1ª Jn 4, 16).

* Motivo de felicidad accidental para los venturados del Cielo es estar en compañía de Cristo (en cuanto a su humanidad) y de la Virgen María, de Los ángeles y de los santos, de volver a encontrarse con los seres queridos y con los amigos que tuvieron durante la vida terrena; y conocer las obras de Dios.

Franco en Directo 124

Originalidad y diferenciación del Movimiento español

A ello contestan los textos de José Antonio Primo de Rivera, de nuestros pensadores tradicionalistas y cuanto venimos diciendo y practicando nosotros desde el año 1936 a nuestros días. En todo régimen nuevo existe la inquietud de buscar para la nación, por caminos políticos distintos de los ya trillados y agotados, un sistema que asegure la felicidad de los gobernados por las vías de la autoridad, del orden y de la eficacia. Si el fin perseguido puede ser análogo, los caminos suelen ser muy distintos.

Que nuestro problema era viejo lo demuestra el clamor de las principales inteligencias españolas contra el mal durante el medio siglo que nos tocó vivir. La Dictadura del General Primo de Rivera, en 1923, ya intentó, con su Asamblea Nacional, dar solución al problema político, en España tan agudizado. Y siete años antes, en 1916, don Antonio Maura, aquella inteligencia prócer entre los políticos de su tiempo, en un discurso pronunciado el 20 de febrero de 1916 con ocasión del cuarto centenario de la muerte del Gran Capitán, definía, con palabra certera, los males de la democracia inorgánica, liberal y parlamentaria, que había venido a subvertir, desgarrar y destruir cuanto constituía un nexo social y tradicional entre los españoles, y don Antonio Maura anhelaba soluciones de civismo que permitiesen en alguna forma superar los males que, según él mismo acusaba, estaban en la raíz del propio sistema. En los veinte años que le siguieron, los males no hicieron sino agravarse; por encima y por debajo de la ficción de los partidos políticos venían hasta ayer predominando los intereses religiosos, sociales y económicos. La Iglesia, los Sindicatos obreros y las Asociaciones patronales se esgrimían por los caciques como instrumentos en aquellas contiendas políticas que dividían y arruinaban a la nación. La hipocresía y la falsedad del sistema de partidos que Maura confesaba lo veía claramente la agrupación carlista española cuando rechazaba la palabra «partido», que dividía y enfrentaba-a los españoles, por la más expresiva de «comunión».

El Movimiento Nacional, con originalidad indiscutible, ha venido a darles solución, encauzando la colaboración a las tareas públicas a través de las organizaciones naturales en que el hombre se encuadra: Familia, Municipio y Sindicato; piedras básicas de nuestra sociedad moderna.

(2-X-1957: Declaraciones al Director de la Agencia EFE.)

Chispicas 315

«María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios»

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* La familia tiene que estar unida. Y todos unidos a Dios.

* El padre Alba nos decía que rezáramos por la Pasionaria. Nos dijeron que se confesó antes de morir.

* Suele llamarse caridad a las formas azucaradas a las palabras suaves y monas. La caridad es el servicio a la Verdad por encima de todo.

* El humanitarismo ha vencido a España. Aquí se puede matar a los enfermos y ancianos que pidan se les aplique eutanasia. Suena a humo del infierno.

* Escribía un superior a sus religiosos. Les decía que no había podido visitar lo que quería porque habido asesinatos en las calles y todos tenían miedo. Sin embargo, ahora tenemos ventaja muy grande: «Ahora hay libertad y hay democracia». Bobos los hay en todas partes. Incluido superiores.

* «¿Hasta cuándo nos tendrás en la incertidumbre? Si eres el Mesías, dínoslo claramente». Jesús les responde: «Ya os lo he dicho y no me creéis. Las obras que Yo hago en nombre de mi Padre dan testimonio de Mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas… Yo y mi Padre somos una sola cosa».

* «España el país al que se ha querido negar todo Renacimiento, demuestra en su fe, en su poesía popular, en todas las artes y ciencias, lo mismo que en sus costumbres, una tradición tan fuerte y tan persistente, en continua renovación, como ninguna otra nación en Europa» (Karl Vossler, Rector de la Universidad de Múnich).

Cosicas 29

Mossèn Manel

* Tanto el ateísmo como el indiferentismo no pueden explicarse razonablemente.

* Dios dirige la Historia. Se vale de hombres y mujeres activos y apostólicos. Seamos fieles a las llamadas de Dios Nuestro Señor.

* Cuanto más hombre se es, tanto más se distingue uno de todos los demás. Somos diferentes no hagamos comparaciones.

* En 1918 el Gran Kabel de Nueva York dio esta consigna: «Hay que desnudar a la mujer y prostituirla, y atreves de ella corromper a los perros cristianos».

* El ateísmo se nutre de filosofías falsas, embrutecimiento de costumbres, no reflexionar sobre el hombre. En nuestros días se rechaza el sentido común.

* «No tengáis miedo a los que matan en el cuerpo, pero no pueden matar el alma» (Mt 10, 28). «Si quieres entrar en la vida, guarda los Mandamientos» (Mt 19, 17).

* «Combate los nobles combates de la fe» pero no olvides que ese combate contra los enemigos de la Iglesia tiene que ir precedido del combate contra nosotros mismos. «Niégate a ti mismo y sígueme».

Historia sencilla de la Iglesia (12)

Recapitulada por el P. Cano

– DIFICULTADES EN LA PROPAGACIÓN DEL CRISTIANISMO

El principal obstáculo de la naciente Iglesia fue la Sinagoga. Los judíos de la Sinagoga se opusieron con tenacidad al Cristianismo por suponerlo contrario a la idea tradicional del Mesías y de la Ley de Moisés.

Entre los gentiles fueron los sacerdotes y sacerdotisas de las falsas divinidades quienes se opusieron al Cristianismo, porque veían amenazados sus intereses personales.

Filósofos y personas ilustradas, ricos y personas mundanas se sentían ofendidos y molestos por la austeridad del Cristianismo, su doctrina de la Cruz y la caridad fraterna. Ellos fueron los que más contribuyeron con sus calumnias contra los cristianos a crear un ambiente de odio popular contra el Cristianismo. Calumnias que prepararon el clima adecuado para las persecuciones romanas.

Los cristianos rechazaban los falsos dioses y el culto romano a los dioses. Por esta razón fueron considerados por los Emperadores romanos como enemigos del género humano. Ésta fue la causa principal de las persecuciones romanas.

– JERARQUÍA ECLESIÁSTICA

Al principio la Iglesia era dirigida por los Apóstoles; cuando la comunidad cristiana aumentó notablemente, los Apóstoles eligieron a siete diáconos y poco después constituyeron el consejo de los presbíteros, que participaron en el Concilio de Jerusalén del año 50, como ya hemos estudiado en lecciones anteriores.

En las comunidades cristianas que fundaba San Pablo nombraba siempre presbíteros para gobernarlas. Cuando las comunidades aumentaban considerablemente, establecía como jefes a los obispos, fieles discípulos suyos.  

San Pablo nombró a Timoteo Obispo de Éfeso y a Tito, de Creta. Los obispos consagraban presbíteros para las iglesias particulares. Los diáconos eran auxiliares del Obispo en el ejercicio de sus funciones pastorales, administración, etc. A ellos se unieron después los subdiáconos.

La unidad monárquica que Jesucristo confirió al Colegio Apostólico con la institución del Primado de San Pedro, se perpetuó después de la muerte del Apóstol en la Iglesia Católica con el Primado del Romano Pontífice.

– ORGANIZACIÓN ECLESIÁSTICA

En el Imperio Romano aparece, junto a la jerarquía eclesiástica, otros ministerios menores: los lectores que leían la Sagrada Escritura en los oficios litúrgicos; los acólitos, que estaban al servicio del diácono y subdiácono en los oficios litúrgicos; los exorcistas que cuidaban a los enfermos mentales, epilépticos y posesos; y los ostiarios que vigilaban la entrada de la Iglesia.

La organización eclesiástica quedó establecida en parroquias, diócesis y provincias eclesiásticas.

Para estudiar los problemas que surgían en la Iglesia y para combatir las herejías, la jerarquía eclesiástica se reunía en Concilios. Son muy numerosos los Concilios interdiocesanos de este tiempo, cuyos documentos han llegado hasta nuestros días.

– ADMINISTRACIÓN DEL BAUTISMO

En los tiempos apostólicos, quienes aceptaban la doctrina de Cristo recibían enseguida el Bautismo y eran admitidos entre los fieles; pero, poco tiempo después, los cristianos se convencieron de la necesidad de una preparación de los candidatos antes de ser admitidos en la Iglesia.

Los convertidos que querían bautizarse tenían un período de preparación al que se llamó Catecumenado. Pasada la prueba, se procedía a la administración del Bautismo en un ambiente de gran solemnidad. Era administrado por el obispo y los convertidos vestían de blanco durante toda la octava del Bautismo. Se bautizaban en ríos y estanques, y más tarde en baptisterios especiales. El Bautismo de infusión fue sustituyendo poco a poco al de inmersión.

Terminada la ceremonia del Bautismo, los nuevos cristianos se dirigían en procesión ante el obispo, quien les imponía las manos con la invocación al Espíritu Santo y, a continuación, los ungía con el óleo santo.