El nacimiento de la España moderna 28

Conquista de Cortés y Nuño Beltrán

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA (XI)

En la libertad

Esto también se hacía en la libertad. El primer concilio de América, el de Lima en 1552, estipuló: “Ordenamos que nadie bautice a los indios de más de ocho años sin asegurarse que vienen voluntariamente y por amor a lo que piden y reciben, y que lo comprenden; ni tampoco bauticéis a ningún indio antes del uso de razón, contra la voluntad de sus padres o de aquellos que le cuidan”.

Si hubo destrucciones de ídolos o templos paganos, como en los tiempos de las misiones de San Martín y San Bonifacio en las Galias y Germania post-romanas, fue a menudo en razón de los sacrificios humanos que suscitaban en América estos ídolos y estos templos. Sacrificios humanos y antropofagia ritual, que no aceptaríamos hoy en día, como ha dicho el actual historiador francés Bartolomé Bennassar, en nombre de los derechos del hombre y del “derecho de injerencia” para garantizarlos. Sin embargo, las puestas en guardia sobre este tema no han faltado. El Concilio de Lima en 1552 estipuló: “La Iglesia no se cree autorizada a destruir los templos y los ídolos en los pueblos de infieles”. Tan es así que en Perú numerosos templos incas quedaron en pie durante todo el primer siglo de la evangelización, sobre todo los de Cicallibia, Pillan, Xamura o el famoso Pariacaca.

Miguicas 274

San José de Calasanz Gastón Sch. P. – (Orden de los Clérigos Regulares pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías

Padre Martínez m.C.R.

* ¡España tierra de María Santísima!

* «Nadie es tan pobre como para no hacer nada» (Arzobispo Palmieri).

* «La filosofía debe partir de la aprobación de la realidades, no de definiciones y opciones» (Danilo Castellano).

* Las naciones en otro tiempo cristianas han apostado. El liberalismo y el comunismo han penetrado en las naciones. Más oración. Más sacrificios.

* El Apóstol Santiago en tierras del mundo hispano: «La devoción española a Santiago Apóstol salta a América de la mano de los conquistadores-evangelizadores».

* La mayoría de las habitantes del mundo están fuera de la Iglesia. Es una espantosa realidad. Combatamos los nobles combates de la fe para la salvación de las almas.

* El Cielo es el lugar y estado de los bienaventurados que gozan de una felicidad sin límites porque sacia todas las apetencias del corazón humano por los siglos de los siglos. ¡Eternamente felices!

El octavo día 69 – CARTA DEL CARDENAL SEPER (II)

Mons. José Guerra Campos, saliendo de la Catedral de Cuenca

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

Como verán, la carta da relieve a tres puntos: a) la gravedad de la situación, vista desde Roma, en ciertos sectores de la teología; b) la confianza en la fidelidad del pueblo creyente; c) una llamada de atención para nosotros los obispos. Lo que se dice de nosotros no es muy lisonjero. Pero quizá necesitemos la medicina; y aunque nos duela, recordaremos que no estamos para hacer propaganda de nosotros mismos, sino para ser portavoces humildes de Cristo, que habla en su Iglesia.

He aquí el texto de la carta del cardenal Seper (2): «Roma, Pascua, 1972. -Querido padre Mikvlich: Gracias por su carta y su envío del 27 de marzo. Tengo siempre en mi mesa su carta del 10 de noviembre de 1971. Me llegó cuando tenía mucho trabajo. Si ocurre que no respondo en seguida, comprenda, por favor, que pueden pasar meses antes de disponer de tiempo para ello.

«Me causa gran gozo que esté usted empeñado en el buen combate de la ortodoxia en materia de educación religiosa. No hay duda de que, en el modo con que se han redactado ciertos catecismos, so pretexto de que nosotros estamos mucho más avanzados que nuestros mayores, se han traspasado todos los límites de lo tolerable. Hace poco tuve en las manos un “Catecismo” holandés, que no tenía nada que ver con la religión cristiana.

«Me alegra mucho saber que cuenta usted con el apoyo de su arzobispo. Por mi parte, tengo gran confianza en el sentido católico, el sentido de la ortodoxia de los laicos. Recibo regularmente y me es posible leer de ordinario The Wanderer. Estoy también en relación con M. Lyman Stebbins, de la asociaciación Catholics United for the Faith (C. U. F.). Pienso con frecuencia en el hecho de que en el siglo cuarto, cuando los obispos mismos, en gran número, se extraviaban en la herejía arriana, el “sentido católico” de los laicos no se equivocó, y permanecieron ortodoxos.

NOTAS:

(2) La edición del texto original se hizo en The Wanderer. La presente traducción al castellano se hace según la versión francesa publicada en L’Homme Nouveau (16 de julio de 1972), que a su vez la toma de Carrefour.

Semillicas 276

SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL

Padre Cano, m.C.R.

* «La Iglesia es el Reino de Cristo en la tierra… Ella es toda nuestra razón de existir» (P. Vallet).

* Quien no cree en el purgatorio es un hereje. Es dogma de fe, definido en los concilios de Lyon y de Florencia.

* Nigeria: «3.462 Cristianos fueron asesinados por musulmanes durante los últimos seis meses. Y nadie dice nada».

* Mossèn Ricart nos decía que las misiones populares son un medio apostólico para recristianizar España, Europa y el mundo.

* «La usura no es solo aplicado solamente al presto de dinero sino de manera general a un beneficio injusto» (Santo Tomás de Aquino).

* Estamos en tiempos de apostasía. Al mismo tiempo el Evangelio se va extendiendo por todo el mundo. El Inmaculado Corazón de María triunfará.

* Vive en silencio para hacer bien la oración. Practica las obras de misericordia comulga, sacrifícate. No temas a esta democracia sin Dios. La Virgen María nos protege.

Hispanoamérica. La verdad 205

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 III

REPAROS QUE A ESPAÑA PUEDEN HACERSE EN SUS CAMPAÑAS POR LA HISPANIDAD (3)

Pero esto pasará. Pasará por el desengaño o el cansancio de los inquietos, o porque el buen sentido de los pueblos y la prudencia de los gobernantes hayan encontrado el punto de equilibrio que consienta el libre juego de la vida regional dentro de la unidad de la gran Patria. Yo creo que, salvando algunas cabezas alocadas por esta fiebre chauvinista, no hay español que no sepa que España no puede partirse en piezas sin que éstas, tarde o temprano, entren en la órbita de atracción de otro mundo político, de otro Estado, y a esto no se avendrá jamás ningún buen español.

Y siempre quedará, en el fondo de nuestra Patria, el primer factor de hispanidad, que si ha podido ser el alma política de Castilla, acrecida en su fuerza por el alma de todas las regiones que han colaborado con ella, pero en lo más sustantivo es este espíritu católico, más amplio y más profundo que toda forma política, que ha unificado en forma específica nuestra vida social y que será el molde perdurable de la hispanidad.

Ni es obstáculo a la unificación espiritual de los pueblos hispanoamericanos el hecho histórico de la lucha por la independencia de estas Repúblicas, que hubiese podido dejar un sedimento, cuando no de odios, de resquemores, hijos de pasadas querellas. El fin del imperio español en América—lo ha demostrado André en un libro así rotulado—no se debió al ansia de libertad de unos pueblos esclavizados por la metrópoli, sino a una serie de factores históricos e ideológicos que hicieron desprenderse, casi por propia gravedad y sin violencias, a las hijas mayores del seno de la madre, como caen del árbol por su propio peso los frutos maduros de otoño.

Porque lo que sostuvo nuestro inmenso imperio colonial en su unidad política fueron los principios espirituales que en su origen informaron a las colonias y a la metrópoli, es decir, la religión, y la autoridad de los monarcas. El siglo XVIII fue fatal para estos principios: el ateísmo de la Enciclopedia y la revolución demagógica entraron en América de matute con los cargamentos españoles; la vieja hispanidad se tornó poco a poco francofilia; Madrid fue suplantado por Versalles; el Evangelio, por la Enciclopedia; el viejo respeto a la autoridad del Rey, por el prurito de tantear nuevas formas democráticas de gobierno.

De aquí la guerra civil entre los mismos americanos, que se dividieron ante los hechos y las ideas de Europa, especialmente ante la terrible explosión revolucionaria de la Convención y ante la invasión napoleónica de España, que quedó sin Rey y determinó un movimiento instintivo de justo temor y de concentración en sí mismas en las hoy Repúblicas americanas.

Y se guerreó acá, no contra España, ni contra la Religión, ni en pro de los principios revolucionarios de Francia o de los Derechos del Hombre, sino por un Rey o por otro, por una u otra forma política de gobierno, siempre, o casi siempre, para salvaguardar la personalidad y la independencia política de estas naciones. Recordad que en Quito empieza la guerra un Obispo al grito de “¡Viva el Rey!”; que en Méjico se lucha contra el parlamentarismo liberal, dueño de España; y que cuando en 1816 el Congreso de Tucumán proclamó la independencia Argentina, de los 29 votantes, 15 eran curas y frailes, y que el voto de un fraile decidió el empate en favor de la República.