Franco en Directo 87

Franco saludando y Dña. Carmen Polo

Herencia ruinosa

Muchos que desconocen el pasado pretenden tacharnos de que vamos con calma. Y yo llamo la atención de esos españoles para que piensen cuál es la herencia que recibimos; cuál era la situación de España; cuáles eran las luchas sociales esterilizadoras de todo avance y progreso humano y económico; cuál era la base económico-social de que partimos; quiénes se llevaron el oro de la Nación; quiénes arruinaron sistemáticamente la producción española; quiénes la abandonaron y negaron al Estado el derecho o, mejor dicho, el deber de realizar la transformación de la Nación creando nuevos puestos de trabajo, despertando riquezas, multiplicando bienes, levantando nuevas fuentes de colocación para sus hijos y para el empleo de todos sus brazos.

Hemos de recordar que cuando vino la República, su primer acto fue suspender todas las obras públicas españolas, calificándolas de derroche. ¿Y qué eran las obras públicas que se habían concedido en tiempos del general Primo de Rivera? Pues nada menos que el riego futuro de nuestros campos, el levantamiento de nuevas fábricas, el refuerzo de nuestra economía. Evidentemente, con aquella suspensión se quería el hambre y la miseria para mejor especular con ellas. Nosotros, sin embargo, con la Nación despojada de todo, nos hemos tenido que encarar con aquellos problemas. Y si hoy hemos tenido una ligera contracción, es la necesaria e indispensable para seguir marchando. La herencia que nosotros recibimos fue una herencia ruinosa. Todo eran deudas, no teníamos ni disponíamos de nada. Decían nuestros adversarios que nos dejaban y abandonaban una nación inviable, imposible de levantarse. Así lo creían también no solamente los que se marcharon, sino muchos de los que se quedaban.

(7-V-1960: Barcelona.—Inauguración del Centro de Formación Profesional Acelerado. Número 2).

Chispicas 278

Jesús de la Misericordia y Custodia

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* El progresismo religioso sentimentaloide, tiene sus raíces en Rousseau.

* El hombre reducido a instinto sexual es un animal. La lujuria es el pecado mortal que más almas lleva al infierno.

* En los Hechos de los Apóstoles, 6, 5, leemos que uno de los primeros siete diáconos fue «Nicolás, prosélito de Antioquia». El proselitismo es connatural a la Iglesia.

* Antes de recibir el sacramento del Bautismo tenemos vida puramente humana. Después de recibir el sacramento participamos de la vida divina. Somos hijos de Dios.

* «España, España, lo que hay de puro en nuestra sangre, de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento de ti lo tenemos, a ti te lo debemos» (Juan Montalbo).

* Antes de ser martirizado San Esteban dijo: ¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón… Siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres!». ¡Ven Espíritu Santo!

* Jesús dijo a los dos discípulos de Emaús: ¡Que necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?». No seamos necios. Todo cuanto hagamos sea para ganar la gloria eterna. La salvación de las almas.

* «Atendiendo a 3.000 pacientes en urgencias, más de 450 fueron hospitalizados, y de ellos 23 atendidos en la UCI, casi doblando nuestra capacidad habitual en cuidados intensivos. El esfuerzo de todos, personal sanitario y no sanitario, hermanos, directivos, y la ayuda de Dios nos ha permitido estar aquí, como presencia de Iglesia, gesto de ternura y misericordia de Dios hecho hospitalidad» (Hospital de San Juan de Dios – Madrid).

 

La evolución

Dios creador del Cielo y la tierra

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

El evolucionismo materialista, que afirma la existencia de una materia eterna e increada, y que explica el origen de todos los seres vivientes: plantas, animales y el mismo hombre (en cuanto al cuerpo y al alma), por una evolución mecánica de aquella materia eterna, se halla en contradicción con la verdad revelada por Dios.

El evolucionismo que afirma que los seres orgánicos han ido evolucionando a partir de formas primitivas, creadas por Dios, y que fueron evolucionando según el plan dispuesto por Él, es compatible con la verdad revelada. Sin embargo, con respecto al hombre, se ha de admitir que fue creado especialmente por Dios, por lo que respecta a su alma espiritual.

El hombre es más que un puro animal. En el hombre hay un alma espiritual que no puede venir por evolución de la materia sino por creación directa de Dios, porque la materia no puede dar lo que es superior a ella y no tiene.

Alfred Russell Wallace, contemporáneo de Darwin y coautor de la hipótesis evolucionista de la selección natural, dice: «Yo inferiría que una Inteligencia Superior ha guiado el desarrollo del hombre en una dirección definida y para un propósito especial».

No son las hipótesis evolucionistas las que han dado lugar a la negación de la existencia de Dios. Sólo niegan la existencia de Dios las teorías materialistas que rebajan a los hombres a la categoría de bestias, como ha reconocido el más importante zoólogo del mundo P. P. Grasé: «El ateísmo no recoge lo humano: reduce al Homo sapiens a la condición de bestia».

LOS CIENTÍFICOS Y LA EVOLUCIÓN

No olvidemos que la evolución tan sólo es una hipótesis, una mera suposición, y no algo científicamente demostrado. Los mismos partidarios del evolucionismo lo han reconocido: «El evolucionismo es una monstruosidad indigesta en la que no tengo más remedio que creer» (Jean Rostand, biólogo ateo).

Washburn, decidido partidario del evolucionismo, afirma: «Por si este resumen parece poco atrevido, quiero recordar al lector que la mayoría de los problemas referentes a la evolución humana siguen sin resolver. Al igual que ha ocurrido en el pasado, es posible que los investigadores se equivoquen precisamente en aquellos aspectos que más seguros están de acertar. Al presentar mis opiniones en esta forma, he intentado demostrar que nuestras ideas sobre la evolución humana se basan en datos a veces muy poco fidedignos. Los problemas con que nos encontramos se deben principalmente a que la mayoría de los fósiles de que disponemos son tan sólo fragmentos… la localización temporal de los restos también plantea problemas realmente impresiona el grado de emotividad que aún acompaña a los estudios sobre la evolución humana» (Scientific American XI, 1978).

Evolucionismo, ¿sí o no? en todo caso siempre será verdad lo que ha dicho Sir John Eccles, Premio Nobel de Medicina en 1963: «Yo creo que hay una Providencia Divina que opera sobre y por encima de los sucesos materiales de la evolución biológica».