Miguicas 240

Jesús el buen Pastor

Padre Martínez m.C.R.

* El Concilio Vaticano II llamó a la santidad universal. Lean el Concilio. Y el Concilio de Trento. Todos los concilios.

* El mundo sigue siendo como Dios lo creó. Nuestro mundo debe adaptarse a la Ley de Dios. Si las naciones se olvidan de Dios, las gobierna tiranos y endemoniados.

* El hombre no es un juguete de fuerzas misteriosas, cósmicas o económicas. El hombre es una persona creada por Dios. Al recibir el Bautismo, es hijo de Dios.

* Cristo dijo: «La verdad os hará libres». Las llamadas libertades democráticas esclavizan el entendimiento y corrompen la voluntad. Embrutecen a los pueblos.

* «Quizás a vosotros no se os pedirá la sangre, pero sí ciertamente la fidelidad a Cristo. Una fidelidad que se ha de vivir en las situaciones de cada día» (San Juan Pablo II).

* «La religión es una cosa intrínsecamente simpática. No puedo concebir una religión digna de llamarse religión sin observancias fijas y materiales» (Chesterton).

* «Mentid como el demonio, no tímidamente, no sólo por un tiempo, sino valientemente y para siempre… Mentid amigos míos, mentid» (Voltaire). Los endemoniados de nuestros tiempos siguen mintiendo.

* «Pero a vosotros, los demás de Tiatira, a cuantos no profesáis esta doctrina, los que no habéis conocido las profundidades de Satanás, como ellos las llaman» (Apocalipsis 2, 24). Un joven me ha dicho que ha conocido a muchos satánicos.

El octavo día 35 – LA VERDAD ÍNTEGRA (IV)

Mons. D. José Guerra Campos - Domingo de Ramos

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

Esto es lo que a veces se llama espíritu moderno, aunque formulado hace dos siglos, que prescinde de la revelación de un ser personal superior a nosotros, y afirma que lo que hay de divino, de más noble y valioso, en el mundo sólo existe y se manifiesta en la historia de la conciencia humana (en nuestros pensamientos, sentimientos, cultura, arte, acción y relaciones sociales). Y otros dirán: ¿para qué hablar de lo divino?; todo esto es puramente humano. Y así llegamos al humanismo ateo.

Desde hace poco algunos pensadores protestantes -que encuentran mucha acogida entre nosotros- hablan de «ateísmo cristiano»; según el cual carecería de significado la religión o comunicación consciente con Dios; Cristo interesaría por lo que hace o dice de las relaciones fraternas, no por lo que dice del Padre. Respetando los valores fraternales, no tendría importancia ya la diferencia entre ser creyente o ser ateo. Triste final: se ha vaciado la fe, hemos llegado al fondo de la escalera. (En cuanto al valor religioso que pueda haber en quienes de buena fe viven sin fe, hablaremos otro día).

Semillicas 242

Sacerdote confesando penitente

Padre Cano, m.C.R.

* La Religión Católica no es una más. Es la única religión verdadera.

* El hombre moderno ha quedado reducido a una cosa. A un voto al servicio del poder político.

* Rosseau abandonó a sus cinco hijos a los pocos días de nacer. Manifestaba su «cariño» a su perro.

* «A los misioneros se les debe ayudar por medio de la oración y del sacrificio» (Santa Teresa del Niño Jesús).

* La colonización y evangelización del Nuevo Mundo por los españoles, es una epopeya por nadie igualada en la Historia de la Humanidad.

* Debemos rezar y ofrecer sacrificios a Dios por la conversión de los enemigos de la Iglesia. Un orden mundial contra Dios es la antesala del infierno.

* «La Iglesia es una comunión institucional bimilenaria, con una misión trascendente, que Franco era el primero en reconocer como hijo» (Obispo José Guerra campos).

* Pedro dijo a Simón mago: «Ya veo que estás lleno de veneno amargo y esclavizado por la maldad» (Hechos 8, 23). Simeón pidió: «Rogad por mí». Sí, debemos decir las cosas claras, para que se arrepientan.

Hispanoamérica. La verdad 171

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (26)

La esencia de la Hispanidad es el catolicismo romano (1)

“América es la obra de España. Esta obra de España lo es esencialmente de catolicismo. Luego hay relación de igualdad entre hispanidad y catolicismo, y es locura todo intento de hispanización que lo repudie…

La historia de nuestra vieja hispanidad es esencialmente católica, y ni hoy ni nunca podrá hacerse hispanidad verdadera de espaldas al catolicismo”.

(Cardenal Gomá, 12-X-1934.)

América, a raíz de su independencia, y a consecuencia de la dialéctica revolucionaria y liberal, echó en olvido la tradición católica en que había sido educada, rompiendo así con la Hispanidad, Pero sucedió, desgraciadamente, que la misma España —aunque parezca paradoja—se desligó también de la Hispanidad, viviendo durante más de un siglo al margen de sus genuinas tradiciones católicas.

Así pues, tanto la América española, como la Madre Patria, si quieren volver a vivir los días gloriosos de antaño han de reincorporar a su vida nacional el catolicismo romano, que forma parte de la esencia de su nacionalidad. En una magistral exposición. Monseñor Zacarías de Vizcarra hace resaltar la importancia de este retorno:

“Las nuevas naciones hispánicas fueron plasmadas por España y Portugal, no con el criterio económico y materialista de las colonias modernas, sino con el designio materno de formar, a su imagen y semejanza, prolongaciones con sustanciales de sus metrópolis, con la misma estructura social de ellas, con las mismas costumbres, la misma religión, la misma moral, el mismo derecho, el mismo concepto de la vida, la misma lengua, la misma cultura. Por eso, las colonias de España y Portugal se convierten muy pronto en naciones hechas y derechas, con las mismas características: fundamentales de sus metrópolis.

El tipo moral de todas las naciones hispánicas, el espécimen de humanidad que representan, el modo de reaccionar ante los valores espirituales son sustancialmente los mismos. Existen sarmientos diferentes que han brotado de una sola cepa espiritual. La Hispanidad es única, encarnada en veinte naciones soberanas… Saquemos ahora las consecuencias de la doctrina expuesta.

Las veinte naciones soberanas, que integran la Hispanidad, poseen un tesoro común, que es la base y fundamento de su unidad espiritual y la razón indeleble de su hermandad: el tesoro de Santiago y María Santísima del Pilar, el radical y combativo catolicismo hispánico, celosamente guardado y heroicamente defendido contra toda clase de enemigos en las Edades Antigua y Media por España y Portugal, y transmitido por ellas en la Edad Moderna a la gran familia de naciones hispánicas del Nuevo Mundo, sin distinción de razas, colores ni latitudes.

Este común tesoro y la suma de tradiciones históricas, modalidades éticas y caracteres culturales por él determinados y con él compenetrados, constituyen el patrimonio conjunto de toda la Hispanidad. Cada una de las naciones hispánicas debe defenderlo separadamente como propio, como nacional. Pero esto no impide que todas ellas se ayuden mutuamente en la defensa del patrimonio común”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mostacicas 172

Jesús de la Divina Misericordia y el Universo

Don Manuel

* Hay expertos en crear realidades virtuales. Demoníacas.

* Un anciano nos ha dicho que no se fía de los políticos que no creen en Dios.

* La democracia moderna es una popularización demoníaca: Lo malo es bueno.

* La dignidad de la persona humana es sublime. Es imagen y semejanza de Dios.

* A la mujer de Adán, Eva, la engañó el demonio. A la mujer modernista le ha engañado el democratismo.

* Jacinta: – Aquella señora dijo también que iban muchas almas al infierno.
Lucía: – Allá van los que hacen pecados y no se confiesan; y quedan siempre allí, ardiendo.
Jacinta: – Y ¿nunca más salen de allí?
Lucía: – No.

* 11. «Celibato. La dureza del día a día en la selva del Amazonas necesita un Amor que te lleva a dar a todo y no espera ser amado, un amor que nada quiere ni desea» (P. Ignacio María Doñoro, sacerdote español en Amazonas).

* «Es muy natural que la nación entera y con ella nuestra ciudad se sienta sacudida por ese fallecimiento y que todos nosotros, como ciudadanos españoles, llenemos los templos, primero para orar por el alma de Francisco Franco, cuya persona ha estado tan vinculada a todas las nuestras, y luego para implorar a Dios una asistencia especial sobre nuestro pueblo» (Cardenal José María Bueno Monreal).