Sabaticas 155

Jesucristo y María

El Consiliario

* La santidad de vida en familia es decisiva para la educación de los hijos.

* Vayan a ver la película-documental «Corazón ardiente». El Sagrado Corazón de Jesús nos ama infinitamente.

* El libro de los Proverbios nos dice: «El Señor aborrece la conducta del malvado y ama al que busca la justicia».

* El amor no puede fundamentarse en los sentimientos. Sí, en la voluntad, vivificada por la gracia de Dios.

* «La primera actitud que muchos españoles estamos obligados a sentir es que no entramos en la II Guerra Mundial porque Franco lo evitó» (Luis Suárez Fernández).

* En las preces de hoy, hemos pedido: «Que todos los que consagran su vida a la investigación de la verdad la hallen. Y hallándola, se esfuercen en buscarla con mayor plenitud».

* Lo que se conoce como «Razón de Estado» no es más que la imposición del Estado como único juez de la moral. Sí, señores ciudadanos: pueden abortar y aplicar la eutanasia y lo que les dé la gana.

* Dios nos dice en el Eclesiastés: «Otra cosa observé bajo el sol: en la sede del derecho, el delito; en el Tribunal de la justicia, la iniquidad; y pensé: «Al justo y al malvado los juzgará Dios». No lo olvidemos.

* El catedrático Dalmacio Negro ha dicho: «Las alianzas entre los partidos políticos para formar gobierno, no sólo burlan la voluntad de los electores sino que son formas de dictaduras… el Estado de partidos político es un Estado totalitario».

 

Franco en Directo 77

Franco inagurando la empresa SEAT

Las clases trabajadoras y las vicisitudes políticas españolas

No es posible comparar la situación que puede alcanzar un obrero en un país con la que puede alcanzar en otro. Las naciones ricas, con una renta nacional muy elevada en comparación con el número de sus individuos, pueden, por una equitativa distribución de riqueza, llegar a una situación de salarios y de ventajas que otras, pobres, por muy equitativas que sean sus leyes, no pueden alcanzar. Es precisamente una aspiración de nuestro Régimen el que, como consecuencia del resurgimiento de España y de la transformación de su economía, los trabajadores españoles puedan alcanzar un nivel similar al de los países más adelantados. Por esto es más interesante para el obrero que para nadie la elevación y el progreso de la productividad y de la renta nacionales. Si hemos de hacer comparaciones, con el que hay que comparar al obrero español de hoy es con el obrero español de antes.

Cinco años de República y de Gobiernos de predominio socialista demostraron claramente sus perjuicios para las clases trabajadoras. España conoció entonces el paro obrero más alto de todo el siglo. La producción nacional descendió al más bajo nivel que pueda concebirse. Se suspendieron todas las obras públicas creadoras de riquezas: pantanos, riegos, electricidad y ferrocarriles se vieron paralizados. El dinero huyó de España; la instalación de nuevas fábricas y centros de producción se detuvo; las huelgas asolaron al país, y más de cien jornadas de trabajo fueron perdidas en el último año de la República, en que al hambre y a la desesperación de los obreros se respondía con aquella frase de “tiros a la barriga” que hizo tristemente célebre al desdichado presidente Azaña.

El único seguro social conocido en aquella época era el de accidentes de trabajo, ofreciéndose para el futuro, en el de vejez, la más mísera de las soldadas.

Todo lo realizado del 1936 aquí, lo mismo en el orden económico que en el social, pudiera constituir el sueño más ambicionado por los obreros del año 1935.

(2-X-1957: Declaraciones al Director de la Agencia EFE).

Chispicas 268

Jesucristo rezando el Rosario

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* Sólo la religión católica tiene la verdad absoluta. Dios se ha revelado. Jesucristo fundó la Iglesia Católica.

* Si la única regla de conducta para el hombre es la que él se da a sí mismo. Nadie se queje de que le han robado o violado.

* La Religión Católica no es un conjunto de ideas. Es el conjunto de nuestras relaciones con Dios, Eterno y Todopoderoso.

* La norma objetiva de la recta y verdadera conciencia es la Ley de Dios. Fundamento de toda obligación moral del hombre.

* La conciencia modernista hace al acto humano árbitro de lo bueno o malo. El adúltero pueden recibir la Comunión. Y el abortista asesinar a los niños que quiera en las entrañas de sus madres.

* La Reconquista española del poderío musulmán es un hecho único la Historia. El descubrimiento y evangelización del Nuevo Mundo, no se explica sin una catarata de gracias venidas del Cielo.

* «Así es María, sede de la Sabiduría, misterio de humildad y amor. Pasan imperios, doctrinas, glorias, mundos eternos y quedan en eterna calma la eterna Virginidad de María y la eterna Maternidad, el misterio de la pureza y de la fecundidad» (Unamuno).

* «Insisto: el principal argumento antiabortista es de orden rigurosamente científico. Los estudios de genética desarrollados durante el siglo XX, en especial los de Jérôme Lejeune, muestran que el microscópico embrión posee un ADN distinto del de sus progenitores» (Cardenal Cordes).

La creación

Sagrado Corazón y el universo

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

CREAR Y TRANSFORMAR

Todo lo que Dios obra fuera de sí mismo (creación, redención, santificación, etc.) lo obran en común las tres divinas personas. Pero la creación suele atribuirse al Padre, la redención la Hijo y la santificación al Espíritu Santo.

Crear es producir una cosa de la nada. Todo cuanto existe ha sido sacado de la nada por Dios, porque sólo Él tiene poder infinito para sacar algo de la nada. No existe nada que no deba su existencia a Dios.

Llamamos creación al conjunto de todos los seres creados. De estos seres creados unos son espirituales: los ángeles; otros materiales: minerales, plantas, animales; y otros son a la vez espirituales y materiales: las personas humanas.

El hombre no tiene poder para crear, sino sólo para inventar, construir, fabricar, transformar una cosa en otra.

DIOS CREADOR

Dios determinó, desde la eternidad, crear el universo para comunicar a otros seres su propia gloria. Las primeras palabras de la Sagrada Escritura son: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gen 1, 1).

La fe del pueblo Elegido Israel, en la creación, basada en el libro del Génesis, se manifiesta claramente en el segundo libro de los Macabeos. La madre de los Macabeos, llena de sabiduría, anima al martirio a su hijo más pequeño, diciéndole: «Te suplico, hijo mío, que mires al Cielo y a la tierra, y veas cuanto hay en ellos, y entiendas que de la nada lo hizo Dios» (2ª Mac 7, 28).

La creación del mundo de la nada no sólo es una verdad revelada por Dios, sino que al mismo tiempo es una verdad de razón, porque el entendimiento humano tiene capacidad para conocer la existencia de Dios y su creación.

Ahora bien, como toda la filosofía ajena al cristianismo no llegó a formarse un concepto cabal de la creación, la revelación de esta verdad resulta moralmente necesaria al hombre para que éste llegue al conocimiento del concepto de creación.

Dios no sólo ha creado el mundo, sino que lo sigue conservando. Si Dios no conservara el mundo todos los seres dejarían de existir. La Providencia divina es el cuidado amoroso con que Dios conserva y gobierna las cosas, especialmente a las personas.

Darwin, teorizante de la evolución, dijo: «Jamás he negado la existencia de Dios. Pienso que la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios me parece la imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso, sublime sobre toda medida, y el hombre, hayan sido fruto del azar».

FINALIDAD DE LA CREACIÓN

Dios creó el mundo para manifestar su gloria. En la creación se manifiestan las perfecciones divinas con la consiguiente glorificación de Dios. «Los cielos pregonan la gloria de Dios y el firmamento anuncia las obras de sus manos» (Sal 19, 2).

La gloria a Dios sólo se la dan las criaturas racionales porque solo ellas conocen y reconocen las perfecciones de Dios: «Alabad a Yahvé, porque es bueno, cantad salmos a nuestro Dios, porque es paciente, es digno de alabanza» (Sal 147, 1).

Otra finalidad de la creación es colmar de beneficios y hacer felices a las criaturas racionales. El Concilio Vaticano I enseña que Dios creó el mundo «para manifestar su perfección por los bienes que distribuye entre las criaturas”.

Glorificar a Dios, conociéndole y amándole, es la suprema felicidad de las criaturas racionales.

Secchi, célebre astrónomo, dijo: «De contemplar el Cielo a Dios hay un trecho corto».