Hispanoamérica. La verdad 162

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Cristo Rey del Universo - A - W

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (17)

Vocación misionera de la Hispanidad (2)

En la mente de Pío XII la misión de la Hispanidad sería toda una vocación, una vocación misionera: difundir por el mundo el Reinado de Jesucristo, acabar de conquistar espiritualmente a la humanidad infiel. Vocación misionera fue la de la Madre Patria; vocación misionera ha de ser la de las hijas, cuando alcancen su plenitud de ser católico.

“Nos, confiados en la protección de Dios y en el patrocinio de la Virgen Santísima, Reina de la América latina, no compartimos los presagios que a algunos inspira una tal condición de cosas (escasez de clero y sus consecuencias), sino que alimentamos más bien en Nuestro corazón la esperanza de que dentro de poco la América latina pueda hallarse en condiciones de responder, con vigoroso empuje, a la vocación apostólica que la Providencia Divina parece haber asignado a este gran continente, de ocupar un puesto preeminente en la nobilísima tarea de comunicar también a otros pueblos, en el futuro, los ansiados dones de la salvación y de la paz” (322).

(Carta Apostólica “Ad Ecclesiam Christi”, al presidente de la Asamblea Plenaria del Episcopado Iberoamericano, 29-VI-1955).

(322) América latina, a pesar de su continua escasez de clero, que un aumento de población desproporcionado al influjo religioso agrava sobremanera, ha enviado ya al Asia pagana algunas avanzadas del cristianismo. Muy recientemente cinco religiosos trinitarios mejicanos se instalaban en el Vicariato apostólico de Hiroshima; jesuitas colombianos y mejicanos han trabajado hasta su expulsión en Antring, argentinos en Pengpu (China), etc.

Y por lo que se refiere a Filipinas, Pío XII ha recalcado infinitas veces su destino de adelantada misionera para el Asia pagana y en los momentos actuales filocomunista.

Filipinas ha sido señalada por el gran Papa como “nación hoy predominantemente católica en el Extremo Oriente”; “única gran nación católica en el sudeste asiático”; “faro de vida cristiana en el Pacífico, columna y fundamento de un edificio cuya grandiosidad no es posible prever”.

Y su “especial vocación parece ser la de abanderado mayor del Evangelio y de la Cruz en esas playas extremas del mundo, abiertas, como una promesa, a las inconmensurables extensiones del Pacífico” (326).

 (326) 2-XII-1956. La jerarquía filipina, presidida por el actual Cardenal Santos, arzobispo de Manila, proclamó “año misionero” al de 1959, manifestando que Filipinas estaban prontas a prestar a otros pueblos el mismo servicio que en otro tiempo les prestó a ellas la Iglesia universal. Así, misioneros filipinos irán a evangelizar los países de Oriente, y nadie les podrá tachar de occidentales e imperialistas. “Somos de su sangre, de su carne —han declarado los obispos—, nuestra lengua y nuestra cultura están emparentadas. Nosotros podremos ir a ellos, no como extranjeros, sino como hermanos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mostacicas 163

Caída de Jesucristo

Don Manuel

* La llamada libertad liberal conduce al totalitarismo político.

* Los estados democráticos son patrimonio de las oligarquías.

* La dureza de corazón, la falta de caridad degrada a las personas.

* Es perverso utilizar a los pobres y obreros para intereses bastardos.

* Señor que siempre busque en todo Tú mayor gloria. Tú mayor alegría.

* Leemos en el Salmo 49: «Atención los que olvidáis a Dios, no sea que os destroce sin remedio».

* «Si quitáis lo que es sobrenatural, solamente os queda lo que ni siquiera es natural» (Chesterton).

* 2. «El celibato es una manera de amar y vivir en una comunión de corazones que crece de día en día. Es vivir sólo para amar a Dios y servirle, para escucharle y obedecerlo» (P. Ignacio María Doñoro, Misionero español en Amazonas).

Acto de confianza en Dios

Sagrado Corazón con las manos abiertas y llagas

Dios mío, estoy tan persuadido de que velas sobre todos los que en ti esperan y de que nada puede faltar a quien de ti aguarda todas las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre ti todas mis inquietudes. “Ya dormiré en paz y descansaré, porque tú, solo tú has asegurado mi esperanza” (Sal 4, 9).

Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de servirte; yo mismo puedo perder tu gracia por el pecado; pero no perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del Infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz.

Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma. Porque tú Señor, sólo tú, has asegurado mi esperanza.

A nadie engañó esta confianza. “Ninguno de los que han esperado en el Señor, ha quedado frustrado en su confianza” (Eclo 2, 10). Por tanto, estoy seguro de que seré eternamente feliz, porque firmemente espero serlo y porque de ti, Dios mío, es de quien lo espero. “En ti esperaré, Señor, y jamás seré confundido” (Sal 31, 2).

Bien conozco, y demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuánto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del Cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza.

En fin, estoy seguro de que no puedo esperar con exceso de ti y de que conseguiré todo lo que hubiere esperado de ti. Así, espero que me sostendrás en las más rápidas y resbaladizas pendientes, que me fortalecerás contra los más violentos asaltos y que harás triunfar mi flaqueza sobre mis más formidables enemigos. Espero que me amarás siempre y que yo te amaré sin interrupción; y para llegar de una vez con toda mi esperanza tan lejos como puede llegarse, te espero a ti mismo, Creador mío, para el tiempo y para la eternidad. Así sea.

San Claudia La Colombière (Sermón 68 sobre la confianza)

Dominicas 155

María y Jesucristo encadenado

El Párroco

* Estoy convencido que las oraciones que suben la Cielo, calman la justa ira de Dios. Oraciones de almas sencillas y humildes están convirtiendo a muchos pecadores.

* La crisis de nuestros tiempos es espiritual. Se solucionará con armas espirituales: Fe, esperanza, caridad, Santa Misa, humildad, penitencia, oración, rosarios… ¡Jesús en Ti confío!

* «No eran todavía las almas de los sacerdotes las que me atraían, sino la de los grandes pecadores. Me abrasaba el deseo de librarlas del fuego eterno» (Santa Teresita del Niño Jesús).

* El Arzobispo de Oviedo Monseñor, Jesús Sanz, ha dicho: «Hay cifras que indican que en los últimos 60 años se han admitido a trámite 44.500 casos de abusos de menores. Perpetrados por sacerdotes, 36.

* Moisés dijo a los israelitas que iban a entrar en las naciones prometidas que: «Incluso prendieron fuego a sus hijos e hijas en honor de sus dioses». Hay abortos provocados en que los niños son «quemados».

* El Cardenal Maunimg escribió: «Los jesuitas atacaron, rechazaron y derrotaron la revolución de Lutero… predicaban sólo a Cristo y a Cristo crucificado». Ese debe ser nuestro programa. Combatir los nobles combates de la fe.

* La ideología imperante quiere reducir a la mujer a mero animal sexual, al servicio de los bestias. La mujer es madre, esposa, hija, hermana, nieta, abuela. La mujer es el centro de la vida. Es imagen y semejanza de Dios.

* «Esta propensión a lo trascendente y a la aversión por lo inmanente fue lo que capacitó al español para romper el estrecho marco de la vida medieval europea, para vencer el particularismo de los señores feudales, de las ciudades y de los gremios, de los cismáticos y de los individualistas, descubrir nuevos países, dar la vuelta al mundo y unir a innumerables pueblos de distintas razas e idiomas en un inmenso imperio universal católico, que se concretaba en: un Dios, una fe y un Imperio» (Karl Vossler).

* La Jerarquía Católica debe convocar la Última Cruzada. El Sumo Pontífice, cardenales, obispos y párrocos, deben espolear a los católicos a marchar voluntariamente a los hospitales, ambulatorios, residencias de ancianos. enfermos especiales, casas particulares… Para cuidar a los atacados por el virus.
CRUZADA DE CARIDAD CON LA VIRGEN MARÍA.

 

La Virgen de Regla

La Virgen de Regla

Según la «historia Sacra», escrita por el P. Fr. Diego de Carmona Bohórquez, la imagen de la Virgen de Regla, fue mandada a construir por el mismo San Agustín, doctor de la Iglesia, siendo obispo de Hipona (Norte de África). El santo tenía la imagen en su oratorio.

Trece años después de la muerte de San Agustín (443), Hipona era atacada por los Vándalos, porque el diácono San Cipriano y otros monjes de la orden de los agustinos se vieron obligados a escapar a España. Al llegar colocaron la imagen frente al mar. Allí creció la devoción, llegando a ser el monasterio de Regla.

La imagen de Nuestra Señora de Regla, según se cree, siempre fue de color negro. Así nos recuerda a los Cantares de Salomón: «Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén».

En el siglo VIII los monjes tuvieron que huir por la invasión de los moros y ocultaron la Ntra. Sra. de Regla cerca del monasterio. En el siglo XIII, tras la victoria de Alfonso el Sabio, la Santísima Virgen, en una visión a un canónigo regular de la Catedral de León, le mostró el lugar donde se hallaba enterrada su imagen y le pidió que viniese a desenterrarla para retornarla a su antiguo santuario. El canónigo obedeció y, cuando se encontraba en el lugar y descansando bajo una higuera, escuchó una voz angelical que del centro de la tierra le decía:

«Este es mi lugar», voz que repitiéndose, confirma al canónigo la dulce esperanza que traía en su peregrinación, de encontrar la imagen. Trabaja con entusiasmo y fe en el sitio, y «¡Oh portento!» (Exclama en su narración el Fr. Tomás de Harrera.)Encuentra el depósito sagrado y la lámpara encendida, conservándose hoy un cáliz de los que con Nuestra Madre y Señora estuvieron enterrados. Se restituye a la Señora a su propio templo, y se labra una pequeña capilla en el sitio. Del maravilloso encuentro que hoy existe, así como la higuera y la cisterna, conociéndose este lugar como Humilladero. Desde este tiempo ha continuado Ntra. Señora de Regla en el Santuario abordada por todos, y siendo la admiración general por los muchos dones que siempre dispensará a los fieles que la imploran en sus aflicciones.

Algunos dicen que el nombre de «La Virgen de Regla» es por razón de ser ella quién custodia la regla de los frailes Agustinos. Esto no es de extrañar ya que el mismo San Agustín era un gran devoto de la Virgen María. También se sabe que Don Alonso Pérez de Guzmán alzó en Chipiona el Castillo de Regla.