Los errores contemporáneos

Jesucristo salvando a Pedro del mar“Los errores contemporáneos son infinitos; pero todos ellos, si bien se mira, tienen su origen y van a morir en dos negaciones supremas: una relativa a Dios, otra relativa al hombre. La sociedad niega de Dios que tenga cuidado de sus criaturas; y del hombre niega que sea concebido en pecado. Su orgullo ha dicho al hombre de estos tiempos dos cosas, y ambas se las han creído: que no tiene lunar y que no tiene necesidad de Dios; que es fuerte y que es hermoso; por eso le vemos engreído con su poder y enamorado de su hermosura.

(…) De aquí nace y aquí tiene su origen un vasto sistema de naturalismo, que es la contradicción radical, universal, absoluta, de todas nuestras creencias. Los católicos creemos y profesamos que el hombre pecador está perpetuamente necesitado de socorro y que Dios le otorga ese socorro perpetuamente por medio de una asistencia sobrenatural, obra maravillosa de su infinito amor y de su misericordia infinita. Para nosotros lo sobrenatural es atmósfera de lo natural; es decir, aquello que, sin hacerse sentir, lo envuelve a un mismo tiempo y lo sustenta.

(…) ¡Quién no admirará tan grande, y tan soberano, y tan maravilloso, y tan perfecto artificio! El más grande pecador no necesita de más sino de alargar su mano pecadora para encontrar quien le ayude a remontarse de escalón en escalón hasta las cumbres del Cielo desde el abismo de su pecado”.

Donoso Cortés, Carta al cardenal Fornari, II, 615

Un solo Dios

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

CREO EN DIOS

Moises y la zarzaLa primera afirmación de nuestra fe es: «Creo en Dios». Dios es único: no hay más que un solo Dios. Dios es nuestro Padre que está en los Cielos, creador y Señor de todas las cosas, que premia a los buenos y castiga a los malos.

La confesión de la unicidad de Dios aparece ya en la Revelación divina del Antiguo Testamento: «Escucha Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6, 4-5).

El Nuevo Testamento ratifica la fe en un sólo Dios. A los escribas que preguntaban cuál era el primer Mandamiento, Jesús les dijo: «El Señor nuestro Dios es el único Señor; amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas» (Mc 12, 29-30).

Dios es un espíritu eterno, inmenso, infinitamente perfecto, bueno, sabio, poderoso, justo, misericordioso, principio y fin de todas las cosas.

Creer en Jesús que es «el Señor» (Mc 12, 35-37) y en el Espíritu Santo «que es Señor y dador de vida», no introduce división en el Dios único.

EL NOMBRE DE DIOS

Dios se reveló progresivamente y bajo diversos nombres a su pueblo, pero la revelación fundamental de su nombre la hizo a Moisés.

Dios llama a Moisés, desde una zarza que arde sin consumirse, y le dice: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob».

Moisés dijo a Dios: «Cuando me pregunten los israelitas cuál es tu nombre, ¿qué les responderé?» Y Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy» = YHWH = Yahvé.

Dios, como ser absolutamente necesario, tiene en sí mismo la razón de su existencia. Dios es el ser cuya esencia es existir. Dios es el ser que subsiste por sí mismo, el Ser subsistente, el que Es por sí mismo, el único ser eterno.

Dios, «El que es», se reveló a Israel como rico en amor y fidelidad. Dios es verdad y amor: mi Señor Dios, tú eres Dios, tus palabras son verdad (2S 7, 28).

DIOS ESPÍRITU ETERNO

Un espíritu es un ser que no necesita materia para existir. Decimos que Dios es espíritu porque es sabiduría y amor y no tiene cuerpo; y decimos que es purísimo porque es más perfecto que las almas y los ángeles.

El Nuevo Testamento designa expresamente a Dios como espíritu: «Dios es espíritu» (Jn. 4, 24); «El Señor es espíritu» (2ª Cor. 3, 17).

La eternidad es duración sin principio ni fin, sin antes ni después, es un ahora permanente. La eternidad es «posesión total, simultánea y perfecta de una vida interminable» (Boecio).

La Sagrada Escritura revela la eternidad de Dios: «Antes de ser engendrados los montes y de ser formada la tierra y el orbe eres tú ¡oh Dios!, desde la eternidad y para siempre». (Sal. 90, 2).

San Agustín dice que: «la eternidad de Dios es su misma substancia, que nada tiene de mudable. En ella no hay nada pretérito, como si ya no fuera; ni hay nada futuro como si todavía no fuera. En ella no hay sino es, es decir, presente».

Dios es espíritu porque no tiene materia y es eterno porque no tiene principio ni fin; Dios ha existido siempre y siempre existirá.

DIOS INMENSO

Inmensidad es infinitud de extensión espacial. Dios es inmenso porque está en el Cielo, en la tierra y en todas partes.

La Sagrada Escritura enseña que Dios está por encima de toda medida espacial: «He aquí que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte cuanto menos esta casa que yo he edificado» (2ª Cor. 6, 18).

Dios se encuentra presente en todo el espacio creado: «¿Dónde podría alejarme de tu espíritu? ¿A dónde huir de tu presencia? Si subiese a los cielos, allí estás tú; si bajase a los abismos, allí estás presente. Si tomara las alas de la aurora y quisiera habitar en el extremo del mar, también allí me cogerá tu mano y me tendrá tu diestra» (Sal. 139, 7-10).

«Dios no está lejos de nosotros, porque en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hch. 17, 28).

Dios está en todas partes por esencia, potencia y ciencia. Dios está en todas partes porque Dios está en todas las cosas, llenándolo y penetrándolo todo. Dios está en todas partes, porque actúa continuamente en todas las cosas. Dios está en todas las partes porque lo ve, sabe y conoce todo.

La Tradición divina es una mina riquísima en la exposición de esta doctrina: «Ante todo cree que no existe más que un solo Dios… que todo lo abarca, mientras que Él es inabarcable» (Pastor de Hermas).

Franco y España

Franco- Unidad indivisible

Luis F-Villamea Alemán

Una España donde los curas eran literalmente exterminados por el hecho de existir. Donde la persecución, la analfabetización, la pobreza y la miseria eran el único pan de cada día. Por esto, por todo esto, se puede y se debe entrar al debate histórico sobre Franco sin ningún miedo. El General más joven de Europa en lo militar, ejemplar en Marruecos, obediente en Asturias, y único en el 36. Porque es el único que le ganó una guerra al comunismo en el máximo apogeo de la URSS. Sí, de la URSS, recuerden que en la madrileña Puerta de Alcalá ondeaba la figura de Stalin.

Siendo ya Jefe de Estado y Generalísimo de los tres Ejércitos en este punto del análisis, desde 1939 implantó el mayor servicio social que existe en el mundo. Y sigo, no me dejen en mi delirio de lo incorrecto. En España se inauguraron más universidades, hospitales e infraestructuras que nunca. Porque la paz y la reconciliación fueron un hecho latente (pregunten a cada abuelo, uno por uno). Porque se adelantó, incluso, a los retos futuros, como en el caso de la escasez de agua. Escuchen aquí los climáticos: creó la mejor red hidrográfica de la historia preservando el medio natural. Para ser francos, escuchen bien, indaguen y estudien a Franco. Y acuérdense de Franco cuando puedan beber agua pagando una irrisoria factura) o cuando hablen de calidad en el empleo, o de conciliación familiar en el trabajo. Y de vivienda o hipotecas. Hagan este ejercicio: cuenten con los dedos de una mano sus propiedades, y después con la otra las de sus abuelos. Comparen, y después de ello intenten mirar sin sonrojo el cadáver profanado de Franco.

Y piensen, si tienen estómago, en mover el cuerpo de Franco hasta cuando disfruten de un baño en las hermosas playas de Alicante, porque la mayor parte de ellas fueron parte de la obra del mismo. Como las pagas extraordinarias, y unas empresas públicas rentables que ninguno de los mediocres del odio actual podrían haber ideado ni en 50 vidas. O cuando hablen del desarrollo de la industria, del medio rural y de la España «vaciada», o de la cultura. Vayan a ver cine español, al museo, lean literatura y comparen. Sin embargo, la España del odio apunta, dicta y escribe: ¡hay que humillar al muerto! Y hasta negarle los honores y la propia bandera de España. Y es que éste su único problema, ésta la clave del odio a ese cadáver: que no pudieron con ESPAÑA y que no pueden ver la Cruz. Especialmente la del Valle de los Caídos, por ser la más grande del mundo.

 (AFÁN)

Miguicas 222

Padre Martínez m.C.R.

Ángel de la Guarda y niña dormiendo* Se necesita ser necio para creerse que uno es dios.

* Los que contradicen la doctrina de Jesucristo y de su Iglesia. Son anticristos. Dice Jesús: «El que no está conmigo esta contra mí».

* Hay personas que tienen miedos irracionales que les hacen sufrir constantemente. «No tengáis miedo», nos dice nuestro Señor Jesucristo.

* No es bueno obsesionarse con las cosas temporales: mi enfermedad, mis estudios, mi empresa… contemplemos todo desde la eternidad. Cielo, infierno.

* «Cuando la Virgen María dijo «si», comenzó a existir el Pueblo de Dios sobre la tierra y ella fue su primera servidora» (Santa Teresa Benedicta de la Cruz).

* La civilización no es el progreso material de los pueblos. Es el conjunto de ideas religiosas que establecen entre las personas las relaciones más justas y más humanas.

* Durante la guerra española de 1936 al 1939 del Cardenal Gomá informaba secretamente a la Santa Sede: «Franco cuenta con la adhesión de todo el pueblo católico».