Chispicas 257

Padre Martínez Cano, m.C.R.

Madre de Dios y Madre mía* «Se ha democratizado la ignorancia; lo que se ha socializado es la idiotez, no el conocimiento» (José Sánchez Tortosa – filósofo).

* Un niño ha dicho: mamá, papá, tenéis que amaros más. Fátima y yo queremos tener más hermanitos para jugar con ellos y quererles mucho.

* Uno tiene la sensación de que propuestas de Conferencias Episcopales y boletines episcopales son absurdos. Pretenden conciliar lo que es inconciliable.

* La democracia es una melona. Los de arriba, comen melones a docenas. Los de abajo, que los cultivan y trabajan, una sola tajada. ¡Todos melones!

* Que el Espíritu Santo está suscitando nuevas realidades eclesiales es evidente. Cuidado, no dejemos de practicar las virtudes, la mortificación, la frecuencia de los Sacramentos.

* Se dice que muchas naciones han olvidado su identidad, su historia. Puede ser. A mí entender, es que unos cuantos endemoniados están oscureciendo y «transformando» la realidad.

* La justa ira de Dios debería hacer caer sobre la humanidad un castigo terrible. Sí, pero cada día 421.000 sacerdotes celebran la Santa Misa, que hacen descender del Cielo la misericordia infinita de la Santísima Trinidad.

* «Francisco Franco Bahamonde es, con Napoleón, el más joven en alcanzar el Generalato en Europa y, al decir del mariscal Pétain (el héroe de Verdún), la espada más limpia de Europa, victorioso en la guerra y único vencedor del comunismo en el campo de batalla» (Pedro González-Bueno Benítez).

* «Estas medidas, aplicadas a la economía de hoy, podrían concretarse por ejemplo en la represión de la usura la penalización, de manera proporcional, del mantenimiento de propiedades improductivas (en el mundo de hoy, el ejemplo más claro sería la propiedad inmobiliaria tenida únicamente para especular, o garantizar por ley salarios suficientes), etc. Pero nunca a suprimir la propiedad, pues no es ella el origen del mal, sino su absolutizacion» (Javier de Miguel).

 

El conocimiento de la historia

Franco y el Valle de los Caídos

Jaime Alonso

Resulta vital para un pueblo, es lo que ha sido, construido, significado y conseguido a través de los tiempos. Es su razón de ser, la cultura que nos identifica, caracteriza y diferencia del resto de los pueblos y naciones. Su legado debe inspirar y aspirar a mejorar el presente y orientar, como experiencia vital, el futuro. La historia es objetiva como aspiración y verdad, ajena totalmente a lo conveniente, coyuntural o político. El estudio y rigor de los expertos dedicados a la historia debe independizarse, como la labor de los jueces, de cualquier juicio de valor predeterminado que pudiera contaminar la investigación. Así, cada generación encontrará en su legado histórico, motivos para enorgullecerse o lamentarse de los aciertos y errores de nuestros antepasados. Pero no resulta admisible que se legisle contra la verdad histórica por razones políticas, o que se juzgue la historia como si fueran hechos acontecidos en el presente y hubiera posibilidad de defensa. Ortega le daba tanta importancia a la historia que mantenía que el hombre no tiene naturaleza, no tiene esencia, tiene historia: «la razón histórica es más racional que la física, más rigurosa y exigente que ésta”. Pues parece que la derecha o el centro derecha, todavía no se ha enterado de ello.

Una de las razones por la que nos encontramos frente al abismo, es “porque se están borrando las verdades del pasado, para imponer las mentiras del presente”, construyendo o mejor, de construyendo los cimientos de nuestra cultura y civilización, incluyendo el respeto a los muertos. La memoria histórica e histérica que se practica en España y se impone por ley, resulta una aberración para la verdad, el conocimiento y sus fuentes. Es una novela parcial, sesgada, utilitarista y propagandista de una determinada actuación del partido del gobierno (psoe, separatistas y comunistas) que nada tiene que ver con la realidad. Victimiza a quien fue verdugo y convierte en abyecto lo que fue heroico, honesto, limpio, coherente y consecuente. El propósito político de semejante manipulación no puede ser más eficaz como medio de adoctrinamiento y captación de las nuevas generaciones quienes, al no encontrar, referentes o asideros en el pasado, mimetiza el presente como el único futuro posible, deseable y mejor. Tal superchería, vendida como verdad, nos alejará del rumbo patrio en nuestros mejores momentos y del conocimiento de las posibles soluciones ante crisis profundas de la identidad nacional. Nos adentramos en la repetición, salvando las distancias, de lo que fue la gobernabilidad de España en el siglo XIX y parte del XX, hasta que llegó Franco y el idealismo regenerador joseantoniano.

El abismo hacia el que nos conduce una política pacata, servil, embustera y cainita, sin aparente o suficiente reacción del pueblo español, tiene unas profundas raíces. Como indicaba Donoso Cortés, detrás de todo conflicto humano, de todo problema político o social, subyace un problema teológico o moral. Y, efectivamente, así es. Lo hemos visto en toda su crudeza en el relativismo moral, en el nihilismo activo, en la desvergüenza generalizada que permitió profanar el cadáver del mejor hombre de España, probablemente, en su historia. Y quienes más le debían, la iglesia, la monarquía, el ejército y el pueblo español, incluyendo los jueces, le han vuelto la espalda. Su silencio cómplice los incapacita e inhabilita para confiar en un futuro. Platón en su dialogo sobre Las Leyes advertía: “… de cualquiera que esclavizase las leyes poniéndolas bajo el imperio de los hombres, sometiere la ciudad a una facción y despertase la discordia civil, hay que pensar que es el peor enemigo de la polis”.

(AFÁN)

Los pastores de Belén

Nacimiento de Jesús y pastores

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

San Lucas dice que María dio a luz a su hijo primogénito lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre de animales. A partir del versículo ocho narra el anuncio a los pastores: «En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: “No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel Niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. (Capítulo 2, 8 12) (16-20).

Los pastores estarían a unos 2 km. de distancia de la cueva. Hombre sencillos y de fe viva que esperaban al Mesías, al oír a los ángeles salen corriendo hacia Belén. Llegan a la cueva; les sale al encuentro San José que los lleva hasta el pesebre donde está recostado el Niño Jesús. Su madre, la Niña Hermosa de Nazaret, arropaba a su divino Hijo con infinito cariño. Los pastores caen de rodillas ante aquel bellísimo bebé ¡Dios en la tierra!

Aquella buena gente iba cargados de regalos para Jesús, María y José. Vieron el panorama y se dijeron; esto no puede ser ¡Vamos a llevarnos al Niño, José y María a una de nuestras casas! La de Sebastián que es la mejor preparada. No sé. Un día entró este pensamiento en mi entendimiento. Y ahí está, presente en mi memoria.

Dios hecho hombre, pobre y humilde, se revela a los pastores humildes y pobres. Hoy también. Si queremos contemplar la belleza y alegría de Jesús, José y María tenemos que ser humildes y pobres. Ayudar a todos los hombres que sufren la miseria en todas partes del mundo. Ayudar a nuestros misioneros y misioneras que han consagrado sus vidas en atender a Jesús en los que no tienen casi nada.

Los ángeles cantaron: “Paz a los hombres de buena voluntad». Nuestra buena voluntad, unos con otros. La unión de nuestra voluntad con la de Dios. La sujeción de las pasiones desordenadas a la voluntad y caridad. La paz del alma se pierde por el pecado mortal. Por la falta de generosidad. Por la falta de confianza en la Providencia divina: «¿Quién jamás ha resistido a Dios y gozado de paz?» (Job 2, 4). Cuando nuestra voluntad se entrega Dios, todo es paz, anchura de corazón, gozo y alegría.

No nos engañemos. Que no nos engañe el demonio. La paz no está en las cosas, en su gozo y disfrute. La paz está en Jesús, en la cueva de Belén con María y José.