Sintonía con la Jerarquía 179

Papa San Juan Pablo II

Padre Pío dando la ComuniónEl apóstol nos ofrece la vía de la concreción del Espíritu de Dios, que no va de fantasías: no es lo mismo decir y hacer. Si tienes el Espíritu de Dios harás cosas buenas. Y el apóstol Juan dice una cosa muy sensata: «Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve». Si no eres capaz de amar lo que ves, ¿cómo vas a amar lo que no ves? ¡Eso es pura fantasía! Debes amar lo que ves, lo que puedes tocar, lo que es real, y no las fantasías que no ves. Si no eres capaz de amar a Dios en lo concreto, no es verdad que amas a Dios.

Cardenal Raymond Leo Burke

Toda esta situación me lleva a reflexionar cada vez más sobre el mensaje de la Virgen de Fátima que nos advierte del mal de la apostasía de la fe dentro de la Iglesia, un mal más grave que los daños gravísimos causados por la difusión del comunismo ateo. El n. 675 del Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que «antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes» y que «la persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el misterio de iniquidad bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad”.

Cardenal Angelo Becciu

Estos nueve jóvenes, seminaristas de la Archidiócesis de Oviedo, estaban convencidos de su vocación al sacerdocio ministerial, comprometidos sinceramente en un camino formativo para convertirse en fieles servidores del Evangelio. Entusiastas, cordiales y devotos, se dedicaron por completo al estilo de vida del Seminario, hecho de oración, de estudio, del compartir fraterno, de compromiso apostólico. Siempre se mostraron decididos a seguir la llamada de Jesús, a pesar del clima de intolerancia religiosa, siendo conscientes de las insidias y de los peligros a los que se enfrentarían.

Cardenal Gerhard L. Müller

Existe una gran confusión hoy cuando hablamos de Lutero, y debe decirse claramente que, desde el punto de vista de la teología dogmática, desde el punto de vista de la doctrina de la Iglesia, no fue una reforma sino una revolución. Una revolución, es decir, un cambio total de los cimientos de la fe católica.

Cardenal Carlos Osoro

Un tiempo para vivir, acrecentar y contagiar esperanza. Estemos atentos a lo que nos pide el Señor en la Palabra que la Iglesia nos regala en esta época: asumimos el compromiso de prepararnos para llevar a esta historia la novedad de Jesucristo y así construir una sociedad más humana. Qué bien lo expresa san Pablo: “El amor de Cristo nos apremia” (2ª Co 5, 14); “¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!” (2ª Co 9, 16).

Obispo Mario Moronta, carta a Maduro

Yo me imagino que nunca le habrán señalado cómo en nuestra región tachirense se siguen aumentando las colas para adquirir la gasolina (hasta 48 horas se necesita para «tanquear» un vehículo). El contrabando de combustible es escandaloso y casi «irreversible», porque quienes tienen la misión de velar por la protección del pueblo o se hacen de la vista gorda o, sencillamente, tienen parte en el negocio. Sería bueno que el SEBIN, en vez de andar persiguiendo a quienes piensan diferente al Gobierno, se dedicaran a hacer labores de auténtica inteligencia: así podrían descubrir la presencia de grupos irregulares en el país, particularmente en nuestra región tachirense.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (96)

Nosotros, ciertamente, Venerables Hermanos, para quienes la verdad no es más que una, y que consideramos que los Libros Sagrados, como escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por autor, aseguramos que todo aquello es lo mismo que atribuir a Dios una mentira de utilidad u oficiosa, y aseveramos con las palabras de San Agustín: Una vez admitida en tan alta autoridad alguna mentira oficiosa, no quedará ya ni la más pequeña parte de aquellos libros que, si a alguien le parece o difícil para las costumbres o increíble para la fe, no se refiera por esa misma perniciosísima regla, al propósito o a la condescendencia del autor que miente.

Dominicas 114

El Párroco

Consagración del Cuerpo de Cristo* Sabemos el Credo y muchas verdades de nuestra fe católica. Lo importante es conformar nuestro corazón con el corazón de Jesús. Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad.

* La Iglesia siempre ha sido perseguida y nunca vencida. La sangre de nuestros mártires fortalece nuestra fe que nos dará la victoria contra los traidores, apóstatas y satánicos.

* «La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido» (San Buenaventura).

* Esto lo dijo San Francisco de Asís: «En el momento de esta tribulación, un hombre, no elegido canónicamente, se elevará al pontificado, y con su actuación se esforzara en llevar a muchos al error y a la muerte». ¡Vigilad y estad alerta! Nos dice el Señor.

Hitos 173

Isabel

Alejamiento de Dios

Jesús y María de la MisericordiaHablando del mundo contemporáneo, observa el autor que “el alejamiento de Dios es causado no por el razonamiento sino por la voluntad de separarse de Él”. La búsqueda de una independencia absoluta por parte del hombre le hace rechazar reglas y principios éticos y es causa de múltiples males: “La moralidad, el amor, la libertad, la tecnología y la ciencia no son nada sin la presencia de Dios. El hombre puede concebir las obras más maravillosas, pero éstas serán meros castillos de arena e ilusiones efímeras si no están relacionadas con Dios”. (Ignacio Barreiro – VERBO)

La admiración por Castilla

En la genealogía del falangismo, Mainer Baqué destaca la primacía del 98 y de Ortega y Gasset. En el primero, incide en la meditación sobre la decadencia, la «virginidad histórica del pueblo español», «el desprecio por las formas de capitalismo moderno», «la admiración por Castilla». (Pedro Carlos González Cuevas – RAZÓN ESPAÑOLA)

La mujer

Edith Stein

Ni siquiera humanamente solo: quien vive con la Santa Iglesia y su liturgia, es decir es verdaderamente católico, se encuentra formando parte de esta inmensa sociedad humana, encuentra dondequiera hermanos y hermanas que le están íntimamente unidos. Y si de aquel hombre que va de la mano de Dios brotan ríos de agua viva, ejerce él una fuerza de atracción en las almas sedientas: sin exigírselo, puede, para otras que buscan la luz, ser guía, ejercitar una maternidad espiritual engendrando y formando «hijos» e «hijas» para el reino de Dios.

Piadosa indignación (106)

Dios, en medio de su cólera, se compadece todavía de nosotros. Piadosa indignación, airada para socorrernos, amenazadora para perdonarnos. Es como si dijera: Quiero infundirles pavor porque movidos de él se levanten del cenagal del pecado y vuelvan a mí. Como los ruegos de David: permitid que el azote que ahora causa nuestra tribulación, abra nuestros ojos y nos estimule a abandonar el pecado; porque, en fin, si no cortamos con él, concluirá con precipitarnos en una condenación eterna que es el castigo que nunca acabará (San Alfonso). (Jaime Solá Grané)

Los Fueros

Los Fueros representaron un gran hito en la plasmación de este principio: en el caso de España, y fruto de la lenta reconquista de los territorios invadidos por los moros, surgieron los municipios medievales que, en función de sus necesidades, se dotaban de Fueros, leyes propias y singulares. Sólo en el contexto de los Fueros son los habitantes de las ciudades realmente libres, porque sus gobernantes les representan realmente. Así como las leyes municipales tienen su origen en el Estado, los Fueros “pertenecen a la sociedad”, constituyendo “un conjunto de normas -verbales o escritas-, de costumbres y pactos que, surgiendo espontáneamente de las sociedades, o habiendo sido aceptadas por éstas en el ejercicio de su personalidad, sirven para ordenar sus necesidades y su vida de relación. (Javier de Miguel – VERBO)

El matrimonio en el Vaticano II

En la “Gaudium et Spes”, del Vaticano II, se puede leer: “Por su índole natural, la misma institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole, con las que se ciñen como con su corona propia. Así que el marido y la mujer, que por el pacto conyugal ya no son dos, sino una sola carne (Mt. XIX, 6) se ayudan y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran cada vez más plenamente por la íntima unión de sus personas y actividades. Esta íntima unión, como mutua entrega de dos personas, lo mismo que el bien de los hijos, exigen plena fidelidad conyugal y urgen su indisoluble unidad”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Virtud y ley

Se habla hoy de que la ética tomasiana es una ética de la virtud. Y es cierto, pero no lo es si la virtud queda separada de la ley. La ley contiene los fines de la vida humana y ordena de modo general los actos que han de realizarse para conseguirlos. Por eso, la virtud no puede existir sin la ley. La virtud es una disposición que, en cierto sentido, interioriza el principio de los actos que es la ley, de manera que éstos se comienzan a realizar no sólo por un principio relativamente extrínseco, sino además movidos por el principio intrínseco de la voluntad informada por el amor del bien que persigue. (José Luis Widow Lira – VERBO)

 

 

Sabaticas 114

El Consiliario

Virgen María visitando moribundo* Jesús se compadeció de las turbas e hizo el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. A nosotros nos da su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la Eucaristía. Nos ama infinitamente.

* «¡Oh María! Pues que me amas, hazme semejante a Ti. Tú tienes el poder de cambiar los corazones; toma, pues, mi corazón, y cámbialo. Hazme santo, hazme digno hijo Tuyo» (San Alfonso María Ligorio).

* En los Hechos de los Apóstoles leemos: «También a los gentiles le ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida». Por nuestra parte añadimos que Dios ha otorgado a todas las religiones y sectas religiosas, el don de su conversión a la única Iglesia fundada por Cristo, la Iglesia Católica. Recemos para que se conviertan.

* Un sacerdote celebra la Santa Misa en la ermita. Dos atendemos confesiones en el exterior. La penúltima penitente es una niña de seis años, que ha hecho la Primera Comunión y es Adoradora Nocturna. La última ha sido su hermana de catorce meses, subida en el reclinatorio, me mira. Somos viejos amigos. Como no sabe hablar, le pregunto: ¿Qué pecados tienes? ¿Has pegado a tu hermana? Y sonriendo, se fue con viento fresco.