Mojones 172

Montserrat

Que las almas te conozcan

María Madre de la IglesiaOh Dios, cuánto deseo que las almas Te conozcan, que sepan que las creaste por Tu amor inconcebible; oh Creador y Señor, siento que descorreré las cortinas del Cielo para que la tierra no dude de Tu bondad. Haz de mí, oh Jesús, una víctima agradable y pura delante del Rostro de Tu Padre. Oh Jesús, transfórmame miserable y pecadora, en Ti, ya que Tú puedes todo y entrégame a Tu Padre Eterno. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Evidente injusticia

Al mismo tiempo podemos hablar de la evidente injusticia de tratar a todos sus miembros en la misma forma cuando son diferentes. La sociedad tiene que reconocer las evidentes desigualdades que existen entre sus miembros si la ley se va aplicar con un básico criterio de justicia. El insistir en la bondad básica de todos los seres desconoce la realidad del pecado original y la herida que sufrimos en nuestra naturaleza. Esta insistencia suena como una repetición de las ideas de la Ilustración y particular de Jean-Jacques Rousseau. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

Filosofía de la praxis

Croce sería el primero en reconocer, como se ha visto, la crisis de la religión, de la libertad; pero es que la libertad, o el liberalismo, sólo fue una realidad en el plano de la filosofía especulativa, pues la religión de la libertad no llegó nunca a religar a toda la sociedad, sino que fue patrimonio de la clerecía dominante, de la intelectualidad burguesa. Croce acertó al separar el idealismo dialéctico del materialismo dialéctico, pero se equivocó al separarlo también del materialismo histórico, o sea, dicho con palabras de Gramsci (y de Gentile), de la filosofía de la praxis; de ahí su rechazo del marxismo como filosofía de la historia. (Aquilino Duque – Razón Española)

Soberanía social

Entonces, siendo la representación social, y no individual, el mandato imperativo ligará a los representantes con los representados. Entonces las Cortes, no serán soberanas en el sentido de que representen una parte o fragmento de la soberanía política, pues serán la expresión de la soberanía social, que la limitará, que la ayudará y auxiliará, y que la contendrá en sus desbordamientos; pero no será un fragmento de ella. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

La comunidad política es natural

No hay riesgo en la reiteración si se dice -como nuestro autor lo hace cada vez que aborda la cuestión- que ese bien, esto es, la vida buena, no depende de las convicciones personales ni de la propaganda colectiva, no es un proyecto individual ni una persuasión pública, porque el buen vivir está radicalmente ligado al “orden de la naturaleza humana actualizada”. Por lo mismo, vida buena es la vida conforme a la humanidad que es en cada ser humano y en todo ser humano. La vida buena, la vida según la virtud, reafirma Castellano, es “el fin por el cual el hombre necesariamente vive en comunidad, y en virtud del cual se debe decir que la comunidad política es natural”. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Venenosa educación revolucionaria

Asómbrame que se hayan tenido tantas polémicas sobre si conviene o no la educación clásica, basada en el estudio de los autores griegos y latinos de la pagana antigüedad, a pesar de lo que les disminuye a éstos su eficacia la distancia de los siglos, el mundo distinto de ideas y costumbres y la diversidad del idioma. Asómbrame esto, y que apenas nada se haya escrito sobre lo venenoso y letal de la educación revolucionaria, que sin escrúpulo se da o se tolera dar por muchos católicos a la juventud. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

La antropología actual

La antropología actual descalifica toda división del ser humano en compartimentos aislados. A la luz de la filosofía actual no cabe el subterfugio de afirmar que la ley de divorcio es neutra en el aspecto ético y religioso, se mueve en plano puramente regulativo y no afecta al terreno de la conciencia; no legitima las conductas; simplemente permite, despenaliza ciertas acciones. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

 

 

 

La mansedumbre

Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús Misericordioso dando la ComuniónJesús nos dice: «Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón». La mansedumbre es la virtud que nos refrena los ímpetus de la ira y de la cólera. Nos da paz interior tan necesaria para cumplir nuestros deberes para con Dios y con el prójimo. Nos hace señores de nosotros mismos.

El alma arrastrada por la pasión de la ira desordenada no sabrá juzgar con rectitud y serenidad. Se incapacita para ver las cosas en su justa luz; la luz de Dios.

La irascibilidad enfría la caridad, nubla el espíritu y rompe la armonía de las relaciones humanas. Se olvida de la voluntad de Dios y se deja llevar por los impulsos de su pasión desordenada, hasta lo inhumano.

La mansedumbre modera y pacifica la irritabilidad y todas las pasiones desordenadas, haciendo al alma dueña de sí y capaz de mantenerse serena aun en circunstancias difíciles. Cuando surja el menor movimiento de ira, debemos atacarla inmediatamente para que no arraigue en nuestros corazones. El «Agere contra» de San Ignacio de Loyola es un buen medio para conseguirlo.

San Francisco de Sales nos aconseja que: «Apenas me dé cuenta de que la ira se enciende en mí, recogeré mis fuerzas, no con ímpetu, sino con suavidad; no con violencia, sino dulcemente y procuraré restablecer la paz». Siempre pidiendo la ayuda del Señor, como nos dice el santo.

La mansedumbre es necesaria para llevar una vida de oración y de unión con Dios. Las pasiones desordenadas suscitan distracciones, siguiendo las imaginaciones que van y vienen desordenadamente. Sobre todo debemos combatir la iracundia. Debemos vigilar y combatir para no dejarnos llevar por los caprichos de los impulsos desordenados que nos hacen cometer faltas continuamente.

Si queremos seguir por el camino de la perfección cristiana, siendo fieles a las mociones del Espíritu Santo, no debemos permitir que la ira y el mal genio se vaya apoderando de nuestra alma. «El Señor enseña su camino a los humildes» (Salmo 25, 9). Sólo las almas que no se dejan dominar por la iracundia y la cólera pueden escuchar la voz de Dios y seguir caminando por la senda estrecha que lleva a la perfección y a la eterna felicidad del Cielo.

San Francisco de Sales, le pedía a Jesús: «Señor enséñame a ser manso con todos, aún con aquellos que me ofenden o me son contrarios, y hasta conmigo mismo, de modo que no me desespere por mis defectos y recaídas».

Es muy difícil apaciguar en nosotros todos los resentimientos que hemos tenido a lo largo de la vida. Son callos del alma que, con la gracia de Dios y la protección de la Virgen Santísima, tenemos que extirpar de nosotros mismos. Con la fuerza del Espíritu Santo venceremos, como pedimos en esta oración «Ven, Espíritu Santo, dobla y vence mi dureza, calienta mi frialdad, endereza lo que me aparta de la mansedumbre».

Santo Tomás de Aquino dice que: «La mansedumbre enseñorea al hombre de sí mismo». El pleno dominio de sí mismo nos hace fuertes ante las contrariedades que trae la vida. Amemos al prójimo con mansedumbre para orientarlo hacia el bien, la verdad y la eterna felicidad del Cielo.

Como empezamos, terminamos, completando las palabras de Jesús: «Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestras almas».

Pablo VI tenía razón

Sin títuloPablo VI, ante su confidente Jean Guitton -gran y emblemático filósofo del siglo XX- hizo, poco antes de morir, esta confesión dramática: «Hay una gran turbación en este momento de la Iglesia y lo que se cuestiona es la fe. Lo que me turba cuando considero al mundo católico es que dentro del catolicismo parece a veces que pueda dominar un pensamiento de tipo no católico, y puede suceder que este pensamiento no católico dentro del catolicismo se convierta mañana en el más fuerte. Pero nunca representará el pensamiento de la Iglesia. Es necesario que subsista una pequeña grey, por muy pequeña que sea».

Años después, Guitton comentaba: «Pablo VI tenía razón. Y hoy nos damos cuenta que estamos viviendo una crisis sin precedentes. La Iglesia, es más, la historia del mundo, nunca ha conocido crisis semejante… Podemos decir, que, por primera vez en su larga historia, la humanidad en su conjunto es a-teológica, no posee de manera clara, pero diría que tampoco de manera confusa, el sentido de eso que llamamos el misterio de Dios».

(Fuente: José María Iraburu. Mala doctrina. Fundación Gratis date)

Hemos leído 125

Pablo

Volver a empezar

San José y Niño Jesús poniendo corona de floresTambién porque esta etapa se pude resumir así: Juan Pablo II quería y comprendía al Opus Dei; Benedicto XVI lo comprendía, pero no lo quería, Francisco ni lo comprende ni lo quiere. Y por otra razón más importante, que, a fin de cuentas, hablamos de la obra de Dios, no de la obra de los papas: la Iglesia de las catacumbas que viene se aparece mucho a la Iglesia española de 1931: el poder está en su contra y no caben medias tintas. Ya no sólo se va contracorriente, se va contra el poder, empeñado en destruir a la Iglesia y a la civilización cristiana. Traducido: no sólo no hay que aceptar lo políticamente correcto, sino que hay que revolverse contra ello. Y arriesgarse a perderlo todo… a volver a empezar. (Eulogio López – HISPANIDAD)

El Rosario, comunicación entre Dios y el hombre

El Rosario es el puente de comunicación entre Dios y el hombre, entre el Creador y la criatura, y este puente es Jesús. Sin Él nadie puede atravesar el abismo que va de la nada, que es el hombre, a la infinidad divina. Y santo Domingo hizo este puente transitable para todos. Los efectos de la altísima contemplación de los anacoretas, monjes y ascetas, los cuales, apartados del mundo, pasan la vida en las sublimes ascensiones del espíritu, por medio del Rosario, a su manera, se hacen también asequibles al gran número de los cristianos. (Josep Torras i Bages – CRISTIANDAD)

Fuerte tensión

¿Y a qué aspira hoy la comunidad eclesial, durante tantos siglos faro de Europa? En estos momentos existe una fuerte tensión, promovida justamente desde altísimas instancias, que parece intentar arrastrar a la Iglesia Católica hacia los dogmas del mundo, hacia doctrinas opuestas frontalmente a las de su mensaje evangélico que, desde su fundación, la tradición eclesial ha transmitido con sufrida fidelidad. Algunos se han empeñado en parecerse al mundo, mimetizarse en él, acogerse a su aprobación y a sus elogios y en obtener de lo políticamente correcto, la legitimidad moral que creen haber perdido. Una auténtica subversión pues de los valores del Evangelio. (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)

Vivir para el bien de los demás

Puede decirse que la vida fraterna entre seres humanos es el espacio perfecto para la purificación, pues supone morir a sí mismo constantemente, ganándose mutuamente para Cristo. Es una aventura fecunda el desafío de vivir para el bien de los demás, para la significativa tarea de encaminar la creación hacia Dios, y que sea salvada de manera integral. (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)

Pudor y castidad  (121)

Y esta suma conveniencia no es meramente por razones cuantitativas: un sacerdote célibe sale más barato, tendrá más horas libres para trabajar, será más fácilmente trasladable de una a otra función, etc. No, no va por ahí esa conveniencia del celibato -aunque también ésas son condiciones exteriores favorables-, pues muchos trabajadores casados trabajan tanto o más que otros solteros. No. El celibato apostólico nace de razones cualitativas, espirituales, relacionadas con la misteriosa fecundidad de la virginidad. En efecto, el celibato “dilata hasta el infinito el horizonte del sacerdote” y le conduce a una “más alta paternidad” (Sacerd. coelib. 56; cf 26, 30). (José María Iraburu)

La alegría pascual

Nunca, Señor, estuviste más cerca de la Resurrección que en la tarde de Viernes Santo y en el sepulcro. Nunca, María, se acercaba más ligera la madrugada de la alegría pascual que en las horas de la Soledad. ¿Por qué no gozarse ya sacerdotalmente en la cosecha divina que se acerca, a pesar de la cerrazón, de la noche oscura que nos agarrota? (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)

El padre Solá habla del demonio (37)

Si cogemos la Biblia llama la atención, si uno reflexiona, ver que en las primeras páginas de la Biblia ya aparece el diablo. Dios crea a Adán en el Paraíso, crea a Eva, y aparece la serpiente que es el diablo, que tienta a Eva; sin más ni más. No ha hablado de la creación de los ángeles, ni de los demonios, ni nada de eso. Aparece aquello. Después se habla varias veces de los ángeles, más que de los demonios, en el Antiguo Testamento. No se da ni un solo caso en el Antiguo Testamento de una posesión diabólica. Se habla del diablo, sí, pero posesión diabólica, nada. Como si no hubiese. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)