Montserrat
Tu purísimo amor
Oh Jesús mío, Tú sabes, solamente Tú sabes bien que mi corazón no conoce otro amor fuera de Ti. Todo mi amor virginal es anegado en Ti, oh Jesús, por la eternidad. Siento bien que Tu Sangre divina circula en mi corazón; no hay duda alguna que con Tu preciosísima Sangre ha entrado en mi corazón Tu purísimo Amor. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)
Nivel intelectual
También debemos tener en cuenta el enfoque utópico según el cual la evolución histórica de la humanidad ha alcanzado un punto que hace innecesario tomar en cuenta el pasado debido a los desarrollos políticos, sociales, económicos y tecnológicos que experimentamos a partir de fines del siglo XIX. Se trata de una posición determinista que habla en algunos casos del fin de la historia. Esta negación puede asimismo ser vista como parte de los esfuerzos actualmente desplegados para disminuir el nivel intelectual de la sociedad. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)
Marxismo en Italia
No es Gramsci quien introduce en Italia el pensamiento de Marx, sino tres pensadores mayores que él, que son Croce, Gentile y Labriola. A dos de ellos -a Croce y a Labriola- Gramsci se opone en el terreno de la especulación filosófica; al tercero -Gentile- en el de la praxis política, cosa que tiene más importancia de lo que parece. (Aquilino Duque – Razón Española)
Cortes de Cádiz y masonería
¿Y la integridad de la Patria? Las Cortes de Bayona de Pepe Botella iniciaron el movimiento separatista con absurdos e inoportunos proyectos. Lo confirmaron las Cortes de Cádiz, llegando a propagarle con una especie de proclama en que se hablaba de la tiranía secular de España sobre pueblos a que había dado con monumentos legislativos toda la civilización que tenían; se completó con la obra de las logias, que prepararon los trece pronunciamientos que estallaron desde el 14 al 20, en relación con los movimientos filibusteros a que puso coronamiento la traición de Riego en Cabezas de San Juan, obligando a disolverse un ejército de treinta mil hombres preparado con grandes sacrificios para el embarque. Se salvaron los principios liberales y se perdieron las colonias. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)
La esencia de la política
La esencia de la política -que le viene del fin humano común- no es, por tanto, el poder crudo, la efectividad; no es la fuerza o una virtud directiva cualquiera; tampoco la coacción o la soberanía, sino la regalità, la realeza. Porque la realeza no impone un fin convencionalmente sino que conoce los deberes anejos al gobernar y se determina por “las razones de su natural constitución”, esto es, por la justicia pues, como señaló Aristóteles, lo justo es el bien de la ciudad. (Juan Fernando Segovia – Verbo)
Aunque liberal
El que lee en nuestros periódico que tal o cual poeta es admirable poeta, aunque liberal; va y coge y compra en la librería aquel admirable poeta, aunque liberal; y lo traga y devora, aunque liberal; y lo digiere e inficiona con él su sangre, aunque liberal; y tornase a la postre el desdichado lector liberal como su autor favorito. ¡Cuántas inteligencias y corazones echó a perder el infeliz Espronceda! ¡Cuántas el impío Larra! ¡Cuántas casi hoy día el malhadado Bécquer! Por no citar nombres de vivos; que nos costara por cierto citarlos a docenas. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)
La mofa para amedrentar
Se está utilizando actualmente el procedimiento de la mofa para amedrentar a quienes se oponen al divorcio. A través del recurso facilón y plebeyo del chiste, el sarcasmo, la ironía mordaz se intenta descalificar a los adversarios sin entrar en la zona conflictiva del debate serio y hondo. Es una vieja táctica, bien conocida en épocas decadentes, y útil para discernir el grado de valentía y preparación de quienes se ven obligados a recurrir a ella. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)
El diccionario de la Lengua Española dice que «Libertad es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos». Un acto humano es el que una persona realiza con advertencia de la mente y con libre consentimiento de la voluntad. El acto humano es el uso responsable de la libertad humana. La libertad es el punto de partida de la perfección humana, base y fundamento de la regeneración de la Humanidad. La libertad consiste en querer el bien.
Al terminar el siglo XX se realizó, a nivel mundial, una consulta a los medios de comunicación -radio, prensa, televisión, agencias de noticias- : ¿Quién había sido el científico más destacado, el más importante del siglo? Votaron: el científico número uno del siglo XX fue el Dr. Albert Einstein, premio Nobel de Física. Guardo una hoja arrancada del bloc de notas personales, que el amigo Dr. Jordán Gallego Salvadores o.p., me dio después de haberle hecho una entrevista por Radio Barcelona (SER) (O.M. 666, domingos de 22 a 23 h), cuando era secretario del Secretariado para los No Creyentes del Vaticano. Es una nota escrita sobre la fe en Dios, que dejó muy clara el Dr. Albert Einstein, para lección de todos. Escribió: “La generalizada opinión, según la cual yo sería un ateo, se funda en un gran error. Quien lo deduce de mis teorías científicas, no las ha comprendido. No solo me ha interpretado mal, sino que me hace un mal servicio, si él divulga informaciones erróneas a propósito de mi actitud para con la religión”. Y añadía: “Yo creo en un Dios personal y puedo decir, con plena conciencia, que en mi vida, jamás he suscrito una concepción atea” (El documento está firmado por Albert Einstein en: Deutsches Pfarrblatt, Bundes-Blatt der Deutschen Pfarrvereine, 1959, 11.) “¡A buen entendedor pocas palabras bastan!” Gran documento del científico número uno del siglo XX, que debería estar escrito en lugares visibles y proclamado a todas las mentes jóvenes, con ansias de verdad y que valoran y admiran, a quienes buscan -como Einstein- el conocimiento científico y confiesan a Dios. El gran Blaise Pascal, hombre de fe católica, matemático, científico, físico, filósofo, escribía: “Solo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen”.
Aun cuando la moralidad dependa fundamentalmente del objeto, es preciso también considerar la intención del agente y las circunstancias para determinar en su totalidad la bondad o malicia del acto (Lucas Prieto – CRISTIANDAD)
* Una mentira nunca será una verdad, aunque lo diga la ONU en pleno o miembros de la jerarquía católica.