Pablo

Bondad o malicia del acto

san josé y niño jesús sonriendoAun cuando la moralidad dependa fundamentalmente del objeto, es preciso también considerar la intención del agente y las circunstancias para determinar en su totalidad la bondad o malicia del acto (Lucas Prieto – CRISTIANDAD)

Cautelas salvadoras

Todas estas cautelas salvadoras que la ironía diabólica ha ridiculizado hasta la pleamar de los mayores complejos en las alturas, silenciosas ante la inmoralidad en la literatura y en el arte, en el cine y el teatro, en la TV y en la calle, “aprobadas” por la complicidad de las prudencias dictadas por pactos confabulados entre las sinarquías de las sectas con los nuevos Judas, espléndidamente parapetados. (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)

Acudir a especialistas

¿Cómo debería actuar un católico varón que se siente mujer o viceversa? Ante todo, acudir a especialistas -no necesariamente católicos- que tengan en claro que la sexualidad humana está compuesta por el varón y la mujer y que el equilibrio y la plenitud interiores de quienes tienen este conflicto, se conseguirá cuando se acepte esta verdad. El “sentirse” de otro sexo es una cuestión psico-ambiental que puede y debe ser cambiada, para ser reencauzada en aquello que dará a la persona la auténtica felicidad y plenitud de sí: el aceptarse en su masculinidad o en su femineidad con la que nacieron.) (Javier Navascués entrevista al P. Álvaro Sánchez Rueda – AHORA-INFORMACIÓN)

Unidad comunitaria

La hermosa imagen de la vid ilustra la unidad comunitaria (cf. Jn 15, 4). Estando adheridos al tronco, que es el mismo Jesús, los vínculos fraternos se alimentarán de la sabia misericordiosa y, consecuentemente, los hermanos serán misericordiosos, como el Padre lo es (cf. Lc 6, 36). (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)

El padre Solá habla del demonio (31)

Segundo: no es lo mismo comunicar una idea o una imagen que tener una conversación. En los casos de hipnotismo se ha dado mucho eso que llaman glosolalia, pero es falso, no es glosolalia. Ya fue muy típico al principio que se descubrió la terapéutica (llamémosle así) de la hipnosis en Alemania, un hipnotizador hipnotizó a una chica de servicio, y ella en el sueño hipnótico, empezó a recitar unas cosas que nadie las entendía. No existían los magnetofones ni esas cosas, y buscaron rápidamente a ver quién podía descifrar aquello. Y un rabino dijo que era hebreo, era la Biblia. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

Pudor y castidad  (115)

La fecundidad de la virginidad es grande. El cristiano célibe, por su especial unión con Cristo Esposo, participa también de especial manera en el misterio fecundo de María y de la Iglesia. María es la virgen-madre. La Madre de Cristo es la Madre de la Iglesia, y la fecundidad inmensa de su gloriosa virginidad ha venido a constituirla como Nueva Eva, “madre de todos los vivientes” (Gén 3, 20). Por eso, dice San Juan Pablo II, “la maternidad divina de María es también, en cierto sentido, una sobreabundante revelación de esa fecundidad en el Espíritu Santo, al cual somete el hombre su espíritu cuando elige libremente la continencia “en el cuerpo”: precisamente la continencia “por el reino de los cielos” (24-III-1982). (José María Iraburu)

Cristianismo secundario

Es pues trastornar de arriba abajo la religión por este “cristianismo secundario” con cuya perspectiva el cristianismo es simplemente un medio, un instrumento al servicio de la apoteosis de la civilización terrestre que, por más que se empeñe en redimir al hombre, sólo consigue hundirlo más en su miseria moral. Precisamente hoy estamos sufriendo el ataque más virulento contra la moral desde el inicio de la era cristiana. Ciertamente la religión lleva como efecto la civilización, y así lo demuestra la historia de la Iglesia; pero no puede tener como meta ni por efecto principal la civilización en el sentido de perfeccionamiento terrenal: un sentido capaz de revolverse violentamente contra el hombre. (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)