
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
12 domingo Ago 2018
12 domingo Ago 2018
Posted in Sintonía con la jerarquia
¡Nosotros somos aquellos que creen que Dios es Padre: ésta es la luz! No somos huérfanos, tenemos un Padre y nuestro Padre es Dios. ¡Creemos que Jesús ha venido en medio de nosotros, ha caminado en nuestra misma vida, haciéndose compañero sobre todo de los más pobres y frágiles: ésta es la luz! ¡Creemos que el Espíritu Santo obra sin descanso por el bien de la humanidad y del mundo, e incluso los dolores más grandes de la historia serán superados: ésta es la esperanza que nos vuelve a despertar cada mañana!
La misericordia es la manera que Dios tiene de mirar al hombre y de tratar con él en todo lo que le constituye. ¿Te imaginas tú siendo discípulo misionero al estilo de los primeros discípulos de Jesús, saliendo por el mundo y concentrándote en lo esencial: dejándote mirar por Dios e intentando ver cómo te trata en todo lo que constituye tu existencia? Y descubriendo al mismo tiempo que es eso lo que tienes que hacer tú con todos los que te encuentres en la vida. La oración verdadera nos viste con el traje de la misericordia.
Basta mirar lo que está ocurriendo en Europa y en España para percatarse de que Beato Pablo VI no se equivocaba. Los expertos hablan ya de una Europa y una España no sólo envejecida sino socialmente depauperada e incapaz de asegurar el Estado del bienestar. Nuestra otrora pujante Castilla, ¿no es también un ejemplo elocuente?
Fomentará el divorcio con el pretexto de que otra compañía es «esencial». Aumentará el amor por el amor y disminuirá el amor por la persona. Invocará a la religión para destruir a la religión. Incluso hablará de Cristo y dirá que él fue el hombre más grande que jamás haya existido. Su misión -dirá- consistirá en liberar a los hombres de las servidumbres de la superstición y el fascismo, que nunca definirá.
El juicio de misericordia hacia el prójimo: Cuando no estamos en paz con nosotros mismos, inevitablemente vivimos en guerra con todos los que nos rodean. Y el primer signo de ello suele ser el juicio duro y desesperanzado hacia los demás. Sin embargo, la Pascua de Cristo nos posibilita formular un «juicio resucitado» hacia el prójimo. Detrás del «setenta veces siete» del evangelio, no se esconde meramente un precepto moral, sino el don de una esperanza resucitada.
Más allá de la primera entrada de la revolución sexual descrita en los documentos anteriores, en esta ocasión la Conferencia Episcopal Española, analizando las consecuencias del relativismo cultural y de las filosofías constructivistas, desenmascaraba el proceso de deconstrucción de la antropología cristiana. La ideología de género, fuertemente promovida por varios lobbies de presión, tiene como primer postulado negar la diferencia sexual (varón-mujer) afirmando que la sexualidad humana es un producto de la cultura. Deconstruida la persona humana en su diferencia, lo que queda es reconducir la identidad y la orientación sexual a una opción de la libertad individual al margen de criterios objetivos y desconociendo el carácter sacramental del cuerpo. Todo lo demás queda justificado por los principios de no discriminación y tolerancia.
Para terminar toda esta materia sobre la fe y sus “Variantes gérmenes” resta, Venerables Hermanos, oír, en último lugar, las doctrinas de los modernistas acerca del desenvolvimiento de entrambas cosas. Hay aquí un principio general: en toda religión que viva, nada existe que no sea variable, y que, por lo tanto, no deba variarse. De donde pasan a lo que en su doctrina es casi lo capital, a saber, la evolución. Si, pues, no queremos que el dogma, la Iglesia, el culto sagrado, los libros que como santos reverenciamos y aun la misma fe languidezcan con el frío de la muerte, deben sujetarse a las leyes de la evolución. No sorprenderá esto si se tiene en cuenta lo que sobre cada una de esas cosas enseñan los modernistas.
12 domingo Ago 2018
Posted in Dominicas
El Párroco
* Con la democracia, llegó el holocausto permanente de los niños por nacer. Y la eutanasia para enriquecer al Estado, a señores y señoras que viven a costa del «Pueblo soberano».
* El amor crece, no sólo por el aumento del sentimiento, porque el amor no consiste en sentir, sino en querer agradar en todo a la persona amada. Es cuestión de voluntad más que de sentimiento.
* Jesús dijo a Juan en el Jordán: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Justicia es la adecuación a la voluntad de Dios. Cristo viene a la tierra para cumplir la voluntad de su Padre.
* Gustavo Igounet, refiriéndose a Argentina, dice «¡Qué extraña paradoja!: la mayoría de los que están en contra de la pena de muerte para los delincuentes, están a favor del aborto, que es la pena de muerte para los angelitos». Es satanismo.
11 sábado Ago 2018
Posted in Artículos - Contracorriente
El primer sacerdote que pisó tierra mexicana fue el mercedario Bartolomé Olmedo, amigo, capellán y consejero de Hernán Cortés. Aunque en México no pudieron fundar los mercedarios hasta el año 1594 y así penetra, entre los primitivos habitantes de México, la devoción a la Virgen de la Merced, la semilla mariana que aportó el padre Olmedo dará su fruto y los mexicanos concentrarán su amor a María en Nuestra Señora de Guadalupe. En conclusión: con la evangelización de América, en la que la Orden de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción a la Virgen de la Merced se extendió y arraigó profundamente en todo el territorio americano. Con fundamento se puede afirmar que la primera advocación mariana de toda la América hispana fue y es la Virgen de la Merced: Panamá, Guatemala, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Argentina, Chile y en especial Perú tienen como advocación mayoritaria a nuestra Señora de la Merced. La devoción a la Virgen en Hispanoamérica será un rasgo distintivo de la religiosidad de estas gentes que quedará arraigado muy profundamente en la piedad popular del pueblo americano.
11 sábado Ago 2018
Posted in Hitos
Isabel
Posesión de todas las cosas que se ha aprehendido y experimentado, que vale tanto como decir posesión de nosotros mismos toda vez que nos conocemos sola y exclusivamente por medio de nuestras experiencias históricas. Lo cual, a su vez entraña relación a su insistencia en que a la memoria incumbe someterla a un arduo proceso de purificación como lo enseña San Juan de la Cruz. (Elizabeth Wilhelmsen – VERBO)
Ahora bien, ni las multinacionales ni el malvado capitalismo explotarían a los pueblos sin la connivencia de los gobiernos oligárquicos, cuyo ideal es, justamente, el “capitalismo de Estado”, que, éste sí, no es un fantasma: el Estado -que no ahorra sino que recauda impuestos y produce o fabrica dinero- y el capitalismo son connaturales, como observaron Schumpeter, Müller-Armack y otros. La esencia del capitalismo de Estado puede describirse sin necesidad de acudir a Lenin y otros camaradas con la conocida frase del condottiero Mussolini: “nada contra el Estado, nada fuera del Estado, todo para el Estado, todo a través del Estado”. Todo pertenece al Gobierno, cuando y como quiera. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)
Debemos considerar la vida religiosa en esta relación sólo si es una auténtica actividad femenina y por qué. Esto depende no de aquella actividad externa, como la tienen la mayor parte de las congregaciones de los últimos tiempos como fin específico de la orden: son el cuidado de los enfermos, educación, etc., se trata simplemente en verdad dentro de la orden de lo mismo que afuera y en relación a esto ningún nuevo tipo de actividad femenina. A esto se añade siempre lo que diferencia la realidad de la mujer religiosa de sus colegas de profesión mundana, y la actividad específica de la vida religiosa que no tiene paralelo en la actividad profesional femenina: la oración y el sacrificio.
Sin el calvinismo, los medios nuevos de la industria habrían sido encauzados y disciplinados por la moralidad católica, y el mundo de hoy habría sido totalmente diferente de lo que es en realidad. Estos nuevos medios habrían servido al bien común de la sociedad, en vez de servir a los medios particulares de individuos y de grupos de presión. Pero el calvinismo desvió el nuevo progreso económico e industrial hacia una mentalidad y una psicología con una inseguridad interna, insistiendo en que el individuo, como tal, se enriqueciera y de esta manera simbolizara su salvación para todo el mundo y para sí mismo. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)
El profeta Daniel nos describe el juicio y condenación de aquellos dos jueces, perversos magistrados del pueblo: el justo castigo ya en este mundo. Grande es la responsabilidad de políticos, gobernantes y jueces que están al frente de una sociedad corrompida como ellos. Muchos políticos ya en este mundo reciben el castigo por las leyes anticristianas, e incluso antinaturales, que han aprobado. El político sabe bien que todo poder sin Dios corrompe. (Jaime Solá Grané)
Responde a toda la ideología liberal considerar que la libertad siempre es buena, justa y aceptable. Adam Smith nos presenta el “sano egoísmo individual” como el resorte máximo de toda la economía. Entonces, la economía, para los liberales no tiene límite alguno, ética ni regulación que no sea el progreso indefinido y la aplicación de la ley de la oferta y la demanda. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)
¡Penitencia, penitencia, penitencia!, clamó el Ángel con voz fuerte. Y mientras Dios sigue castigando al mundo por sus crímenes, “por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre”, se espera, con la confianza melancólica de las palabras de Jean Madiran (Demain, le Pape), la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, la consagración de Rusia por el Santo Padre en unión con todos los obispos del mundo, condición divina, condición esencial, condición inamovible -porque Dios no se muda-, condición que los pueblos esperan ver cumplida para asistir entonces al ciertísimo triunfo final del Corazón Inmaculado de la Virgen Santísima. Demain, le Pape… (Ricardo Dip – VERBO)