Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos diarios: 18 junio, 2015

Chispicas 21

18 jueves Jun 2015

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chispicasVERDADERA MADRE

En la Constitución dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium”, del Concilio Vaticano II, la Iglesia pretende y quiere que los católicos conozcamos nuestros deberes con nuestra Madre del Cielo. “Pero a la vez unida, en la estirpe de Adán, con todos los hombres que necesitan de la salvación; y no solo eso, sino que es verdadera madre de los miembros (de Cristo),…. por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son miembros de aquella Cabeza”. (53)

MISERICORDIA DIVINA

En la canonización de Santa Faustina Kowalska, la mensajera de la Divina Misericordia, San Juan Pablo II dijo, el 30 de Abril del 2000: “Quiero transmitir al nuevo milenio y a todo el mundo este mensaje de la Divina Misericordia, para que conozcan mejor el verdadero rostro de Dios Misericordioso”. Jesucristo le dijo a Santa Faustina: “Que los más grandes pecadores (pongan) su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico”.

DEFENDER A LA IGLESIA

Ramiro de Maeztu decía que “ser es defenderse”; Transigir es autodestruirse, ser tolerante con los errores y las herejías es autodemolerse. Ya el Beato Pablo VI, dijo que estamos en los tiempos de la “autodemolición de la Iglesia”. Y en nuestros días, el Santo Padre Francisco nos ha convocado a los católicos para que defendamos a la Iglesia de sus enemigos externos y los internos, porque “el demonio quiere que la Iglesia sea mundana, muy mundana”, que deje de ser la Iglesia de Cristo. Combatamos los nobles combates de la fe en defensa de nuestra santa madre Iglesia, bajo las banderas de Cristo Rey y María Reina.

HISPANIDAD

Daba los Ejercicios de San Ignacio de Loyola, en una casa de espiritualidad; había varias novicias hispanoamericanas y una me dijo: Padre yo no soy latinoamericana, yo soy hispana porque hablo en español no en latín. San Pío X se congratulaba, ante Monseñor Jara el 22 de noviembre de 1908, de que los países sudamericanos manifiestan la gratitud y el afecto que deben a España por haberles dado su fe, su lengua y cristiana civilización”. El Papa Pío XI, ante Alfonso XIII, dijo: “La maravillosa epopeya de aquellas navegaciones que tan vastos campos de benéficas y pacíficas conquistas abrían a la fe católica en el Nuevo Mundo y muchas partes del mundo viejo”. Los ladridos de la Leyenda Negra vienen de los necios sin corazón.

FRANCO

“A la hora de su muerte todos los Obispos diocesanos loaron la ejemplaridad de vida, el amor a la iglesia, la inspiración cristiana de su servicio a España: y lo publicaron en sus Boletines Oficiales. Al terminar la guerra en 1939, Pío XII había señalado como una garantía de esperanza para el rumbo católico de España “los cristianos sentimientos de que ha dado pruebas inequívocas el Jefe de Estado” y tantos colaboradores. El mismo Papa en 1953 inscribió a Franco entre los poquísimos miembros de la Suprema Orden de los Caballeros de la Milicia de Jesucristo, la cual –además del reconocimiento de servicios meritorios a la Iglesia- supone religiosidad probada y vida ejemplar, y exige la Profesión de fe. Su religiosidad era, pues, eclesial y católica. (Obispo, José Guerra Campos)

LEE LAS CONFESIONES

Dios ha creado todas las cosas para nosotros, para que usándolas bien, nos santifiquemos en la tierra y seamos felices eternamente con Él en el Cielo. Los ciudadanos del “mundo” usan las cosas porque les gustan, les divierte, se lucen, se enriquecen. A si lo hizo muchos años el africano Agustín, uno de los grandes Santos Padres de la Iglesia, que se convirtió en su madurez. Lee las “Confesiones” de San Agustín, obra escrita hacia el año 400, que ha convertido a multitud de hombres y mujeres, caídos en la corrupción y la esclavitud del pecado. El santo dice: “Yo, Señor, me confieso a ti para que lo oigan los hombres, a quienes no puedo demostrar que digo la verdad. Pero, aquellos a quienes la caridad abre los oídos, esos sí que me creerán”

               CARIDAD

“Vuestra caridad sea sin fingimientos; detestando el mal, adhiriéndoos al bien; amándoos cordialmente los unos a los otros, estimando en más cada uno a los otros, con un celo sin negligencias, con espíritu fervoroso, sirviendo al Señor; con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación, perseverantes en la oración; compartiendo las necesidades de los santos practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Tened un mismo sentir los unos para con los otros, sin complaceros en la altivez; atraídos más bien por lo humilde; no os complazcáis en vuestra propia sabiduría. Sin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien ante todos los hombres”. (Rom. 12, 9-17)

 

Padre Cano  m. C. R.

 

Ciencia y fe 3: la responsabilidad del científico

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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¡Hola de nuevo, querido lector! ¡Hoy disfrutamos aquí de un día glorioso de primavera! Hace tan buen día y me encuentro tan bien, que más que escribirte  desearía conversar contigo, para transmitirte mi optimismo en una jornada tan agradable. Especialmente, si estás postrado o enfermo. Por eso te pido que me hagas un sitio a tu lado, aunque sea un rinconcito, para que me siente a  hablarte sobre un asunto que ya te planteé la semana pasada;  la responsabilidad del científico.Por-cada-articulo-cientifico-firmado-por-una-mujer-como-autora-principal-hay-dos-liderados-por-hombres_image_380

A la vista de lo expuesto en artículos anteriores, queda claro que la Ciencia moderna ha sido soportada fundamentalmente por cristianos, católicos y creyentes. Eso es lo que nos dice la Historia de forma contundente y evidente: No es una verdad chica o una verdad con sordina. Es una evidencia histórica abrumadora. Un dato objetivo, al margen de creencias u opiniones.

Es entonces razonable ver en la Ciencia un don de Dios, como aventuraba hace dos semanas. Relacionar a Dios con la Ciencia es consecuencia inmediata a poco que sepamos interpretar ese mensaje milenario que se traduce –  evento tras evento – en un progreso científico continuado.

No es preciso ser cristiano para ver esa evidencia; es suficiente tener buenas entendederas y carecer de prejuicios. Podría ser una casualidad que la Historia de la Ciencia estuviera tan aderezada de cristianos, pero recurrir al azar es el recurso desesperado  de quien no tiene argumentos.

Siendo la inspiración científica algo que viene entregado gratuitamente por Dios – por el Dios cristiano,  me atrevo a decir a la vista de la evidencia, surge como otra consecuencia razonable, la responsabilidad del científico en realizar un buen uso de esa dádiva. Pero, ¿qué es “realizar un buen uso”?

Parece evidente que, en una primera instancia, el mejor uso que se puede hacer de un conocimiento es  ponerlo al servicio de la Verdad, al margen de influencias mundanas (subvenciones, rentabilidades, influencias políticas,… pasiones personales) que no harían más que desvirtuar ese conocimiento.

En una segunda instancia, parece que el “buen uso” de un regalo es utilizarlo en la intención de quien nos lo hace.

Por ejemplo, si regalo un palo de jockey a mi sobrino, es para que aprenda a jugar al jockey con él o, si es muy niño, para que lo utilice como caballito hasta que aprenda a jugar al jockey, pero en ningún caso para que me lo rompa en el lomo.

Es cierto que podría ser lo contrario, pero entonces la Ciencia se encontraría en un camino sin salida, como el sobrino, que aunque llegara a jugar al jockey y ganar partidos, no dejaría de ser un gamberro y, en caso de persistir en romper lomos, llegaría a ser un verdadero animal, en contraposición a lo que entendemos por hombre.

 

Así es el camino de la Ciencia y esa es la responsabilidad del científico. La Ciencia, don de Dios a los hombres, puede estar bien o mal utilizada, según sirva a la Verdad o sea manipulada por el hombre para su provecho material y en detrimento de esa Verdad.

Por ejemplo, las leyes de la genética que definió el monje agustino Mendel, han servido para que toda la humanidad se beneficie de los avanzados resultados del conocimiento genético,…y para la manipulación genética de los seres humanos. Lo mismo que veíamos en relación a la radiactividad; rayos X y bomba atómica. ¡Qué caminos tan divergentes! ¡Qué usos tan distintos de un palo de jockey!  Pero, ¿Cuál es el bueno?

No voy a divagar sobre cuál es el buen uso. No estamos ni tú ni yo, lector, para divagaciones. Los enfermos tenemos eso, que vamos a lo práctico porque el tiempo acucia.

Por eso voy a recurrir al más rotundo sentido común; si la inspiración de la Ciencia viene del Dios cristiano, de Jesús, es evidente que su desarrollo debe estar en la línea de Su enseñanza. ¿Iba Dios a inspirar al hombre para que hiciera algo distinto a lo que nos enseñó? Es evidente que no, eso sería un absurdo.

Entonces ¿ha de estar el científico, en su labor, esclavo a la religión cristiana?

¡En absoluto! Eso sería traicionar el don de la libertad que Dios ha dado al hombre y cuyo ejercicio le hace adquirir su condición de hombre!

Esa libertad bien ejercida es la que desarrolla la Ciencia en su camino de beneficio para la humanidad , y esa libertad mal gestionada, es la que crea los monstruos pseudocientíficos, tan temibles. Es aquí donde aparece la responsabilidad del científico.

El científico tiene la responsabilidad de ejercer  libremente su ciencia, y la de evitar que esa ciencia discurra por caminos aberrantes, o pueda llegar a situaciones aberrantes. Para ello, ha de tener su mente abierta y libre para recibir la inspiración divina, y su corazón atento a las enseñanzas de Quien le inspira,  todo ello para evitar dejar de servir a la Verdad, último fin de la Ciencia.

Lo dicho sobre la responsabilidad del científico, puede extenderse al divulgador de la Ciencia. Quien divulga sobre la Ciencia, con mentira, maliciosamente, para crear confusión o  dirigir hacia el error, es como quien escandaliza. Más le valiera atarse una piedra al cuello y echarse al agua.

 

Bueno, querido lector, te dejo por hoy. Gracias por haberme dejado estar un ratito a tu lado. Me ha hecho bien.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

José Cepero.

Mensajes de fe 38: la confesión

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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¿TIENES LAS MANOS SUCIAS?confesion

No, seguramente no. Tú eres amante de la higiene, de la limpieza. Pero hay muchos que tienen sucia la conciencia. ¡Bah!. No me digas esta tontería de que no robas ni matas… Si repasamos los Mandamientos de la Ley de Dios, sin escrúpulos ni complejos enfermizos, nos damos cuenta de que muchas veces ofendemos a Dios y somos tan duros de corazón, que no llegamos a entender que Dios es AMOR. Y no hay demostración mayor del amor que el perdón. Y como que Dios nos ama infinitamente, siempre está dispuesto a perdonarnos. «Cada pecado en sí mismo -dijo alguien-es un agujero de amor.» O sea, una ocasión en que hemos falseado o despreciado el amor de Dios. Pero podemos llenar este agujero de amor, con el perdón que siempre nos concede Dios si se lo pedimos en la forma que El quiere que le pidamos.

¿QUIÉN INVENTÓ LA CONFESIÓN?

No ha sido la Iglesia. La confesión ha sido instituida e inventada por Jesucristo. Lo dice la Biblia: «Al atardecer del día de Pascua, el primero después del sábado, estaban reunidos los discípulos a puertas cerradas por miedo a los judíos. Se presentó Jesús, se puso en medio de ellos y les dijo: -¡Recibid el Espíritu Santo! A quienes vosotros perdonareis los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retuviereis les serán retenidos» (Evangelio de San Juan, XX)

¿CUÁL ES EL PEOR PECADO?

Ciertamente el fariseísmo, o sea, el orgullo. Es orgulloso el que dice que no tiene pecados, que él ya tiene su moral, su ética, que ya sabe lo que tiene que hacer, que él y solamente él determina cómo debe obrar, que a la hora de la muerte ya se convertirá, que se confiesa diariamente con Dios, que acepta sus responsabilidades y no teme condenarse, que la confesión infantiliza… Todos estos pretextos son máscaras de HIPOCRESÍA, de COBARDÍA, o de INCONSCIENCIA…

TODOS PECAMOS

Todos nos hemos de convertir. Fallamos en nuestros deberes con Dios -por falta de fe, por no orar, por indiferentismo religioso, por blasfemar, jurar en falso, faltar a Misa los domingos y fiestas de precepto-. No digamos de nuestros baches contra el prójimo: padres que no educan bien a sus hijos, hijos que no les respetan y les disgustan gravemente. También hay monstruosidades en la vida matrimonial cuando se comete el crimen del aborto, del adulterio, de la prostitución. Jóvenes que malgastan su dignidad con la droga, con la inmoralidad en sus relaciones con el otro sexo, con la masturbación destruyendo sus energías. Pecados contra la justicia, con fraudes, con estafas, con engaños económicos, con abusos sobre el prójimo, con calumnias, con mentiras graves…

LO MÁS FÁCIL DEL MUNDO

Cuando uno lleva algún tiempo sin confesarse -pongamos un año, cinco, veinte, cuarenta o más-se le hace una montaña insalvable la confesión. Quizá incluso se le ha olvidado lo más elemental del catecismo. Quizá ni se acuerda de hacer la señal de la Cruz… Comprende, de alguna manera, porque tiene remordimientos, que debería confesarse, pero se excusa diciendo que no sabe… Y ESTA ES LA PEOR TENTACIÓN EN QUE PUEDE CAER EL HOMBRE. Porque confesarse es fácil. Requiere sólo una condición…

SINCERIDAD

Lo único que se necesita para confesarse es querer confesarse bien. Aparta de tu imaginación todos estos complejos de que no sabes y de que para ti esto es un disco rayado. Sin dramatismos, sin neurastenias, te presentas al confesionario. Hablas al sacerdote y le expones el tiempo que hace que no te has confesado, le explicas lo que te das cuenta son pecados en tu vida. Y después, con valiente humildad, le pides al sacerdote te pregunte y le contestas exactamente, tal como te acuerdes, sobre los hechos y veces en que hayas faltado. En menos de cinco minutos se puede hacer una confesión estupenda aunque se llevare medio siglo sin confesase. ¡Palabra!

EL GRAN PELIGRO

Repitámoslo: Santa Teresa de Jesús -que no era una mujer tonta- y San Francisco Javier -que no era un misionero ni un cura de cortos vuelos- nos dicen que muchos van a confesarse y se confiesan mal porque EXPRESAMENTE se callan pecados mortales de los que se acuerdan. Y como la confesión se hace a Dios por medio del sacerdote, es un engaño, una mentira, una falsedad, que impide el perdón divino. Por esto, en nuestras confesiones no nos quedemos con espinas que nos torturan interiormente, y peor todavía si hace algún tiempo o quizás años que lo hacemos así. Porque entonces todas las confesiones y comuniones son sacrílegas, hasta que no hagamos como aquel hijo pródigo del Evangelio que se presentó a su padre con la herencia despilfarrada, harapos y miserias, y después comenzó para él su vida de hijo predilecto. Que nuestras confesiones no sean mentirosas, comediantes, falsas, sacrílegas.

EL SECRETO DE LA ALEGRÍA

Hay mucha gente enferma de los nervios, muchos complejos y, lo que es peor, muchos hombres y mujeres, mucha juventud amargada. Fruto de ello son matrimonios divididos, hogares rotos, evasiones estúpidas, hasta los suicidios, las vidas «dobles» y los fracasos pesimistas de muchos. ¿Cuál es la causa? No es la falta de dinero, ni de cultura, ni de comodidades, ni de caprichos. Realmente, la raíz de tantas náuseas, de tantas conciencias asfixiadas, de tantas angustias interiores, radica únicamente en que muchos NO SE CONFIESAN. Porque la alegría brota de la gracia de Dios. Y el hombre en pecado, aunque lo disimule o se atrofie, en momentos de lucidez, sabe que no es feliz. La experiencia es la mejor escuela que enseña que el hombre y la mujer, el joven y la muchacha, que se confiesan a menudo, tendrán sus problemas y tentaciones, pero siempre flota en su existencia el optimismo, la felicidad, la alegría. Porque la confesión es un abrazo con Dios, al que le hemos costado la pasión y muerte de Jesucristo, y confesarse es limpiar nuestra alma totalmente. Porque DIOS SIEMPRE NOS ESPERA Y SIEMPRE NOS PERDONA CUANDO NOS CONFESAMOS BIEN, POR ENORMES, ASQUEROSOS Y MONSTRUOSOS QUE FUEREN REALMENTE NUESTROS PECADOS.

¿CUÁNDO NOS HEMOS DE CONFESAR?

La Iglesia nos manda por lo menos confesar una vez al año los pecados mortales. Pero ducharse, bañarse o lavarse las manos una vez al año no sería un dechado de pulcritud. El cristiano que es consciente se confiesa a menudo. Porque sabe que O CONFESIÓN DE LOS PECADOS MORTALES O CONDENACIÓN ETERNA EN EL INFIERNO. No basta: arrepentirse de los pecados con un acto de contrición para comulgar. Es imprescindible la confesión previa si se tienen pecados mortales. Así lo enseña la Iglesia desde siempre y nadie lo ha cambiado. No hay que decir que hay momentos en que la confesión, por sí misma, obliga inmediatamente. ¿Cuándo?..

EN PELIGRO DE MUERTE

La mayor responsabilidad que pueden tener unos familiares es permitir que un deudo suyo, muera sin confesarse, dándose cuenta de la gravedad de su caso. Si aquel enfermo estuviera en pecado mortal y muriera sin arrepentirse, por no ofrecerle la ocasión de confesarse, para siempre jamás quedaría este deber en aquellos que decían que le amaban. Cuando es imposible confesarse, por ejemplo, en un accidente mortal de carretera o en circunstancias similares, entonces sí, basta el ACTO DE CONTRICIÓN -o sea, el rezo del «Señor mío Jesucristo»-para obtener el perdón de los pecados.

HÁGANOS CASO.

No es cuento ni fantasía. Dios siempre nos espera. Si hace tiempo que no lo hace, hágalo lo más pronto posible. Arrodíllese ante el sacerdote con fe. No se fije en él. Fíjese en quién está detrás de él, extendiendo sus brazos para abrazarlo con un abrazo de padre… Dios, es nuestro Padre, y esto es lo que tenemos que descubrir en la confesión… y si Él es nuestro Padre nosotros somos ese hijo olvidado y contradictorio que necesita urgentemente de la amistad de Dios… Y si todavía dudas y no te decides, pídelo con TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen, que Ella te dará el empujón de Madre para que vuelvas a vivir como hijo de Dios.

El día tiene 1.440 minutos. Muchos de estos minutos los empleamos tontamente. ¿Es mucho dedicar algunos minutos para asegurar nuestra salvación eterna? «SÓLO EL ENTENDIMIENTO DIVINO PUEDE COMPRENDER LA GRANDEZA DE MARÍA», decía Pío IX al definir el dogma de la Inmaculada Concepción. He ahí por qué un cristiano de verdad cada mañana y cada noche consagra el mejor tiempo de su jornada rezando las TRES AVEMARÍAS a nuestra Madre.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Meditación 51: la casa de Nazaret

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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1º Vida de obediencia. -Es una consecuencia del orden. -Cuando todos mandan, o cuando nadie obedece, no puede haber nada ordenado..; es, por tanto, necesaria la vida de obediencia, donde ha de haber vida verdaderamente ordenada y regulada. -Nazaret, modelo de orden, lo es también de obediencia.

La_ciudad_de_Nazaret_01-maquetaLa importancia de esta vida nos la da el Evangelio… Casi no dice nada de la vida de Nazaret…, fue la parte más larga de la vida de Jesús, y toda ella la resume en dos palabras…, pero en estas palabras hace resaltar que la vida de Nazaret fue vida de obediencia sobre todo. -Jesús, estaba sujeto a sus padres… Ma­ría a José… José, a la voluntad de Dios. -De suerte, que allí todos obedecían y ni un momento hadan su voluntad propia, sino la de Dios, por medio de la obediencia.

Penetra bien en este pensamiento, y pide a la Santísima Virgen un conocimiento práctico de él: que sólo con la obediencia podremos cumplir la voluntad de Dios. -Ese es nuestro fin, servir a Dios…; el que sirve, debe hacer la voluntad de su señor…; luego tenemos que hacer siempre la voluntad de Dios.

Pero esta voluntad, a veces es oscura y difícil de conocer…; otras, el amor propio nos ciega, para que no la veamos…; otras, es el demonio el que se empeña en oscurecerla; con tentaciones y astucias diabólicas, y así apartarnos de la fuente y causa de la santidad, que es el cumplimiento de esa voluntad de Dios. -¿Qué hacer entonces?… ¿Dónde buscar la solución?…, ¿Cómo acertaremos con lo que Dios quiere?;.. Sólo con la obediencia. Con ella, no se cumple la voluntad de un hombre, sino la de Dios, que por él nos manda.

2º El modelo. -Y la gran lección práctica es Nazaret. Jesús y Ma­ría no ven en la obediencia algo accidental y pasajero, sino esencial y permanente… y por eso toda la vida de Jesús será modelo de obediencia…

Ante todo y sobre todo, obedecer…; ese era su plan y su programa de vida. -Y, ~in embargo, ¿quién era Él… y a quién obedecía?.., Ahora, a sus padres, que, aunque muy santos, dlstab.an infinitamente de su santidad… ¡Cuánto mejor sabía Él siempre lo que tenía que hacer y, no obstante, no quiere saber más de lo que le manda la obediencia! -Y la Santísima Virgen, con tal modelo delante, ¿qué haría ante los deseos y disposiciones de su esposo?

Quédate un día entero a vivir en aquella casita y verás, desde la mañana a la noche, una paz inalterable…, una tranquilidad celestial… Pues bien, todo eso es por la obediencia. -¡Qué espectáculo para los ángeles del Cielo, que estarían extáticos y pasmados al ver esta sumisión de los más superiores a los mas inferiores!… Y, sin embargo, ¡qué dependencia más completa y total y absoluta de la voluntad del que representaba a Dios, aunque fuera inferior!…

3º Cualidades de esta obediencia. -¿Cómo se obedecía allí?.. Con prontitud exterior y con alegría interior. -No olvides estas dos partes de la obediencia no basta hacer exteriormente lo que te mandan es indispensable el espíritu de sumisión interior…, el rendimiento de juicio y la sumisión de voluntad.

Además allí se obedecía en todo: en lo agradable y en lo desagradable…, en lo grande e importante y en lo pequeño… hasta en los más pequeños detalles. -En la obediencia, todo es importante…; un solo detalle puede desvirtuarla. -Hay que obedecer, totalmente, sin que al obedecer pongas algo de tu voluntad propia… Piensa en esto: ¿cuántas veces obedeces a tu modo…, cuando tú quieres…, cuando a ti te parece.., cuando a ti te gusta? Quieres obedecer, pero a la vez hacer tu gusto cumplir la voluntad de Dios, pero sin dejar la tuya… ¡Qué lástima! ¡Qué obediencia tan pobre! ¡Qué poco le agrada a Dios! -Mira a Jesús…, contempla a Ma­ría y aprende.

En fin, una obediencia sobrenatural, con espíritu de fe, mirando a Dios y no a quien manda. -Mira en el superior, una imagen de -Cristo, y ya sea esta imagen hermosa o grosera, no te debe importar…; no obedezcas por simpatías…, por cariños y afectos…, por agradecimiento…, por no disgustar al superior que te manda…; todo eso es muy humano… Obedece a Dios y sólo a Dios… nunca a los hombres como tales, sino en tanto en cuanto representan a Dios.

4º Frutos de la obediencia. -1º La gloria de Dios…, pues por la obediencia, el alma va directamente a Dios. -2º Él sacrificio y mortificación que supone…; no hay nada más meritorio que este sacrificio en el que ofreces a Dios tu libertad y tu voluntad. -3º La posesión de Dios…; así es como Dios te posee y es tu Dueño y Señor; de lo contrario, serás tú y no Él quien te posea. -4º Con la obediencia vienen otras muchas virtudes: la humildad…, el vencimiento propio…, la vida de fe…, la alegría y la paz de la conciencia tranquila, son frutos de la confianza en Dios que trae consigo la obediencia.

5º Tu obediencia. -Examina ahora ante Jesús y Ma­ría tu obediencia… ¿También haces que la obediencia sea en tu vida algo accesorio y pasajero obedeciendo a temporadas…, cuando te sale así o te viene bien…, o tienes ganas…, o te agrada lo que te mandan? O al contrario, ¿trabajas porque sea tu obediencia lo más esencial y permanente en tu vida espiritual, obedeciendo siempre…, en todo…, con detalles…, prontamente…, con sumisión de juicio y de voluntad…, con espíritu de fe? -¿Obedeces con alegría, deseando que te manden algo, aunque te cueste, y dando así libertad y confianza a tu superior, para que te mande?… ¿Cómo la Virgen y San José se hubieran atrevido a mandar nada a Jesús si no hubieran visto el placer y la alegría que le causaba la obediencia?

Pide a la Santísima Virgen, que ya que quieres vivir su vida de esclavitud, comprendas que ésta consiste, antes que nada, en la vida de obediencia… Fíjate bien: no en obedecer alguna que otra vez, sino en la vida de obediencia…, o en la obediencia por toda la vida.

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Segunda venida de Cristo

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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canoA lo largo de los siglos, se ha dicho muchas veces que el fin del mundo será tal fecha. Y el mundo sigue. También que Jesucristo va venir tal día para juzgar a vivos y muertos. Del libro de religión que hemos leído varias veces recordamos que antes de la venida triunfal de Jesús se han de cumplir los siguientes acontecimientos que predice el Nuevo Testamento: la predicación del Evangelio en todo el mundo, la apostasía universal, la conversión de los judíos, el advenimiento del Anticristo y grandes calamidades.

Jesús asegura que “será predicado el Evangelio del reino en todo el mundo, testimonio para las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mt 24, 14); “Mirad que no os engañe nadie. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos” (Mt 24, 4).

Jesús anunció también la apostasía universal: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” (Lc 18, 8); San Pablo lo recordaba a los primeros cristianos: “Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía, ha de manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición” (2Tes 2, 3).

En contraste con esta apostasía casi general, se producirá la conversión de los judíos: “No quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, no sea que presumáis de sabios: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la totalidad de los gentiles, y así todo Israel será salvo, como dice la Escritura: Vendrá de Sión el  Libertador; alejará de Jacob las impiedades. Y esta será mi Alianza con ellos, cuando haya borrado sus pecados” (Rom 11, 2527).

La venida del Anticristo aparece ya en las cartas de los Apóstoles: “Hijos míos, es la última hora. Habéis oído decir que iba a venir un Anticristo… Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo” (1Jn 18 y 22);  “Entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la manifestación de su Venida” (2Tes 2, 8).

Jesús anunció también grandes calamidades: “Oiréis también hablar de guerras y de rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso tiene que suceder, pero todavía no es el fin. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. Pero todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todos los hombres por causa de mi nombre” (Mt 24, 69).

Cristo Nuestro Señor vendrá de nuevo a la tierra rodeado de majestad al fin del mundo. Jesús lo anunció repetidas veces: “El Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles” (Mt 16, 27); “entonces aparecerá el estandarte del Hijo del Hombre en el cielo, y se levantarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande” (Lc 21, 27).

El Señor no quiso revelar el momento en que sucedería su segunda venida: “El Cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mc 13, 32).

Lo importante no es saber el momento de la segunda venida de Jesús, sino estar preparados para ese día: “Cuanto al tiempo y a las circunstancias no hay, hermanos, para qué escribir. Sabéis bien que el día del Señor llegará como el ladrón en la noche” (1Tes 5, 12).

Padre Manuel Martínez Cano, mCR

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Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

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