Isabel

La Iglesia Madre y Virgen

La Iglesia, contemplando su profunda santidad e imitando su caridad y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, se hace también madre mediante la palabra de Dios aceptada con fidelidad, pues por la predicación y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por obra del Espíritu Santo y nacidos de Dios.

Y es igualmente virgen, que guarda pura e íntegramente la fe prometida al Esposo, y a imitación de la Madre de su Señor, por virtud del Espíritu Santo, conserva virginalmente una fe integra, una esperanza sólida y una caridad sincera. (Lumen Gentium 64)

La mujer más cariñosa

La mujer es más pura que el hombre. Ya lo hemos dicho, es el elemento pasivo en la concepción. Y como al Señor le gusta apacentarse entre azucenas, al verlas más puras se comunica más a ellas.

La mujer es más afectiva y cariñosa que el hombre. También la hizo Dios así, pues los niños y los mayores necesitan mucho cariño. Y como Dios es amor (Jn. 4, 8), y el cristianismo se reduce a amar a Dios y al prójimo por Dios (Mt. 22, 37-40), el Señor se entrega más a quien más ama.

Y así podríamos seguir dando razones, “todas a favor de las mujeres”. Voy con la última. El alma de la mujer, como dice San Agustín y Santo Tomás, es igual que la del hombre. Las diferencias de mujer y varón son somáticas solamente. (P. Jesús González-Quevedo, s.j.)

Sínodo de la familia

La “Relatio synodi” en cuanto tal no tiene ningún valor magisterial, es solamente un documento entregado al Papa para que él tome una decisión. En consecuencia, se puede esperar que en una exhortación apostólica postsinodal el Papa determine con claridad la línea a mantener.

La familia es una relación de amor

El amor es una gran fuerza en las relaciones. La familia es un lugar donde las dinámicas de amor entre un hombre y una mujer trabajan por sí mismas en el mundo real. El compromiso, la fidelidad, el perdón, la disciplina, la creencia. . . todas estas, y más, se despliegan ante los ojos del niño. Sin un papá esta parte tan importante de una familia simplemente no estará ahí para instruir al niño. No tener un padre presente en casa es una gran pérdida en ese sentido. (Rel)

Cuentos de niños

Un niño de 10 años estaba parado frente a una tienda de zapatos en el camino, descalzo apuntando a través de la ventana y temblando de frío. Una señora se acercó al niño y le dijo: “Mi pequeño amigo, ¡que estás mirando con tanto interés en esa ventana?”.

“Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos”, fue la respuesta del niño.

La señora lo tomó de la mano y entraron a la tienda. Le pidió al empleado media docena de pares de calcetines para el niño. Preguntó si podía darle un recipiente con agua y una toalla.

El empleado le trajo lo que pidió. Ella llevó al niño a la parte trasera de la tienda, le lavó los pies y se los secó.

Para entonces el empleado llegó con los calcetines. La señora le puso un par al niño y le compró un par de zapatos. Juntó el resto de los calcetines y se los dio al niño. Le acarició la cabeza y le dijo: “¡No hay duda pequeño amigo que te sentirás más cómodo ahora!”. Cuando ella daba la vuelta para irse, el niño le agarró la mano y mirándola con lágrimas en los ojos, le preguntó: “¿Es usted la esposa de Dios?”.

La mujer

Edith Stein

Así el acceso de la mujer a las múltiples ramas profesionales puede ser ciertamente una bendición para toda la vida social, la privada y la pública, si conserva el otro específicamente femenino. De nuevo podemos dirigir nuestra mirada a la Madre de Dios. María en las bodas do Caná: su mirada silenciosamente atenta lo ve todo y descubre dónde falta algo. Y antes que nadie lo note, antes que se produzca un bochorno, ya ha ofrecido la ayuda. Encuentra el remedio y los caminos, da las instrucciones necesarias, todo completamente en el silencio, sin hacerse notar. Que éste sea el modelo de la mujer en la vida profesional. Que allí donde se encuentre, cumpla en silencio y en obediencia su servicio, sin pretender para sí la atención o el reconocimiento, y que igualmente considere con mirada atenta las situaciones, descubra dónde hay una deficiencia, dónde alguien necesita ayuda y actúe en lo posible sin hacerse notar arreglando todo cuanto esté en su mano. Entonces, como un buen espíritu, difundirá la bendición.

 

Fieles a la Iglesia

Para ser fieles al magisterio constante de la Iglesia debes concentrarnos sobre los temas fundamentales, tales como: Dios, Uno y Trino, el Creador, el pecado original y el pecado actual, Jesucristo Nuestro Salvador y Redentor, la Gracia y los sacramentos, las enseñanzas morales de la Iglesia y el papel de la Virgen María en nuestra salvación. Deberíamos abordar con precisión los temas escatológicos porque hoy en día debemos luchar contra una grave herejía universalista que hace creer que cualquier persona puede ser salvada, independientemente de la Fe que profese o de su conducta. (Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

La verdadera civilización

Llámese a las cosas por sus nombres, que esta Santa Sede será consecuente en sus posiciones. Ella, en efecto, fue constantemente la protectora y sostenedora de la verdadera civilización: los monumentos de la Historia, elocuentemente atestiguan y comprueban que, en todos los siglos, la Santa Sede ha sido quien ha hecho penetrar en los países más lejanos y más bárbaros del universo la verdadera y justa suavidad de costumbres, la instrucción, la ciencia. Pero si con el nombre de “civilización” quiere entenderse un, sistema inventado precisamente para debilitar, y quizá también para acabar con la Iglesia de Cristo, jamás podrán conformarse con semejante civilización la Santa Sede y el Romano Pontífice. (Jaime Bofill – Verbo)