vaticanoPapa Francisco

Evangelizar a los pobres es esta la misión de Jesús, como Él dice; esta es también la misión de la Iglesia y de cada bautizado en la iglesia. Ser cristiano y ser misionero es la misma cosa. Anunciar el evangelio con la palabra, y antes aún con la vida es la finalidad principal de la comunidad cristiana y de cada uno de sus miembros. Se nota aquí que Jesús dirige la buena noticia a todos sin excluir a nadie. Más aún, privilegia a los más lejanos, a quienes sufren, a los enfermos y a los descartados por la sociedad.

Pero hagámonos una pregunta: ¿Qué significa evangelizar a los pobres? Significa acercarlos servirlos, tener la alegría de servirlos, liberarlos de su opresión, y todo esto en el nombre y con el espíritu de Cristo, porque es Él el evangelio de Dios, es Él la misericordia de Dios, es Él la liberación de Dios, es Él que se ha hecho pobre para enriquecernos con su pobreza.

Cardenal Robert Sarah

No se puede, bajo el pretexto de que ya no nos escuchen, adaptar la formulación de la enseñanza de Cristo y de la Iglesia a la circunstancias, a la historia o a la sensibilidad de cada uno. Si se crea un magisterio inestable, se crea una duda permanente. Hay un enorme trabajo que hacer al respecto: hacer comprensible la enseñanza de la Iglesia manteniendo intacto el núcleo de la doctrina. Y es por eso que es inaceptable separar la doctrina de la pastoral: una pastoral sin doctrina es una pastoral construida sobre la arena.

Cardenal Rivera

Estamos en el Año de la Misericordia, “lo que hace necesario poner el corazón en las miserias de los demás, como Dios lo hace con cada uno de nosotros, pues si bien las leyes son necesarias para la convivencia social, no bastan para que podamos vivir en paz como comunidad”.

Cardenal Cañizares

“Apacienta mis ovejas”, dice Cristo a Pedro y también a mí, en este momento. Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir también estar dispuesto a sufrir. Amor significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios, el alimento de su presencia que Él nos da en el Santísimo Sacramento.

Cardenal Maradiaga

Los alejados no van a venir si no los vamos a buscar. Se necesita una pastoral familiar intensa y activa y vigorosa. Y una atención lúcida e inteligente a los jóvenes. Sin olvidarse de los ancianos. Las mujeres son las que más participan en la vida parroquial. Es necesario que los hombres participen más.

Cardenal Sandri

 Lo que favorece el aumento de la violencia son las injusticias, el descarte, la formación de personas que viven sin valores humanos y cristianos.

Arzobispo Juan José Omella

Lo que hay que traspasar en el año de la misericordia es la puerta del Cristo que nos lleva a Dios Padre. Y la Puerta Santa tiene que ser ese signo que, una vez traspasado, haga que nuestro corazón vaya de lo humano a lo divino, recordando la cita de Gregorio de Niza en su tratado de las bienaventuranzas: “Si el nombre de misericordioso se atribuye a Dios, ¿a qué te invita Jesús cuando te pide que seas misericordioso si no es a ser Dios?” “[. . .] Si, efectivamente, la escritura proclama a Dios misericordioso y la verdadera beatitud es Dios en sí mismo, es evidente que el hombre que se hace misericordioso se convierte en Dios”.