FoucauldEn el mes de Junio de 1915, el ilustre Padre Carlos de Foucauld, el apóstol de los Tuaregs, caía bajo los golpes de aquellos indígenas, por los cuales él se había impuesto tantos sufrimientos y privaciones.

¡Muerte gloriosa la suya!

El Padre Foucauld, después de haber conquistado mediante una ruda penitencia de treinta años las palmas de las más heroicas virtudes, obtuvo también la del martirio, y ahora todo hace esperar que pronto sea introducida su causa de beatificación. (Hoy es Beato)

Ahora bien; la ascensión del Padre de Foucauld es tanto más admirable, cuanto desde más abajo empezó a subir.

En efecto; la misericordia divina fue a buscar su conquista a los bajos fondos del vicio, en la abyección más repugnante.

Ya a los dieciséis años Carlos de Foucauld no tenía émulos sino entre los más refinados epicúreos.

Llegado a oficial de artillería, sobresale entre sus colegas por su mala conducta. Su libertinaje escandaliza hasta a sus compañeros de promoción, que llegan a llamarle «el puerco». En Argel infringe la disciplina militar y desafía las órdenes de sus jefes que le obligan a despedir a la compañera de sus desórdenes.

– ¡La medida está colmada!

– ¡La degradación es completa!

– Foucauld ha descendido hasta el fondo del abismo.

– No hay que esperar verle subir de nuevo a la luz.

-¡Su curación es imposible!

– Tal es el lenguaje de los hombres.

-¡Pero no es así el de Dios, del Dios todopoderoso e infinitamente misericordioso!

-¡Fue, en efecto, en el fondo de ese inmundo e inextricable barranco adonde la misericordia infinita fue a buscar a aquel pecador, para llevarlo no sólo a la superficie, al claro sol de Dios, sino para hacerle caminar por las pendientes abruptas de la virtud y conducirle hasta las cimas resplandecientes de la santidad!…

¿Qué pecador habrá, por inveterado que sea, que ante este ejemplo pueda dudar del perdón divino, si procura llevar a los pies del Señor el corazón y el alma de este ilustre pródigo que fue «Carlos Foucauld?