papaPapa Francisco

El Evangelio nos presenta a Jesús, en las aguas del río Jordán, en el centro de una maravillosa revelación divina. Escribe san Lucas: “Cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre Él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco” (Lc 3, 21-22). De este modo Jesús es consagrado y manifestado por el Padre como el Mesías salvador y liberador. En este evento – testificado por los cuatro Evangelios – tuvo lugar el pasaje del bautismo de Juan Bautista, basado en el símbolo del agua, al Bautismo de Jesús “en el Espíritu Santo y fuego”. De hecho, el Espíritu Santo en el Bautismo cristiano es el artífice principal: es Él quien quema y destruye el pecado original, restituyendo al bautizado la belleza de la gracia divina.

Cardenal Müller

En un sentido parecido ese relativismo ha influido también en las relaciones con otras confesiones, cristianas, mediante un ecumenismo que en algunas nos hace abandonar el mensaje cristiano auténtico, para sólo anunciar verdades religiosas meramente naturales. También como consecuencia de ese relativismo las verdades antropológicas esenciales sobre la persona humana se han diluido siendo la expresión más evidente el primado de la teoría del género,  que implica un cambio antropológico completo en la concepción cristiana de la persona humana, del matrimonio, de la vida, etc.

Cardenal Antonio Cañizares

La Eucaristía no puede separarse del amor fraterno. Y cuanto más vivamos de la Eucaristía más será transformada la sociedad, que lo verdaderamente importante es Dios y nada más que Dios.

Mons. Juan José Gaume

¿Qué eres, Revolución? Yo soy el odio de todo orden religioso y social que el hombre no ha establecido y en la cual nada y Dios es la misma cosa; yo soy la proclamación de los derechos del hombre contra los derechos de Dios; yo soy la filosofía de la rebelión, la política de la rebelión, la religión de la rebelión ; soy la negación armada; yo soy el fundamento del estado religioso y social bajo la voluntad del hombre en lugar de la voluntad de Dios; yo soy, en una palabra, la anarquía; porque yo soy Dios arrojado del poder y sustituido por el hombre. Éste es el motivo por el que me llamo Revolución, esto es, convulsión, porque yo coloco en alto lo que, según la ley eterna, debería estar abajo, y arrojo abajo lo que tiene que estar arriba.

Arzobispo Juan José Omella

No podemos ignorar a nuestros hermanos más pobres, a los que mueren de hambre en los países llamados del Tercer Mundo. No podemos encerrarnos en nuestras trincheras de países desarrollados tratando de aumentar al máximo la sociedad del bienestar mientras hermanos nuestros carecen de lo más elemental y vital como es la comida, la sanidad, la educación, el respeto de su dignidad. Como presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española, puedo dar testimonio de la importante labor de entidades como Manos Unidas.