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María Felicia, familiarmente «Chiquitunga», nació en Villarrica (Paraguay) el 12 de enero de 1925.

A los 16 años se alistó en las filas de la Acción Católica, de la que fue miembro entusiasta y dirigente abnegada.

Se consagró a los niños en la catequesis, a los jóvenes trabajadores o universitarios en sus problemas, a los pobres, enfermos y ancianos en sus necesidades materiales y espirituales.

Para ofrecer todo a Dios, después de entregar al sacerdocio el amor de su juventud, a los 30 años ingresó en las Carmelitas Descalzas de Asunción (Paraguay).

En el convento se caracterizó por su espíritu de sacrificio, caridad y servicialidad, todo envuelto en suavidad y alegría.

Falleció con fama de santidad, en Asunción, el 28 de abril de 1959, a los 34 años.

Sus últimas palabras fueron:

Jesús, te amo. ¡Qué dulce encuentro! ¡Virgen María!

 

ORACIÓN

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que te complaces en poner tu morada en el corazón de los hombres; te damos gracias por haber encendido en la Venerable María Felicia el fuego de tu amor, impulsándola a gastar su juventud en el apostolado laical y a inmolarse por todos en la vida contemplativa. Te alabamos y bendecimos, porque con su ejemplar figura nos manifiestas tu bondad de Padre y Amigo, y las exigencias totales del verdadero amor. Te rogamos nos concedas por su intercesión la gracia que ahora te suplicamos, si es para tu mayor gloria y bien de las almas. Amén.