Padre Alba, Padre Piulachs y Mossèn Ricart

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 242, agosto-septiembre de 1999

Fondo misionero para vocaciones “Obispo Guerra Campos”

Queridos lectores: No puedo negar que me ha conmovido la generosa respuesta de bastantes de vosotros, que espontáneamente y, por así decir, a vuelta de correo han comenzado a crear el fondo misionero Obispo Guerra Campos, de la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Una carta y una limosna en especial me han emocionado. Dice así: “Había, padre, reunido cuarenta mil pesetas para ir el próximo mes a Menorca, donde tengo una hija casada. Pero he cambiado de intención al leer la llamada misionera. Le he escrito que con estos calores no me atrevo a viajar, porque, además, soy ya mayor y se nos presentará otra ocasión más propicia a lo largo del año. Le mando esas 40.000 pesetas para formar la primera beca misionera. Me alegro de renunciar a algo para convertirme en misionera de retaguardia, como decía la doctora Fuentes…”

Con corazones así la ayuda a la misión americana que nos hemos propuesto va a dar mucha gloria a Dios. No os he pedido el heroísmo de esta buena lectora anónima, pero si es verdad que si cada uno de nosotros contribuye este año antes del mes de octubre con 5.000 pesetas o poco más, pronto tendremos la mitad de las veinticinco becas misioneras que nos hemos propuesto cubrir con las limosnas. En enero, si Dios quiere, partirán los dos primeros misioneros. Los que aquí se formen y los que han de formarse allí al recoger las nuevas vocaciones que esperan, fruto de vuestros sacrificios, serán nuestra gloria y la corona que ofreceremos alegremente a nuestra Reina y Señora.

La primera beca bajo el patrocinio de San José se está aproximando ya a la mitad. El Señor devuelve abundantemente con sus gracias cuanto hacernos por su gloria. En Él tenemos puesta nuestra confianza.

De camino hacia Santiago

Peregrino al Apóstol Santiago con el propósito único de tener presente a nuestra Asociación y a todos sus miembros en todos mis pasos. Peregrino a pie en compañía de un nutrido grupo de jóvenes desde Romped al norte de Jaca y siguiendo el Camino francés hasta llegar el 13 de agosto a Santiago, en vísperas de la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos. El cansancio de los veinticinco días de caminar queda compensado en el alma con las abundantes consolaciones que comunica el Señor a quienes lo buscan. ¡Cuántas imágenes de María en la ruta! ¡Cuántos santuarios en honor de la Virgen María! Toda esa tradición mariana de nuestra Patria a la que el Papa llamo “tierra de María” es la que se remansa en nuestra Asociación que quiere ser de María, para María, caminar con María y ser exclusivamente de María. Todos estáis y estaréis en mi oración día a día.