Papa Francisco

El confesionario es, pues, lugar de evangelización y, por lo tanto, de formación. En el breve diálogo que teje con el penitente, aunque sea breve, el confesor está llamada a discernir lo que es más útil y lo que es incluso necesario para el camino espiritual de ese hermano o hermana. A veces será necesario volver a anunciar las verdades más elementales de la fe, el núcleo incandescente, el kerigma, sin el cual la misma experiencia del amor de Dios y de su misericordia permanecería como muda; a veces se tratará de indicar los fundamentos de la vida moral, siempre en relación con la verdad, el bien y la voluntad del Señor. Se trata de una obra de discernimiento rápido e inteligente, que puede hacer muy bien a los fieles.

Papa Pío XI

Síguese, pues, que la paz digna de tal nombre es, a saber, la tan deseada paz de Cristo, no puede existir si no se observan fielmente por todos en la vida pública y en la privada las enseñanzas, los preceptos y los ejemplos de Cristo; y una vez así constituida ordenadamente la sociedad, pueda por fin la Iglesia, desempeñando su divino encargo, hacer valer los derechos todos de Dios lo mismo sobre los individuos que sobre las sociedades. En esto consiste lo que con dos palabras llamamos Reino de Cristo.

Cardenal Osoro Sierra

Es verdad que el ser humano quizá se hace otros dioses que no son el Dios verdadero, pero todo hombre, en lo más profundo de su corazón, barrunta la necesidad de Dios. Hará un dios del dinero, de unas ideas, etc., pero siempre tendrá un Dios. A la larga verá que, si se deja querer por el dios construido por los hombres, sentirá la soledad más grande. No le vale cualquier dios para llenar su corazón y curar las heridas que tiene y que por sus propias fuerzas no puede curar. No puede curar un dios que él mismo se construye o recoge.

Arzobispo Negri

Sufrimos por la gran confusión que domina hoy la vida eclesial, en la que hay rumores y afirmaciones equívocas, cuando no claramente erróneas. Uno no puede decir, por ejemplo, que no estamos seguros acerca de la Palabra del Señor porque en aquel momento no había grabadoras (aquí se refiere a las declaraciones del Superior General de los jesuitas, Padre Arturo Sosa) porque se tiene la idea de la palabra de Dios como un texto puramente humano que debe ser sometido a la contextualización de la cultura. Hacer depender la Palabra de la cultura, y no de quienes tienen la responsabilidad de leerla para profundizarlo y proclamarla, es puro Luteranismo.

Obispo Luis Argüello

Hasta el año 68 se afirmaba: Hay mucha represión sexual, y porque hay represión hay prostitución; porque hay represión hay violencia; y porque hay represión hay infidelidades. Cuando desaparezca la represión, eso desaparecerá. En este tiempo hemos dado un giro radical y hemos pasado a un planteamiento de nada de represión, e incluso a la euforia en la vivencia de la sexualidad, y la prostitución no ha desaparecido, ni la violencia en el seno de la pareja, ni las infidelidades. Es evidente que el cuerpo social influye en nuestra vida personal, pero no podemos decir que toda la culpa la tienen las estructuras y que, si solucionamos lo estructural, lo personal se soluciona automáticamente. No es verdad. Sí es verdad que a veces la situación de las personas pide cambios estructurales, pero esos cambios por sí mismos no resuelven los malestares personales.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Y ¿qué nos dice de la función social de la familia cristiana y la escuela católica?

Ambas instituciones no están encerradas en sí mismas. Si toda persona está abierta a la sociabilidad, la familia y la escuela son una prolongación de este carácter social de la persona. Ambas están llamadas a ser regeneradoras de la sociedad en la medida que recuperen de manera clara su identidad. El espacio del nosotros, o de la sociedad, depende de lo que sean la familia y la escuela. Es aquí donde se forman las personas llamadas a construir el bien común desde la cultura y el trabajo. Hoy, tanto la cultura como el trabajo necesitan re descubrir los auténticos bienes de la persona y el bien común.