Una Epopeya misionera

2  Leyenda Negra

P. Juan Terradas Soler C. P. C. R.

“Las depredaciones de los españoles en toda América han iluminado al mundo sobre los excesos del fanatismo”.

(Abate Guillermo T. Raynal (1713-1796), enciclopedista ex-jesuita: Histoire philosophique, politique des établissements et du commerce des européens dans les deux Indes, Ámsterdam, 1770. “Esta Historia -dice España- tuvo su importancia en el movimiento que preparó la Revolución francesa”. Obra puesta por lo demás, en el Índice en 1784).

“Sería una blasfemia imaginar que el Supremo Bienhechor de los hombres haya permitido el descubrimiento del Nuevo Mundo, para que un corto número de pícaros imbéciles fuesen dueños de desolarle y de tener el plan feroz de despojar a millones de hombres, que no les han dado el menor motivo de queja, de los derechos esenciales recibidos de su Mano Divina”.

(Carta dirigida a los españoles americanos por uno de sus compatriotas.

Publicada en Buenos Aires, 1816.)

“Desde que los españoles se apoderaron de estos países, prefirieron el sistema de asegurar su dominación exterminando, destruyendo y degradando”.

(Manifiesto del Congreso Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, 1817).

“Pero sierras y muros se sienten retumbar con horrible fragor: todo el país se conturba por gritos de venganza, de guerra y furor en los fieros tiranos la envidia escupió su pestífera hiel su estandarte sangriento levantan provocando a la lid más cruel.»

“¿No los veis devorando cual fieras todo pueblo que logran rendir?”

“A esos tigres sedientos de sangre fuertes pechos sabrán oponer”.

“Aquí el fiero opresor de la Patria su cerviz orgullosa dobló”.

(Himno argentino, estrofas III, IV, V y VII, original de Vicente López y Planes, 1813. Se comprende que estos restos de la inicua Leyenda Negra fueran desterrados por generaciones posteriores, en las cuales la pasión patriótica de los primeros momentos se había ya serenado: un decreto del Gobierno argentino prohibió en 1900 que tales estrofas fueran cantadas en actos públicos.)

“De tres siglos lavemos la afrenta combatiendo en el campo de honor el que ayer doblegábase esclavo libre al fin y triunfante se ve”.

(Himno de Chile, original ele Bernardo de Vera. A propósito de este autor, dice Menéndez Pelayo: “Fue autor del himno nacional chileno, que todavía sigue cantándose, aunque creo que con algunas modificaciones, las cuales dudo que literariamente le hayan mejorado mucho. Lo más discreto en nacionalidades ya adultas y formados, como Chile y otras de América, sería renunciar a todos esos himnos que en el concepto poético nada valen y que producen el grave daño de renovar anualmente odios que son para olvidados. Ninguna de las grandes naciones de Europa tiene himno ni necesita conmemorar el aniversario de su fundación ni de su independencia quemando fuegos artificiales y cantando disparates mal acentuados. Ni puede decir que los americanos que en esta parte les hayamos dado mal ejemplo, porque en España no se conmemora más que una fecha patriótica, y esa no es un triunfo, sino un martirio”).

“¡Paraguayos! República o muerte nuestro brío nos dio libertad ni opresores ni siervos alientan donde reinan unidad e igualdad.

A los pueblos de América, infausto tres centurias un cetro oprimió más un día soberbio surgiendo ¡Basta!, dijo…, y el cetro rompió”.

(Himno del Paraguay) (92).

(92) Semejantes conceptos de crueldad y vandalismo por parte de los españoles expresan los cantos patrióticos de varias otras repúblicas hispanoamericanas. Verbigracia, el Himno Nacional del Perú que habla del “peruano oprimido”, de la “cruel servidumbre”, etc.