+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa.

En esta ocasión quiero dedicar el escrito semanal a hablar sobre la importancia de la Catequesis especial. Recién comenzada la vida diocesana un sábado por la mañana, el 4 de marzo del año 2005, tuve ocasión de conocer esta misión de Iglesia que actualmente se desarrolla en los locales de la parroquia de San Cristóbal de Terrassa. La historia viene de más lejos. Al principio de los años 60 del siglo XX, diferentes parroquias de la ciudad de Terrassa recibían la petición de padres que solicitaban que sus hijos discapacitados pudieran hacer la Primera Comunión. La pedagogía terapéutica propiciaba nuevas posibilidades y el movimiento catequético también avanzaba para hacer posible su acceso a la catequesis y a la celebración eucarística. Gracias a la ayuda de diferentes presbíteros la catequesis especial se inició en Terrassa el año 1964 en una primera etapa que duró hasta 1973 y se reemprendió el año 1983 hasta el día de hoy.

Los actuales responsables afirman que continúan esta tarea catequética porque creen que es posible que los discapacitados psíquicos tengan una experiencia privilegiada de Dios y tenemos el deber de acompañarles en su crecimiento espiritual y acercarles al conocimiento de Dios, abriéndoles el camino. La educación religiosa no solo contribuye en hacerlos más humanos sino que vertebra el desarrollo integral de toda su personalidad. Hace que se sientan valorados, aceptados, protegidos y amados. Son, como nosotros, hijos amados de Dios con la misma dignidad de todas las personas. Tienen el derecho de descubrir y experimentar que son amados por Dios. La buena noticia de la salvación ha de llegarles en la medida en que cada uno de ellos pueda comprenderla y hay que integrarlos en la Iglesia desde su especificidad pero en plenitud. La catequesis debe iniciar y ayudar la vida de la fe que es el resultado del encuentro entre Dios y la actitud de acogida personal. Ha de dar paso a la adhesión y conocimiento en el nivel que le sea posible alcanzar, no programando unos niveles preestablecidos sino que ha de proclamarle un mensaje que le ayude a situarse y a vivir la relación con la persona de Jesús y su Palabra.

Teniendo estas características propias elaboran su material adaptando los recursos publicados que ya existen. Disponen de un fondo bibliográfico creado a lo largo de los años. Han desarrollado y profundizado unidades temáticas como: el camino de Jesús, María nuestra Madre, los Sacramentos, Haced lo que él os diga, el Libro Santo, Yo soy la vid, la Familia, el Año de la Fe, el Año de la Misericordia. Últimamente con el nuevo catecismo “Jesús es el Señor”, han trabajado con imágenes los contenidos que en él se especifican. Se ha creado un material para poder proyectarlo según las nuevas tecnologías. El desarrollo pedagógico está inserto en las celebraciones del tiempo litúrgico.

A lo largo de estos treinta y dos años de vida continuados han podido atender aproximadamente unos quinientos catequizados que han recibido la Primera Comunión. Además, han podido celebrar en cuatro ocasiones el sacramento de la Confirmación. La experiencia de los catequistas es plenamente gratificante al observar las maravillas que Dios hace en estos niños y adultos que pueden conocerle, amarlo y seguirle en sus vidas. Conociendo de cerca a sus catequistas, presbíteros y laicos, se descubre una verdadera entrega desde una vocación de servicio a los más necesitados y desfavorecidos, que viven en las periferias existenciales de las que nos habla a menudo el papa Francisco. Es deber nuestro, de toda la comunidad cristiana, agradecer su dedicación y ayudarles en todo lo necesario para continuar realizando su tarea, haciendo difusión de ella en nuestras comunidades.