Montserrat

Propia voluntad

“Al alejarme del confesionario y empezar a hacer la penitencia, oí estas palabras: He concedido la gracia al alma, la cual Me habías pedido para ella, pero no por tu mortificación que habías escogido tú misma, sino solamente por el acto de obediencia total frente a Mi suplente he dado la gracia a esta alma, por la que has intercedido ante Mí y por la que has mendigado la misericordia. Has de saber que cuando aniquilas en ti tu propia voluntad, entonces la Mía reina en ti.” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 365.

Autonamía

“La afirmación de los primeros supuestos es la negación de la Iglesia, porque es la negación de su fin, y por lo tanto, de su origen y de la parte esencial de su naturaleza. El Estado no tiene sobre su soberanía, ni frente a su soberanía, un poder que afirme un orden religioso, moral y jurídico inmutables, que sea norma y frontera de su albedrío. Las sociedades que no tienen la constitución de la Iglesia, ni su universalidad, ni han penetrado como ella la historia desde hace dos mil años, no pueden reclamar una autonomía que a ella se le niegue.” Juan Vázquez de Mella, El Verbo de la Tradición, pp. 75 y 76.

Amor a la Patria

“La afirmación, puesta en labios de un exiliado, nos emociona- «es dulce el amor de la patria». Pero la misericordia cervantina nada tiene que ver con la filantropía hipocritona de nuestra época, que ama a la Humanidad (y cuelga cartelitos de la fachada de los ayuntamientos, dando la bienvenida a los «refugiados») y desprecia al hombre en particular; y lo comprobamos cuando, después de exponer su tribulación, Ricote especifica que «la Ricota mi hija y Francisca Ricota, mi mujer, son católicas cristianas; y aunque yo no lo soy tanto, todavía tengo más de cristiano que de moro, y ruego siempre a Dios me abra los ojos del entendimiento y me dé a conocer cómo le tengo de servir». Cervantes, pues, se compadece de Ricote porque ama la patria y se ha convertido a la fe católica.” Juan Manuel de Prada, Revista Verbo, nº 547-548, agosto-septiembre-octubre 2016, pp. 579 y 580.

Nuevas formas políticas

“Porque cierto natural instinto decía, aun a los menos avisados, que las nuevas formas políticas, en sí inofensivas como tales formas, venían impregnadas del principio herético liberal, por lo que hacían muy bien en llamarlas liberales; de igual suerte que la monarquía pura, que de sí podía ser muy impía y aun herética, se les presentaba como forma esencialmente católica, pues desde muchos siglos atrás venían recibiéndola los pueblos informada con el espíritu del Catolicismo.” Félix Sarda y Salvany, El Liberalismo es pecado, p. 31.

Todo de Cristo

“La apertura a la consideración del tema moral desde la fe no se da sólo porque ésta ilumine la razón, sino porque la misma realidad analizada cobra todo su sentido en la historia de la salvación y no en la puramente natural. En primer lugar, todas las cosas de la creación, también las anteriores a la Encarnación del Verbo, tienen la impronta cristiana, porque proceden de Cristo y es Él quien les imprime su orden. Las cosas, así, tienen sentido cristiano, por eficiencia y formalidad: «Si nos planteamos la pregunta ¿qué debemos a Cristo en lo referente al problema político? [nos servimos aquí nuevamente de la extrapolación al ámbito moral de lo que Castellano afirma para el político], debemos responder que, en este como en otros sectores, a Cristo se lo debemos todo. Debemos todo a Cristo, ante todo porque, como nos recuerda el prólogo del Evangelio de San Juan, “todas las cosas fueron hechas por Él y sin Él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.”” José Luis Widow, Revista Verbo, nº 537-538, agosto-septiembre-octubre 2015, p. 603.

Incongruencia

“Si se tienen ante la vista estas conexiones de fenómenos -que la lógica de la creatividad analiza-, resalta la incongruencia que supone pretender “liberar” al hombre mediante procedimientos manipuladores. Ello acontece en dos movimientos actuales supuestamente “liberalizadores”: el de la defensa de la ley de divorcio y el que propugna un modelo de escuela única, igualitaria, estatal. No entro aquí en el análisis de este segundo movimiento que, por las metas que persigue y la complejidad de los medios que moviliza, pide ser tratado en capítulo aparte. Quiero solamente poner de manifiesto la necesidad de abordar la cuestión del divorcio con absoluta sinceridad, sin tergiversaciones estratégicas.” Alfonso López Quintás, Manipulación del hombre en la defensa del divorcio, Ed. Acción familiar, Madrid-1980, pp. 12 y 13.