Papa Francisco

Dios no es un ser lejano y anónimo, sino nuestro refugio, el manantial de nuestra serenidad y de nuestra paz. Es la roca de nuestra salvación a la cual podemos aferrarnos con la seguridad de no caer; quien se aferra a Dios no cae nunca. Es nuestra defensa del mal, que siempre está al acecho. Dios es para nosotros el gran amigo, el aliado, el Padre, pero no siempre nos damos cuenta, No nos damos cuenta que tenemos un amigo, un aliado, un padre. Preferimos apoyarnos en los bienes inmediatos y contingentes, olvidando y a veces rechazando el bien supremo, es decir el amor paterno de Dios.

Cardenal Juan José Omella

La oración, el recogernos interiormente en presencia del Señor y dejarnos abrazar por Él, compartiendo con Jesús nuestras alegrías y también nuestras tristezas y angustias, puede ser la mejor manera de no vernos, nosotros y nuestras relaciones familiares, dominados por las circunstancias. Cada atardecer, antes de volver a casa, de encontramos a los que más nos quieren y a quienes más queremos, confiemos a Jesús nuestras preocupaciones y angustias. Él, cómo el árbol del cuento, quiere ayudarnos a sobrellevar las cargas de la vida, sin dejar que no atormenten nuestra vida familiar.

Cardenal Carlo Caffarra

En el juicio ante Pilato, el gobernador pregunta a Jesús si es un rey, a lo que Jesús responde: “Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz” (Juan 18, 37) “Jesús quiere que entendamos que su realeza no es la de los reyes de este mundo, sino que consiste en la obediencia de sus súbditos a su palabra, a su verdad. Aunque Él reina sobre sus súbditos, no es por fuerza o poder, sino por la verdad de la cual es testigo, que todos los que son de la verdad reciben con fe” (I. De La Potterie).

Cardenal Carlos Osoro

Creo que aquí valen las palabras del beato Pablo VI: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan es porque dan testimonio” (EN 41). Cristo nos pide que, con nuestra vida, demos a saber lo que Él piensa, cómo quiere que vivamos los hombres, y cómo hemos de ver la vida. El ser humano se afirma a sí mismo de manera más completa dándose. El Espíritu Santo nos sitúa en la lógica de darnos.

Cardenal Antonio Cañizares

Ante la pregunta siempre actual y siempre inquietante proveniente del mismo Señor y repetida sin cesar a lo largo del tiempo también por “las gentes” “¿Quién decís vosotros que es Jesucristo?” (Cfr. Mt 16,15), ante vosotros, guiado por Pedro y unido a Pedro, confieso la única fe de la Iglesia: “Jesús es el Cristo, el Mesías, el Hijo del Viviente, el Hijo de Dios, venido en carne como el Salvador de los hombres” (Cfr. Mt 16,18). Es la respuesta de Pedro, la respuesta de todos los creyentes fieles cristianos: la única que como Iglesia damos y podemos dar; no hay otra.

Cardenal Robert Sarah

Como bien sabéis, lo que se llamó, a principios del siglo XX, el “movimiento litúrgico”, respondía a la voluntad del Papa San Pío X, expresada en el Motu proprio Tra le sollecitudíní (1903), de restaurar la liturgia para hacer más accesibles sus tesoros y para que fuera, de nuevo, la fuente de una vida auténticamente cristiana. De ahí la definición de la liturgia como “cumbre y fuente de la vida y de la misión de la Iglesia”, presente en la Constitución sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilíum del Concilio Vaticano II (n. 10).

  1. PÍO X

5  Pascendi Dominici Gregis

Añádase que han aplicado la segur, no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas. Más una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol y en tales proporciones, que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper. Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida.